Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Gazpacho de higos

Cuando terminaba la jornada me sentaba debajo de la higuera, me gustaba admirar sus frutos en verano y respirar tranquila bajo su sombra. De pequeña me subía al árbol y podía llegar a las ramas más altas y disfrutar del fruto medio escondido de los pájaros, ahora ya necesito escalera y tiempo si quiero gozar de ellos.

Creo que ha sido la única fuerza de la naturaleza agarrada a la tierra que ha perdurado en casa, su tronco grueso y lleno de nudos, sus ramas a veces llenas, otras esqueléticas, sus frutos rojos y dulces que llenan los platos en verano y su sombra que ha dado cobijo a charlas sobre la vanidad y la seriedad.

Esos cañizos al aire llenos de higos que una vez secos daban continuidad al verano aunque se hubiera acabado hacía ya tiempo. Al final el verano es considerado y nos regala una joya para terminarlo como se merece y volver a la rutina con buen sabor.




De las sopas frías de verano, del gazpacho tan socorrido cuando hace calor, de esas variaciones que nos hemos atrevido con remolacha, fresa o melón, de le quito este ingrediente y lo cambio por este otro, y bueno, yo me he atrevido a llamarlo gazpacho, quizás para unos también sea así y para otros sólo sea una sopa más, lo que sea para que lo pruebes y descubras que realmente es una delicia.

· GAZPACHO DE HIGOS ·

Ingredientes
800 gramos tomate maduro
50 gramos de cebolla
50 gramos de pimiento verde 
1 ajo
10 higos 
500 mililitros de agua
50 mililitros de aceite de oliva virgen extra
20 mililitros de vinagre
Sal

Mise en place.
Pela los tomates y córtalos a cuartos. Pela y corta la cebolla también a cuartos. Quita el germen del ajo de su interior. Pela los higos y córtalos por la mitad.

Pon todos los ingredientes en la Thermomix o en una túrmix. Bate todo y prueba de sal. Pasa por un colador chino para quitar las semillas de los higos y el tomate. ¿La consistencia? a mi me gusta más líquido que crema, así que si es necesario le pongo un poco más de agua, pero sin pasarse, se tiene que poder comer con cuchara.

Guardar en el frigorífico hasta la hora de servir. 



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Mini bizcochos carpa

La culpa siempre es del mayordomo, así lo dicen en el mundillo de la novela negra pero yo me resisto a creerlo, ese hombre no podía haber matado ni a una mosca, mi abuela confiaba ciegamente en él y a mi no me quedaba otra que creerlo, no por ella, sino por el aspecto que tenía el sujeto.

Un hombre muy mayor no lo exculpa de haber envenenado a la sra. Reiko, pero su poca habilidad para recordar al personal de servicio así lo dicen, le temblaban las manos, no recordaba que había hecho al levantarse y aunque iba vestido impoluto llevaba los zapatos al revés. Mi abuela no podía despedirlo, el día que iba hacerlo él lo adivinó y se puso a llorar, no quería dejar de trabajar ¿qué haría él sin esa rutina?, y mi abuela decidió que podía seguir en casa.

Cuando invitamos a la sra. Reiko a tomar el té nunca pensamos que sería la última vez, habíamos preparado unos mini bizcochos y mi abuela se preparaba para pasar una hermosa tarde en compañía de su amiga. Todo iba bien, escuchábamos sus risas desde la sala y su parloteo absurdo hasta que de repente, la abuela chilló, eso no era buena señal.

Y allí estaba la sra. Reiko, tendida en el suelo, mi abuela desmayada en su silla y el mayordomo gritando __la culpa no ha sido mía, la culpa no ha sido mía__.




La idea viene de Japón, una mamá hizo estos “mini bizcochos carpa” y me encantó. Adoro a los Japan Koi por su significado y por su belleza. La leyenda dice que los peces que conseguían nadar río arriba hasta la cascada y remontarla se transformaban en dragones como recompensa al esfuerzo. Estos bizcochos no tienen mucho esfuerzo así que no nos convertirán en dragones pero nos sacarán una sonrisa.

· MINI BIZCOCHOS CARPA ·


Ingredientes
  • 3 huevos L
  • 1 yogur griego natural
  • 1/2 vasito (del yogur que he usado) de aceite de oliva
  • El zumo de 1 limón
  • La ralladura del limón
  • 3/4 del vasito de yogur de eritritol o 1 vasito de yogur de azúcar
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 2 vasos y medio de harina 

Elaboración
Precalienta el horno a 180º C.
Mezcla con batidora los huevos, el yogur, el aceite y el limón, o mezcla con varillas. 
Añade el resto de ingredientes y bate hasta tener una masa homogénea. 
Vierte la mezcla en los moldes "Koi". 
Hornea 25 minutos o hasta que la masa esté dorada. 
Decora con glasa y chocolate como se ve en las fotos o vídeo.



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Llonguet

Abrir una pequeña panadería es, en estos tiempos, como diría María, una locura. Irme del pueblo con ese poco dinero ahorrado, que tanto me costó conseguir, para continuar mis andanzas en la capital, no fue fácil, ni aventurero, ni apreciado por parte de la familia. Lo sé: las raíces son importantes, siempre que no te detengan.

Y ahí estaba yo, fregando el suelo de lo que sería para mí una nueva etapa: muchísimo trabajo y apretarme el cinturón, segurísimo. Pero hacer pan se me daba bien. En la capital todos hablaban del llonguet, el panecillo más consumido por la mayoría. Nada de pan de pueblo, tosco y poco sabroso… Bueno, los tiempos cambian, los gustos también, y yo tendría que amoldarme a mi nueva situación.

Vivir encima de la panadería me permitía no perder tiempo entre caminos, idas y venidas. María, al final, había venido a verme. Pensé que estaba alucinando cuando se presentó de repente. Me entraron ganas de llorar, pero sabía que, si lo hacía, era como darle una pequeña victoria, y no quería concedérsela. Así que levanté el mentón, miré a mi alrededor, como enseñándole lo conseguido, y le guiñé el ojo para que viera que podía estar tranquila. Ella. Porque mi interior estaba como un flan.

María me sonrió, se acercó sigilosa hasta mí, como si supiera lo que sucedía dentro de mí, y me abrazó con fuerza. Me confesó que estaba orgullosa y que no importaba si me quedaba toda la vida: eso significaría que todo estaba bien. Pero que, si quería volver, ella nunca me preguntaría, ni dejaría de estar orgullosa, ni me juzgaría.

Después de su partida me sentí feliz. Quizá por su aprobación, quizá por su visita, quizá porque me sentía capaz… o porque sabía que, aunque estuviera lejos, ella luchaba por mí.





