Tarta de Navidad
—Bueno, señora Milagros, no se me enfade; yo solo soy el narrador y no alcancé a entender lo que decía.
¡Ejem! Retomo: decía que estaba la señora Milagros subida a una silla a la busca de un molde. ¿De Navidad? No. ¿Un molde redondo? ¿Cuadrado? ¿Bajo o alto? Bueno, calma, no se me descomponga, señora, que yo solo pregunto para situar al lector y que pueda hacerse una composición de lugar… Vaya, vaya, veo que hoy se ha levantado usted con el pie izquierdo.
El caso es que, tras mucho revolver baldas y soltar resoplidos, asomó el molde adecuado.
—¿Que no es el adecuado? Ah, que es otro distinto… En fin, es usted un público difícil, señora Milagros.
Entretanto, en el salón, el resto de la familia bregaba por enderezar el árbol de Navidad, más viejo que Cascorro. Con tanta bola y tanto espumillón casi se disimulaba lo torcido que estaba… Bueno, qué voy a engañaros: verse, se ve.
—Familia, no protesten, que yo solo he venido a dar fe de lo que veo. Aunque, a juzgar por el panorama, muy idílica no pinta esta Nochebuena.
¡En fin! Dudo entre proseguir con el relato o ponerle el broche con… algún, betún, atún, veintiún… Vale, de acuerdo, señora Milagros, ya la capté: el cuento se remata con un chimpún.
¿Quién dijo que las tartas de Navidad tenían que ser solemnes y aburridas? Hoy unimos lo mejor de una merienda de invierno —un bizcocho jugoso de café, cacao y harina de almendra coronado por una crema sedosa de moka— con una presentación divertida y cómplice. Basta un juego limpio de cortes geométricos y unos bastones crujientes para transformar cada porción en un pequeño abeto festivo listo para compartir. Saca las mangas pasteleras y enciende el horno, que hoy el postre viene con estrella propia.
Tarta de Navidad
El bizcocho:
- 250 g de mantequilla
- 150 g de azúcar
- 1 cdta. de esencia de vainilla
- 4 huevos
- 200 g de harina
- 1 cdta. de levadura en polvo
- 80 g de harina almendra
- 100 ml de café frío
- 1 cda. de cacao puro sin azúcar en polvo
Además:
- Bastones MIKADO o barquillos
- Estrellas de galleta
- Bolitas o estrellas de azúcar
- Molde de 20 centímetros
La crema:
- 200 g de nata para montar muy fría
- 150 g de queso en crema para untar
- 2 cdas.s de azúcar glas
- 1 cdta. de café instantáneo en polvo
- 1 cdta. de cacao en polvo
Precalienta el horno a 180 ºC
Bizcocho:
- Bate la mantequilla, el azúcar y la vainilla hasta obtener una crema ligera.
- Añade los huevos uno a uno, batiendo bien tras cada adición.
- Incorpora el café frío y mezcla.
- Tamiza la harina, la levadura, la almendra y el cacao.
- Añade a la mezcla anterior e integra hasta conseguir una masa homogénea.
- Engrasa el molde, vierte la masa y hornea durante 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
- Deja enfriar por completo sobre una rejilla.
- Divide el bizcocho en 8 porciones.
- Recorta la base de cada porción para darle forma de árbol.
- Inserta 3 bastones Mikado como tronco.
Crema:
- Monta la nata con el azúcar glas, el café soluble y el cacao hasta que forme picos firmes.
- Incorpora el queso crema con movimientos envolventes.
- Pasa la crema a una manga pastelera y decora los árboles de bizcocho.
Decoración:
Coloca una galleta en forma de estrella en la punta de cada árbol y termina con bolitas o estrellitas de azúcar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es fundamental que la mantequilla y los huevos estén a temperatura ambiente al cremarlos, e incorporar el café completamente frío?
El cremado de la mantequilla con el azúcar busca atrapar microburbujas de aire en la matriz grasa. Si los huevos estuvieran fríos de la nevera, el choque térmico solidificaría la manteca emulsionada, cortando la masa en un aspecto grumoso e impidiendo una retención óptima de gas en el horno. Del mismo modo, el café debe añadirse a temperatura ambiente o frío: verter un café tibio o caliente desharía la grasa por completo, licuando la mezcla y arruinando el esponjado mecánico del bizcocho antes de incorporar los ingredientes secos.
¿Qué función físico-química cumple la harina de almendra combinada con el café y el cacao en la densidad del bizcocho?
A diferencia de la harina de trigo, la harina de almendra carece de gluten y posee un alto porcentaje de ácidos grasos naturales y fibra insoluble. Al hornear un bizcocho aromatizado con café y cacao puro —dos ingredientes altamente astringentes e higroscópicos que tienden a resecar las masas—, los lípidos de la almendra lubrican las proteínas del trigo y retienen la humedad interna durante los 45 minutos de cocción. Esto da como resultado una miga tierna, jugosa y compacta, idónea para recortar las porciones en forma de abeto sin que se desmiguen al insertar los bastones de barquillo.
¿Por qué debe montarse primero la nata con los polvos aromáticos antes de integrar el queso crema con movimientos envolventes?
La nata requiere un batido enérgico y muy frío para que los glóbulos de grasa láctea colisionen y formen la red que sostiene la espuma aérea; añadir en ese instante el azúcar glas, el café soluble y el cacao asegura que los sólidos se disuelvan sin apelmazar. Por el contrario, el queso crema contiene agua libre y estabilizantes que, si se someten a un batido mecánico prolongado, pierden viscosidad y vuelven la crema líquida e irrecuperable. Al incorporarlo al final con una espátula mediante movimientos suaves y envolventes, se obtiene un glaseado con cuerpo, denso y suficientemente firme para escudillar con manga y mantener el dibujo de las ramas sobre el bizcocho.














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