En Mallorca hay un panecillo que guarda en su sencillez toda una historia: el llonguet. A primera vista puede parecer un pan humilde, ovalado, con corteza crujiente y una hendidura en el centro que lo hace inconfundible. Pero detrás de esa apariencia discreta se esconde un símbolo de identidad para los palmesanos.

Mientras que en los pueblos lo más habitual era el rústico pa pagès, en Palma el llonguet se convirtió en el pan de cada día entre los siglos XIV y XX. Tanto fue así que los habitantes de fuera de la ciudad empezaron a llamar a los palmesanos, con cierta sorna, llonguets. Lo curioso es que aquel apodo burlón acabó quedándose, y aún hoy sigue siendo parte del lenguaje popular.

El Archiduque Luis Salvador, gran observador de las costumbres mallorquinas, describió el llonguet como un pan “pequeño, alargado, muy blanco y con un corte en medio”. Y aunque durante un tiempo cayó en desuso, en los últimos años ha resurgido con fuerza, recuperando su lugar en mesas, panaderías y cafeterías.

Lo maravilloso del llonguet es que se presta a todo: relleno de sobrasada, de queso y tomate, de embutidos o incluso de preparaciones más modernas. Para mí, evoca recuerdos de infancia: era la merienda que mi madre me preparaba para el colegio, sencilla y deliciosa. Hoy cualquiera puede vivir esa experiencia, ya sea probando las propuestas más creativas en los bares de Palma o llevándose unos cuantos llonguets recién horneados para rellenarlos en casa al gusto.

Hoy en día ya existe la Fira del llonguet, en la que, además de consumir llonguets, multiples actividades dan paso a homenajear este panecillo palmesano. También la Ruta del llonguet, donde los establecimientos participantes elaboran variedad de panecillos rellenos, y que puedes seguir la ruta a través del mapa de Google.


· LLONGUET ·

Prefermento 
100 gramos de harina de fuerza
50 gramos de agua
1 gramo de levadura fresca.

Masa
500 gramos de harina de fuerza
285 gramos de agua
10 gramos de sal
2 gramos de levadura fresca
El prefermento

El prefermento (la noche anterior). 
Diluye la levadura en el agua y añade la harina, remueve hasta que se forme una masa sin grumos y deja fermentar hasta doblar su tamaño, toda la noche a temperatura ambiente.

Mezcla el prefermento (cortado en pequeños trozos) con el resto de ingredientes. No añadas toda el agua de golpe sino poco a poco. Amasa hasta formar una bola lisa. Deja fermentar unos 45 minutos tapado a temperatura ambiente. Pasado este tiempo desgasifica la masa con un rodillo si no puedes con las manos. Una vez desgasificado bien vas a empezar a plegar la masa, cuantos más plegados hagas mejor. Forma un rulo y córtalo en trozos iguales, verás que en la masa interior se ve los plegados. Usa un trapo enharinado y coloca los trozos en el trapo haciendo pliegues a los lados y tapando todos los trozos de masa para que fermente aproximadamente una hora y media a temperatura ambiente. Verás que se hinchan bastante. Ahora tienes que hacerle un corte por la mitad bastante profundo. Llévalos al horno a 220 ºC unos 20 - 30 minutos. Sácalos y deja enfriar.



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Café en cono

Trabajar en la heladería del pueblo en verano no era cosa fácil, no por ser verano ni por la venta de helados sino por el grupo de señoras que se instalaba cada mañana en mesa central del establecimiento a tejer y a contarse sus cosas, no me podía creer que cada día tuvieran tema de conversación.

Al principio me caían bien, solían pedirme helado, café, té, y me preguntaban con simpatía sobre tal o cuál persona, pero a medida que los día iban pasando querían profundizar más, y yo, la verdad no he sido nunca buena comunicadora así que mis desaires eran muy notorios. Al final pedía a mi compañero que las sirviera él, era más agradable y eso a ellas les gustaba.

Menos el día que él libraba y ese día, me tocaba a mi servirlas, ¡Santa Paciencia!. __Chiquilla, ¿ya tienes quién te lleve al baile del pueblo?__me preguntaban, __sí, señoras, así es, tengo novio. ¡Uff! gran error, les di demasiada información. __Ah ¿siiii?, y ¿quién es?__poniendo cara de atención. Intentaba zafarme y pasar de sus preguntas pero cada vez era más difícil sin llegar a ser grosera, ellas sabían todo, todo, todo, lo que pasaba en el pueblo.

El día que la heladería tuvo que cerrar por un problema de tuberías tuve ese día de descanso, así que mi alegría fue salir al porche de casa para leer toda la mañana, y bien a gusto estaba hasta que se me ocurrió mirar hacía la casa de los vecinos, y sí, ahí estaban ellas, en el porche con sus tejidos y parloteo, __hola chiquilla__me saludaron con efusividad. Me levanté de un salto de la silla y las salude con prisa, entré en casa y me atrincheré en la cocina, el lugar más alejado de ellas, mientras escuchaba cómo se reían a carcajada limpia, ahora sabía que no me libraría de ellas.




Aclamado como el café más "instagrameado" hasta ahora lo pusieron de moda en África, Canada, Japón y Australia. Es simplemente un mix con un cono de helado, una capa de chocolate negro que hace que el café no ablande la galleta y en su interior, café, así de simple y rico, no necesitas añadirle azúcar. 

· CAFÉ EN CONO ·

Ingredientes
  • 150 gramos de chocolate para fundir
  • 4 conos (para helado)
  • Café expresso
  • Leche (opcional)

Elaboración
  1. Funde el chocolate en el microondas durante 2 minutos o hasta que esté disuelto, con cuidado no se queme. 
  2. Con una cucharilla esparce el chocolate dentro de los conos.
  3. Deja los conos dentro el frigorífico unos 5 minutos. 
  4. Repite la operación una vez más. 
  5. Tiene que ser lo suficientemente gruesa como para no derretirse a la primera que le echemos el café.
  6. Prepara un buen café expresso para 4 y sirve dentro de los conos.

Nota: no te hace falta azúcar, entre la galleta de los conos y el chocolate le dan el dulzor que necesitas.



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Cocarrois i més

La cena en blanco empezó en París, hace más de 25 años, es un evento sorpresa y clandestino que los participantes no saben dónde se celebran hasta muy poco tiempo antes. Las normas son estrictas, todos los participantes deben ir vestidos de color blanco sin excepción. 

Desde entonces el evento se ha vuelto global siendo celebrado, además de Francia, en España, EE.UU. o Canadá entre otros, y sí, en Palma de Mallorca también. La curiosidad del evento es que se ocupa un espacio público y mostrar no sólo la celebración si no también el civismo de la gente y respetar, limpiar y volver a dejar el espacio tal como estaba antes de la utilización.


Aquí las mesas están compuestas por 12 comensales, invitados por un anfitrión, (este año éramos cerca de 1000 personas), y cada una puede ser decorada como más le guste al grupo, la condición, la vajilla, cristalería, cubertería y demás utillaje no puede ser de papel, plástico o cartón, el mantel y servilletas, de tela y blanco, así que con mucho tiempo anterior al evento debemos organizarnos para llegado el momento esté todo preparado convenientemente.

Este año, para empezar, Martini nos invitó al vermut, y es así de fácil, hielo, Martini Rosso, tónica y naranja. Dar las gracias al organizador y a todos sus colaboradores que en todo momento estuvieron atentos a que la gente se lo pasará bien y no nos faltara nada. 




8ª EDICIÓN DE LA CENA EN BLANCO EN PALMA DE MALLORCA

En nuestra mesa: Tomás, Arantxa, Biel, Isa, Vicky, Paloma, Estefanía, José,  Cristina, Sonia, Malena

Fotografías @catypol - Circus day.

Poke

A él le gustaba pintar, pintaba el mar embravecido con un pequeño barquito que daba tumbos pero no se hundía. Pintaba pájaros volando sobre montañas que habían crecido de la tierra lo suficiente para ser inalcanzables. Pintaba el coral hundido en el mar que daba cobijo a tantos peces de colores. Pero también la pintaba a ella.

Ella, su diosa de piel morena y pelo largo, la recordaba tan bella cuando bajó del avión y se acercó para ponerle el collar de flores en su cuello y lo saludó con su Aloha lleno de bendiciones tan típico de la tierra. 

Ella que por la noche le bailaba el hula y se movía como ese barquito en el mar embravecido, ella que le mostró la gastronomía de la isla e hizo de musa de sus lienzos, con sus verdes ojos y su pelo negro, la que lo amó en luna llena bajo el volcán y lo olvidó a pleno sol.



¿Es el plato de moda?, es una delicia de ensalada de pescado crudo, normalmente suele ser atún pero también las hay de salmón o pulpo (tako poke). Se sirve como aperitivo en Hawaii y también triunfa en Instagram, así que es tendencia que ha llegado a Europa. Adáptalo a tu gusto, yo lo hice con arroz para sushi pero me consta que puede hacerse con otros arroces como integral, Basmati, Thai...


· POKE SUSHI DE ATÚN ·

Ingredientes
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 3 cucharadas de aceite de sésamo
  • 2 cucharadas de vinagre de arroz
  • Cebollino, picado
  • 1 lomo de atún de unos 350 gramos
  • Arroz para sushi
  • Zanahoria
  • Rabanitos
  • Aguacate
  • Semillas de sésamo
  • Trocitos de alga nori

Salsa poke
  • 2 cucharadas de soja
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharada de chili
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo

Elaboración
  1. Mezcla la salsa de soja, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz y el cebollino picado. 
  2. Corta el lomo de atún a dados y agrégalo a la mezcla anterior. 
  3. Tapa y dejar macera 24 horas.
  4. Prepara el arroz para sushi (me guié de esta elaboración), deja enfriar. 
  5. Corta el aguacate en tiras. 
  6. Pela y cortar la zanahoria en rodajas finas para formar una flor, pero también se puede cortar en palitos. 
  7. Limpia bien y corta en rodajas los rabanitos para formar un flor, pero también se puede cortar en palitos.
  8. Mezcla todos los ingredientes de la salsa poke. Caliéntalos un poco para que se derrita el azúcar y deja enfriar.
  9. Pon en dos cuencos el arroz, el atún macerado (sin el líquido), la zanahoria, los rabanitos, el aguacate, trocitos de alga nori y las semillas de sésamo sobre el aguacate. 
  10. Añade una cucharada de la salsa al poke.
Nota: Cambia el atún por salmón si te gusta más. Este atún ya había estado congelado y descongelado por lo que no tuve que hacerlo yo. 


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Baumkuchen


Fogg estaba de pie, rígido como una estatua de mármol, en medio de la plaza del mercado de Salzwedel, rodeado de casas con entramados de madera que parecían inclinarse sobre él con curiosidad medieval.

—Passepartout —dijo Fogg, sin mover un solo músculo facial—, ¿podría explicarme por qué estamos aquí y no en Berlín?

Passepartout, que todavía sostenía una maleta en cada mano y un mapa arrugado, sudaba profusamente.

—¡Ah, mon Dieu, Monsieur! Fue el transbordo en Uelzen. El caballero del bigote puntiagudo me aseguró que el tren a la derecha era el expreso a Berlín, pero no sé qué pasó

—Hemos perdido la conexión principal. Tenemos un retraso de tres horas y doce minutos. El honor del Reform Club está en juego, Passepartout. Necesitamos un transporte inmediato.

—¡Lo encontraré, Monsieur! —gritó el criado, saliendo disparado calle abajo.

Minutos después, Passepartout regresó con un extraño cilindro de bizcocho.

—¿Es ese nuestro nuevo vehículo, Passepartout? —preguntó Fogg, enarcando una ceja.

—No, Monsieur, es un Baumkuchen. La señora de la tienda dice que es la especialidad local desde 1800. 

De repente, un estruendo de cascos y ruedas metálicas resonó en los adoquines. Un carruaje cargado de barriles de cerveza local apareció por una esquina. El conductor, un alemán de hombros anchos llamado Klaus, silbaba una canción popular.

—¡Eh, Monsieur Klaus! —gritó Passepartout, saltando en medio de la calle con los brazos en alto—. ¡Necesitamos llegar a Berlín!

Fogg se acercó al carruaje con paso calmado y sacó un fajo de billetes del Banco de Inglaterra. —Buen hombre, le daré cincuenta libras si logra que este cargamento de cebada corra como si lo persiguiera el mismísimo Bismarck hacia la estación más cercana con conexión ferroviaria directa.

Klaus miró el dinero, miró a Fogg y luego miró el Baumkuchen que Passepartout aún sostenía. 
—Jawohl —asintió Klaus—
Y subieron al carro de cerveza.

—Passepartout —dijo Fogg, mientras su reloj volvía a sincronizarse con el ritmo de los cascos—. Si volvemos a perdernos, le aseguro que su próxima recomendación la leeré desde la lista de desempleados.

—¡Sí, Monsieur! —respondió Passepartout.

Baumkuchen


El Baumkuchen, conocido como "pastel de árbol" alemán, es un bizcocho tradicional del siglo XIX (con raíces desde 1426) famoso por sus anillos concéntricos que simulan el tronco de un árbol, al que los japoneses adoran. Aunque se menciona una receta en 1426, la forma actual se popularizó en el siglo XIX, específicamente en la ciudad de Salzwedel, Sajonia-Anhalt.
Se necesita un horno giratorio para la elaboración por lo que es difícil hacerlo en casa. A nivel casero suele tener la forma cuadrada de pastel o redonda pero sin agujero en el centro. Su elaboración es laboriosa además pues tienes que estar pendiente en todo momento de él. Y bueno, ahora en versión más pequeña podemos elaborarlo sin dificultad y usando una sartén o sartén para crêpes, en el vídeo puedes hacerte una idea de cómo.

· BAUMKUCHEN ·

Ingredientes
  • 200 gramos de harina de trigo
  • 2 cucharadas levadura en polvo
  • 6 huevos
  • 150 gramos azúcar glass
  • 140 ml de leche
  • 60 gramos de mantequilla sin sal
  • Aceite de oliva

Sartén para crepes o simplemente una sartén
Cilindro de madera
Guantes (para calor tipo los que se usan para modelar Isomalt)

Elaboración
  1. Separa las yemas de las claras. Tamiza la harina y la levadura en polvo. Funde la mantequilla y la leche. Bate las claras con 75 gramos de azúcar. Añade otros 75 gramos de azúcar y bate a punto de nieve. 
  2. Añade las yemas de huevo todas a la vez y mezcla bien. Añade la harina tamizada en tres veces y mezcla hasta integrar completamente. Añade la mezcla de leche y mantequilla poco a poco. Mezcla bien para que todos los ingredientes se unan sin grumos.
  3. Calienta la sartén para crepes con un poco de aceite y empieza con una crepe. Cuando se forme las burbujas, coloca el cilindro en el borde de la masa y rueda hasta que la crepe quede redonda en el cilindro. Repite el proceso para la masa restante. 
  4. Enfria la tarta en el frigorífico, saca el tubo y corta los extremos de la tarta para ver las capas de la misma. Cortar aproximadamente 2 cm de espesor para servir.
Notas: El cilindro de madera, al que al principio coloqué con papel de hornear pero se deshizo, así que usé el cilindro sin papel de hornear y al final salió sin dificultad. Al principio usé una sartén para crepes pero al ser más grande que el diámetro de mi vitro terminé usando una sartén normal.


GUANTES: NO USAR GUANTES DE VINILO O NITRILO, los guantes que usé son de un taller que hice con isomalt y adecuados para el calor.



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Ensalada campera

En un lugar lejano, Marta decidió pasar un día tranquilo. Llevaba consigo una ensalada campera y un libro de misterio, perfecta combinación para una tarde sin sorpresas. Pero, justo cuando mordía un tomate con sabor, una caravana de gitanos apareció en el horizonte, con tambores, risas y un perro que parecía entender demasiado.

—¿Ha visto una locomotora perdida? —preguntó el jefe de la caravana.

—¿Una locomotora? —repitió ella, levantando una ceja—.  No, pero, ahora que lo mencionas, mi novela sí tiene una.

Los gitanos se miraron entre ellos y, en un instante, la caravana se instaló alrededor de Marta, compartiendo historias, adivinanzas y… la ensalada. La locomotora nunca apareció, pero Marta descubrió que, a veces, los mejores misterios se encuentran cuando menos los buscas… y con una buena ensalada de por medio.

”Ensalada

”Ensalada

Es el 6º aniversario del blog de Sofía, Mil Ideas Mil Proyectos, y por esta razón está de concurso. Sofía es una mujer divina, tiene un blog lleno de recetas de todo tipo, fáciles y muy ricas, y yo no quería perdérmelo porqué me gusta mucho, aunque reconozco que me lo tuvo que recordar, y menos mal, gracias mi niña.

Ahora querrás saber de todas las recetas ricas que tiene Sofía en su blog por qué elegí esta, las ensaladas me gustan y por eso he decidido que una ensalada fría me vendría muy bien, no lleva mayonesa y amalgama bien simplemente con la patata y el AOVE, es fresca y rica para llevar al trabajo, playa, picnic y ¿por qué no? cumpleaños.

Aquí tienes la receta de la ensalada en el blog de Sofía: Ensalada camperaCon esta receta participo en el concurso 6º aniversario Mil Ideas Mil Proyectos.

· ENSALADA CAMPERA ·

Ingredientes
  • 4 patatas grandes
  • 2 huevos
  • 1 tomate grande
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 pimiento verde
  • Aceitunas
  • Ventresca de bonito {al gusto}
  • Sal
  • Aceite de Oliva Virgen Extra

Elaboración
  1. Limpia las patatas y cuécelas con piel en abundante agua hirviendo hasta que estén blandas. 
  2. Una vez cocidas y frías a temperatura ambiente, pélalas y trocéalas (yo las troceé de un tamaño más pequeño que grande). 
  3. Cuece los huevos durante 10 minutos.
  4. Enfría con agua fría y hielo para cortar la cocción.
  5. Quita la cáscara a los huevos.
  6. Trocea más o menos del tamaño de las patatas. 
  7. Trocea el tomate, la cebolla, el pimiento y las aceitunas, también en trozos pequeños. 
  8. Desmiga la ventresca. 
  9. Pon todos los ingredientes en un cuenco, sala y riega con un buen aceite de oliva virgen extra.


”Ensalada


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Frit Bord

En Monte Bajo se celebraba cada año el Gran Baile de Máscaras de la Huerta. ¿Por qué de la huerta? Porque allí todo giraba alrededor de verduras y fiestas que duraban más que la cosecha. Este año, los protagonistas no oficiales del evento eran Martina y Elías, una pareja de enamorados que vivía en la última casa del pueblo.

—Prométeme que hoy no hablarás de tus berenjenas en la fiesta —le pidió Martina, mientras él se ajustaba una máscara de zorro. —Solo si tú prometes no presumir de tus pimientos brillantes —respondió él, con esa media sonrisa que tanto la desarmaba.

Ambos llegaron al baile cuando la plaza ya estaba llena de música y farolillos. Entre risas y pasos torpes de baile, se escabulleron hacia una mesa escondida con una botella de vino tinto del bueno. Se sirvieron dos copas.

—A ti —dijo Elías, alzando la suya. —Y a la única fiesta donde bailar sin saber es elegante —respondió Martina, brindando.

De repente, un grupo de niños pasó corriendo y tiró sin querer la máscara de Martina. Elías se quedó mirándola como si la viera por primera vez.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, riendo. —Nada. Solo que incluso sin máscara, siempre eres mi favorita del baile. —Y tú sigues siendo cursi… pero adorable.

Esa noche bailaron hasta que las estrellas bostezaron, volvieron a casa descalzos, y al llegar a la huerta, Elías se detuvo.

—Por cierto, las patatas están saliendo dobles este año. Es histórico.—Ni lo sueñes. Mañana es día de cebolletas.




En la gastronomía mallorquina también tenemos platos vegetarianos, sobre todo en verano, se usan muchas verduras en esta época del año y siempre viene bien tener esos platos tan mediterráneos en el recetario. Este plato en concreto también se puede cocinar en invierno con la verdura propia de esta época del año.

Su nombre, frit bord es por qué no lleva carne entre sus ingredientes. Cada casa tiene su receta, algunos le ponen calabacín pero a mi me recuerda mucho al tumbet así que no se lo pongo. También se acompaña con olives trencades mallorquines (aceitunas partidas) como el frit mallorquí de carne tradicional.

· FRIT BORD ·

Ingredientes 
  • 6 patatas medianas
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cebolleta
  • 2 pimientos verdes 
  • 1 pimiento rojo
  • 2 berenjenas
  • Sal y Pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Hinojo

Mise en place.
  1. Limpia las verduras. 
  2. Pela y corta las patatas en dados de unos 2 cm. 
  3. Déjalas en remojo mientras sigues con las demás verduras. 
  4. Corta el resto de verdura en cubos de similar tamaño que la patata. 
  5. Limpia el hinojo. 
  6. Separa los ajos de la cabeza y cháfalos un poco sin pelarlos. 
Elaboración.
  1. En una sartén con aceite de oliva fríe las patatas. 
  2. Saca de la sartén y reserva sobre papel de cocina para que absorba el aceite.
  3. En una cazuela, si es de barro mejor, con cuatro cucharadas de aceite, sofríe a fuego fuerte los ajos y el laurel, un minuto. 
  4. Añade la cebolleta. 
  5. Remueve, a los pocos minutos, añade el pimiento rojo y verde, remueve. 
  6. Unos minutos de cocción y añade la berenjena, salpimienta. 
  7. Baja el fuego y deja rehogar hasta que la verdura esté pochada. 
  8. Añade las patatas y el hinojo, remueve y mezcla bien con la verdura. 
  9. Rectifica de sal si hace falta. 
  10. Sirve.

Nota: acompaña con "pa moreno" (pan de pueblo) y olives "trencades" (aceitunas partidas). Opcional, si te gusta el picante le puedes añadir una punta de guindilla a trocitos.



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Hummus de cacao

Gregorio vivía en el sótano de un edificio en la calle Principal de una pequeña ciudad, él en vez de bajar a la calle tenía que subir una escalera exterior para llegar a ella y eso lo convertía en un ser interesante para los vecinos del edificio. Tenía un porte elegante, hombre delgado, lucía un bonito bigote fino y largo y las cejas muy bien cuidadas. Cada mes se hacía la manicura y se depilaba su largas y delgadas piernas, igual que hacen los ciclistas o deportistas, solo que él odiaba el deporte.

Don Alfonso era todo lo contrario, vivía sobre el piso de Gregorio, en la planta baja. Era un señor con sobrepeso, desaliñado y se afeitaba una vez a la semana. Solía mofarse de Gregorio pues pensaba que perdía el tiempo con tanto "arreglo", eso sólo lo hacen las mujeres__decía él. Aunque Gregorio era más rápido en contestar sus puyas y solía sacarle de sus casillas.

A los vecinos nos gustaba verlos "dialogar" en plena calle cuando se encontraban, cosa que sucedía poco, pero cuando pasaba, ¡huummmm!, ¿cómo decirlo?... Hola Don Alfonso_ saludaba Gregorio. Hola Gregorio_decía Don Alfonso, él nunca le llamaba don. ¿Quiere que le pida hora a mi manicura?_preguntaba Gregorio. ¿Qué te hace pensar que la necesito?_contestaba molesto Don Alfonso, mirándose las manos y viendo que le quedaban restos de cacao. Es cacao_dijo al fin enfadado. No debería comer tanto cacao Don Alfonso_le replicaba Gregorio. Y eso hacía que Don Alfonso se pusiera rojo de enfado, ¡métase en sus asuntos!_explotaba. ¡Lo siento! no era mi intención enfadarlo_sonreía Gregorio, __arrfrtottoedlculho __ contestaba de una manera ininteligible y se iba calle abajo, y Gregorio sonreía, nos guiñaba un ojo y se metía en su casa.



La locura de la crema de cacao, ya se sabe, el terrible aceite de palma y/o demasiado azúcar refinado. Pero si es ocasional y hecho en casa quizás te atrevas. Una pregunta que me hacéis mucho, ¿sabe a garbanzos?, no, no se nota el sabor del garbanzo pero si se nota el sabor del tahini, si no te gusta tanto el sabor de tahini, ponle media cucharada o cambia el tahini por crema de avellanas casera.

· HUMMUS DE CACAO ·

Ingredientes
  • 170 gramos de garbanzos cocidos
  • 80 ml. leche de almendra 
  • 2 cucharadas de cacao en polvo puro sin azúcar
  • 1 cucharada de tahini
  • 2 cucharadas de pasta de dátiles

Elaboración
  1. Mezcla todos los ingredientes en una túrmix o Thermomix y tritura hasta formar el humus.
  2. Acompaña con pan, galletas, picos, fruta, etc.



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Milhojas con filo

Me quiere, no me quiere, me quiere...mil hojas podría deshojar y mil veces se me rompería el corazón. Sé que la adolescencia es, a veces, una constante manifestación de nuestro malestar con el mundo que nos rodea, pero el amor (suspiro), el amor cuando no es correspondido a nuestra edad puede explotar dentro de nosotros como el Big Bang.

Me envió un mensaje, ¿qué haces esta tarde?_escribió sin saludarme y 3 semanas después escribió el último, no es por ti, es por mi, pero mejor lo dejamos_dejándome destrozada. Fueron las 3 mejores semanas de mi vida, sentí el aire en mi pelo cuando íbamos en su moto, su mano cruzando la mía cuando paseábamos junto al mar, sus piropos cuando venía a recogerme a casa...mi hermano cree que hago de todo un mundo y que debo dejar de lamentarme ya. Yo haré el viacrucis pero a él lo crucificaría al final, ten hermanos para esto.

Papá anda muy cariñoso conmigo, imagino que mamá le habrá contado "mis andanzas" y eso me pone de los nervios, porque él no se entera de ná, así que si ha llegado a sus oídos toda la familia sabe de mi situación, la próxima vez que tenga un evento familiar creo que me pondré enferma. Mamá dice que no le de importancia, hija mía, eso pasa en la vida, ¡relájate!__me dice con toda la naturalidad del mundo, y eso a mi me pone más de los nervios, ¡uff!.

La que me fascina es mi abuela, pero vamos a ver criaturita ¿estaba buenorro el chaval?__me pregunta a sus casi 90 años, buenoo, hummm, yo...__la verdad no sé que contestarle a la mujer, ¡jamía, acabáramos! si dudas tanto no debía estarlo__me dice con vehemencia,  yo conocí a tu abuelo a los veintitantos años, y antes de él algún maromo me rondó, y bueno, el no es por ti es por mi, es más viejo que las pesetas, y tú eres mu joven y mu moderna pa achicarte, mueve el culo, deja de llorar y ya verás que pronto se te pasa el susto__finiquita la conversación dejándome patidifusa y muerta de la risa, ¡Viva mi abuela!.




Sí, lo sé, los milhojas están hechos de masa de hojaldre pero también con masa filo o masa brick, ¿lo has probado? es super sencillo y tan rico, además de rápido que te gustará igual o más que si llevara hojaldre, no lo dice mi abuela pero te lo digo yo.

· MILHOJAS CON MASA FILO ·

Ingredientes
  • 5 hojas de masa Filo
  • 4 cucharadas de mantequilla, derretida
  • Panela
  • 250 mililitros de nata montada
  • Fresas en rodajas
  • Decoración: Flor de merengue o azúcar glas.

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200 ºC.
  2. Cubre la bandeja para hornear con papel para horno.
  3. En una superficie de trabajo limpia pon una hoja de masa filo.
  4. Cepilla la hoja de masa filo con la mantequilla.
  5. Espolvorea panela por encima.
  6. Pon encima otra hoja de masa filo y repite la operación hasta acabar las cinco hojas.
  7. Con un cuchillo o cortador de pizza corta la masa en rectángulos (7x12cm).
  8. Pon en la bandeja de hornear y hornea durante 7 u 8 minutos o hasta que esté dorado.
  9. Pon la nata montada dentro de una manga pastelera.
  10. Cubre con la nata la base de la masa filo.
  11. Sobre la nata coloca rodajas de fresas y sobre las fresa otra masa filo.
  12. Así hasta tener dos capas.
  13. Por último puedes decorar con alguna flor de merengue (comprada) y nata o espolvorea con azúcar glas.



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Salchichas caseras

Don Eustaquio, un jubilado con más historias que dientes, vivía en una casita al lado de la fábrica de limonada. Su mayor tesoro era una radio antigua que solo sintonizaba rancheras y concursos de cocina de los años 70. Un día, mientras preparaba su famosa salchicha casera, la radio empezó a emitir un mensaje extraño:

"¡Atención! ¡Primer premio del concurso 'Canta y Cocina' es un viaje a las Bahamas en bañador retro!"

Eustaquio, que no sabía cantar pero sí gritar con estilo, agarró su salchicha recién cocida, se puso un bañador floreado de cuando era cabo, y salió montado en su viejo caballo Claudio, que ya solo caminaba si le prometías zanahorias o le ponías a Luis Miguel.

__¡A la fábrica de limonada, Claudio! ¡Ahí están grabando el concurso!

Claudio se tomó su tiempo. Al llegar, se colaron por la puerta trasera justo cuando un presentador gritaba:

__¡Último participante!

Don Eustaquio, ni corto ni perezoso, subió al escenario, alzó la salchicha como si fuera un micrófono y entonó algo entre un bolero y un ataque de tos. La gente estalló en aplausos y carcajadas. Claudio, emocionado, relinchó. Ganaron. A día de hoy, la foto de Don Eustaquio en bañador, a lomos de Claudio y levantando la salchicha como un trofeo olímpico, aún cuelga en la fábrica. 




La ventaja de hacer las salchichas en casa es que tu controlas los ingredientes, y aunque no lo parezca son muy fáciles de hacer, podemos poner las verduras que más nos gusten, imagina una salchicha con guisantes o con habitas, estás están hechas con acelgas, las acelgas tienen un ligero sabor terroso que combina muy bien con la carne, no se nota en el resultado final y sabes lo que estás comiendo.


Cuando la asociación española de fabricantes de vegetales congelados se puso en contacto conmigo para colaborar en la II edición de #MiVerduraCongelada haciéndome hincapié en la importancia de hacer recetas elaboradas para niños me encantó.

· SALCHICHAS DE POLLO CON ACELGAS ·

Para 2 salchichas

Ingredientes
  • 150 gramos de carne picada de pollo
  • 100 gramos de acelga congelada
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de ajo y perejil (seco)
  • Sal y pimienta negra molida
  • Film transparente de cocina
  • Pan de barra o pan de hot dog
  • Salsa de tomate casera

Elaboración
  1. Pon la acelga en el microondas, función descongelar, durante unos minutos. 
  2. Aprieta bien la acelga para que salga toda el agua que tiene. 
  3. Mezcla, en un cuenco, la carne, la acelga cortada a trocitos, el pimentón y el ajo con perejil. 
  4. Salpimienta.
  5. En un trozo de film po parte de la mezcla, y ayudándote con el film forma una salchicha. 
  6. Ata con un nudo en los dos lados. 
  7. Pon las salchichas al vapor, durante 25 minutos. 
  8. Con cuidado, que quema y mucho, saca las salchichas de la vaporera y quita el film. 
  9. En una sartén con un poco de aceite de oliva marca las salchichas para que quede un poco dorada.
  10. Sirve con pan de barra o con pan de hot dog. 

Para acompañar de salsa de tomate casera. ¿Ketchup y mayonesa? pues también.




¡La II edición de #MiVerduraCongelada ya está en marcha!. Para la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC), el objeto de #MiVerduraCongelada es concienciar a la población de la importancia de introducir verduras en la dieta diaria, y este año, con especial atención a los más pequeños. 

Creemos que es fundamental sensibilizar a las familias sobre la importancia de enseñar, desde la infancia, a adquirir hábitos saludables. Así, entre todos, aportamos nuestro granito de arena para reducir los alarmantes índices de sobrepeso y obesidad infantil existentes hoy en día.

¿Por qué verduras congeladas y cuáles son sus ventajas?
- Llegan a la mesa prácticamente en las mismas condiciones y con la misma calidad con las que son recogidas en la huerta.
- El proceso de ultracongelación minimiza las posibilidades de contaminación de los alimentos; evitando comprometer la salud de las personas.
- Se pueden consumir todo el año.

Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (Asevec) 


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Sandwich de colores

Todo comenzó cuando el señor Roque, un bibliotecario de cejas gruesas y gafas de pasta negra, abrió su lonchera durante la pausa para almorzar. En lugar del habitual bocadillo de jamón, descubrió un sándwich relleno de espinacas.

__¿Pero qué…? ¡Yo pedí atún!__murmuró indignado, examinando la masa verde como si fuera evidencia de un crimen. Antes de que pudiera darle un mordisco, escuchó un “¡Ni se te ocurra comer eso!”. Miró alrededor. No había nadie excepto una muñeca vestida de azul sentada encima de una estantería de cuentos orientales.

__¿Acabo de ser advertido por una muñeca? __susurró, parpadeando tras sus gafas empañadas.

__Sí __replicó la muñeca__. Ese sándwich tiene una historia maldita. ¡Es un cuento chino!

Roque, que jamás había hablado con un objeto inanimado (al menos no en voz alta), se acomodó en su silla.

__¿Un cuento chino, dices? ¿Y qué tiene que ver con este emparedado vegetariano?

__Todo. Verás __dijo la muñeca mientras cruzaba las piernas como una dama de té—, hace siglos, en una aldea lejana, un chef imperial enfadó a un dragón vegetariano. Como castigo, cada vez que alguien rellena un sándwich con espinacas ¡ese dragón reencarna brevemente para bailar tap en la cocina del ofendido!

__Ajá__dijo Roque, empezando a creer que o el sándwich estaba en mal estado o alguien le había echado algo al café.

Justo en ese momento, desde la pequeña sala de descanso, se oyeron unos golpecitos rítmicos. Toc. Toc-toc. Toc-toc-toc. Roque se asomó lentamente. Y ahí estaba: un dragón diminuto con tutú, bailando claqué sobre el microondas.

__Oh, por Confucio__musitó. Volvió a la biblioteca. La muñeca ya no estaba. En su lugar, un cartelito colgaba del estante: “No subestimes los cuentos chinos. Y pide tu almuerzo con etiqueta.”




Los untables forman parte de la vida, cuando era pequeña eran de cacao y avellanas, cuando veía series americanas por la televisión eran de cacahuete, recuerdo la primera vez que una profesora de inglés americana trajo el famoso dip que se come con verduras, o eso salía en las pelis porque ella trajo chips para acompañarlo. Recuerdo la primera vez que comí hummus, y ahora, no sé si por la facilidad que tenemos en la red de conocer más recetas existen mil y una versión de untables con verduras.

Cuando la asociación española de fabricantes de vegetales congelados se puso en contacto conmigo para colaborar en la II edición de (MiVerduraCongelada) haciéndome hincapié en la importancia de hacer recetas elaboradas para niños me encantó.

¡La II edición de mi verdura congelada ya está en marcha!. Para la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC), el objetivo es concienciar a la población de la importancia de introducir verduras en la dieta diaria, y este año, con especial atención a los más pequeños. 

Creemos que es fundamental sensibilizar a las familias sobre la importancia de enseñar, desde la infancia, a adquirir hábitos saludables. Así, entre todos, aportamos nuestro granito de arena para reducir los alarmantes índices de sobrepeso y obesidad infantil existentes hoy en día.

Estos sandwiches de colores harán que los pequeños y no tan pequeños se olviden de otras cremas de untar y quieran esta maravilla, sabe deliciosamente bien. Un consejo, no te pases con el Tahini o sólo sabrá a eso, pon un poco y deja que se mezclen los sabores con la verdura.


· SANDWICHES DE COLORES ·


Ingredientes crema verde
  • 50 gramos guisantes congelados
  • 50 gramos espinacas congeladas
  • 20 gramos queso Mascarpone
  • 1 cucharadita de Tahini

Ingredientes crema naranja
  • 100 gramos de zanahorias baby congeladas
  • 20 gramos queso Mascarpone
  • 1 cucharadita de Tahini

Sal y pimienta
Nueces picadas
Pan de molde

Elaboración
  1. Haz al vapor las verduras hasta que estén cocinadas. 
  2. En un vaso de túrmix mezcla los guisantes, las espinacas (bien escurridas de agua), el queso, el tahini y salpimienta un poco. 
  3. Pica hasta que que una pasta. 
  4. Haz lo mismo con la zanahoria.
  5. Unta una rebanada de pan de molde con la crema verde, sobre ella le coloca otra rebanada de pan de molde y unta la crema naranja. 
  6. Tapa con otra rebanada de pan de molde. 
  7. En un lado unta un poco de queso Mascarpone y reboza con las nueces picadas.



¿Por qué verduras congeladas y cuáles son sus ventajas?
- Llegan a la mesa prácticamente en las mismas condiciones y con la misma calidad con las que son recogidas en la huerta.
- El proceso de ultracongelación minimiza las posibilidades de contaminación de los alimentos; evitando comprometer la salud de las personas.
- Se pueden consumir todo el año.


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Robiols

Amanecí antes de que el sol nos regara con su luz, antes de que el gallo abriera su pico para atormentarnos con su sonido estridente y pensé, ¡bien! he ganado a María, pero no, ella ya estaba en pie, lista para comerse el día que venía por delante y esperándome con café recién hecho en la cocina. 

Los mayores habían pronosticado que íbamos a ser una generación lejana, viajera, tecnológica y acomodada, que no nos importa la tradición y sobre todo, el pasado. Pero yo soy la excepción, les digo. Llegado estas fechas me gusta ponerme el delantal y ensuciarme de harina, manteca o queso, mientras mis hermanos viajan o ocupan estos día libres en otras actividades más a su estilo.

María es lo más cercano que tengo de mi familia y con ella me voy cada año, la casa grande, el fresco primaveral y su sabiduría pasada me atrae como el hierro a un imán. El parral en el patio nos hace sombra mientras comemos fuera, Lanas la vieja perra que curiosamente casi no tiene pelo sigue acostada en el mismo sitio cada año, María asegura que de vez en cuando se mueve, y se ríe al ver la expresión de mi cara.

No quise contradecir a los mayores, también viajé y me acomodé a mis tiempos pero echaba de menos disfrutar con más cordura y entendimiento estos momentos, diferentes a cuando era pequeña y corría alrededor de la mesa de la cocina mientras las mayores hacía "rubiols" y panades, veía la televisión y me enfadaba porque con dos canales no había nadie que pensara en los pequeños por lo que no había dibujos animados. Peleaba con mis hermanos para hacer los crespells con los cortapastas que más nos gustaban, y leía, leía sobre países lejanos y personajes famosos, sobre vivir en otras ciudades y en otras culturas e imaginaba que un día yo también marcharía de aquí.




Dentro de nuestra gastronomía dulce de Semana Santa tenemos los robiols o "rubiols", rellenos de requesón o mermelada o cabello de ángel que con el tiempo se ha extendido al gusto de los más jóvenes, flan, crema de cacao o dulce de leche. Como dice mi madre los primeros en comerse deben ser los de requesón pues los de mermelada y cabello de ángel duran más tiempo y los primeros enmohecen, eso si no llegan a tanto tiempo pues desaparecen muy rápidamente si la familia es grande como la nuestra.


· ROBIOLS ·
Masa.
  • 300 gramos azúcar
  • 75 mililitros de aceite de oliva
  • 150 mililitros de zumo de naranja
  • 75 mililitros de mistela (opcional)
  • 3 yemas de huevo
  • 300 gramos manteca a temperatura ambiente
  • 1 kilo harina 

Relleno de requesón.
  • 250 gramos de requesón
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1 yema de huevo
  • Ralladura de 1 limón

Otros rellenos: cabello de ángel, mermelada, flan, crema de cacao, dulce de leche

Azúcar glas 

Masa.
En un cuenco grande vierte el azúcar, el aceite, el zumo y la Mistela. 
Añade las yemas de huevo y remueve. 
Añade la manteca y poco a poco la harina hasta formar una masa que no se pegue a las manos. 
Deja reposar.

El requesón.
Mezcla el requesón, canela, azúcar, yema de huevo y ralladura de limón. 

Precalienta el horno a 180 ºC

Formardo. 
Pon una bola de masa no muy grande entre dos plásticos. 
Aplana con un rodillo. 
Quita el plástico superior y rellena con una cucharada de requesón. 
Con el plástico inferior ayuda a cerrar la masa y darle forma al robiol. 
Aprieta los bordes y corta en semicírculo dándole forma de empanadilla. 
Hornea entre 15 y 20 minutos, que estén un poco dorados. 
Cuando estén fríos espolvorea por encima azúcar glas.




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Atascaburras

Cuando el señor Alejandro llegaba a casa, se quitaba los zapatos nada más entrar, decía que así dejaba fuera todo el mal rollo del día, se calzaba unas zapatillas en forma de perrito, su casero no le permitía tener animales así que esta era la única manera que podía tenerlos. Se cambiaba de ropa, se preparaba una copa de vino y se colocaba el delantal que una vez, una novia que tuvo le regaló.

A el señor Alejandro le gustaba cocinar, su madre le había enseñado bien y él comía muy feliz en su diminuta cocina, bueno, todo su piso era diminuto pero la cocina le hubiera gustado un pelín más grande, no de esas que se pudiera bailar un vals en ella pero si que se pudiera bailar un chotis, aún así, él cocinaba a lo grande pues eso sí podía hacerlo.

Cuando su vecina escuchaba ruido en la casa del señor Alejandro, se pintaba, se peinaba y se dirigía a la puerta del vecino para pedirle, ¿un poco de sal?¿una patata?¿un vinito?, ella no cocinaba nada de nada pero sabía de la vida, sabía del señor Alejandro y sabía, sobretodo, que él siempre le abriría la puerta y la dejaría entrar.





[RETO COOKING THE CHEF]
En los 80 yo tenía una estrella y me la quitaron cuando tuve éxito en la televisión_dice Karlos Arguiñano. El plato que le hace feliz, mejor dicho, platos, la ensaladilla rusa, las croquetas, los chipirones en su tinta o frescos salteados, ya ha dicho en muchas ocasiones que a él le gusta comer. Amigo de sus amigos y por encima de todo su familia, también sus trabajadores que como él dice ya forman parte de la familia.

Dijo de él Ferrán Adrià__Nunca vamos a poder agradecerle el apoyo que ha dado a la cocina, fue el primero que se dio cuenta de que la cocina de vanguardia era importante para este país. Él se alegra por los logros obtenidos por tantos cocineros amigos suyos, cuenta con simpatía que el día que visitaron a los hermanos Roca en el Celler, su mujer salió llorando cuando conoció la bodega. De los argentinos habla maravillas pues estuvo trabajando allí de 1995 hasta el 2000, su hija adoptada es de ese lindo país.

De todos los cocineros españoles creo que es el único que no necesita presentación, el único que ha entrado en casa de la mayoría a la hora de comer, el que nos cuenta chistes que nos hacen reír por no llorar y el que ha soltado alguna "lindeza" a los políticos e iglesia españoles. Sus recetas son ricas, ricas y con fundamento y se ha convertido en el rey del perejil, sus platos terminan decorados con unas ramitas y nosotros hacemos lo mismo, ¿quién no ha cocinado una receta de Karlos Arguiñano alguna vez en su vida?.

Este mes cocinamos las recetas de un chef muy mediático y querido en el mundo de la cocina, Karlos Arguiñano, y es un honor para mi hacerlo pues debo decir que todas las recetas que he cocinado de él siempre me han dado buen resultado así que una más para celebrarlo pues con esta receta participo en el reto Cooking The Chef.

Arguiñano tiene tantas recetas, tantas, que da miedo contarlas, así que elegir una tiene que ser por cercanía o corazón. En mi caso por familia, mi padre, manchego conquense de nacimiento vino muy jovencito a Mallorca, de él no tengo recetas manchegas así que cuando veo alguna que me gusta me la traigo a Circus, espero que os guste el show.

ATASCABURRAS 
Cuentan que sus creadores fueron dos pastores que se quedaron aislados tras una nevada, y que sin otra posibilidad que añadir a un cocido nada más que unas patatas y unas espinas de bacalao, al ver que no era consistente vertieron el aceite de oliva y lo machacaron fuertemente para evitar las durezas de las espinas del bacalao. Tras comerlo dijeron a la comunidad que es una comida que "harta hasta las burras" y se dice que de ahí le viene el nombre. Se saben referencias escritas del plato desde el siglo XVII. Cuando un burro se queda atascado en el barro Manchego (muy arcilloso) al meter y sacar las patas, se produce un sonido muy parecido al que se produce al mezclar en el mortero las patatas, el ajo y el bacalao. De ahí el nombre.


· ATASCABURRAS O AJOARRIERO MANCHEGO ·

Para 4
  • 1 kilogramo de patatas
  • 400 gramos bacalao desalado
  • 2 huevos
  • 12 nueces
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Perejil

Elaboración
  1. Lava las patatas y cuécelas en una cazuela con agua durante 30 minutos. 
  2. Sazona.
  3. Coloca los huevos en otro cazo con agua con sal y deja cocer durante 10 minutos. 
  4. Pon agua a calentar en otra cazuela, añade el bacalao y cuece durante 5 minutos. 
  5. Reserva el agua del bacalao.
  6. Pela y pica los ajos. 
  7. Pela las patatas y trocéalas. 
  8. Pela los huevos y córtalos en cuartos. 
  9. Casca las nueces y reserva.
  10. Maja los ajos en un mortero. 
  11. Colócalos en un bol. 
  12. Añade las patatas y sigue majando. 
  13. Incorpora el bacalao desmigado y mezcla bien. 
  14. Vierte un poco de aceite sin dejar de remover. 
  15. Si queda muy espeso, echa un poco del caldo de cocer el bacalao (tiene que quedar como un puré).
  16. Sirve la mezcla en 4 cazuelas de barro. 
  17. Adorna con las medias nueces y los trozos de huevo. 
  18. Coloca una hoja de perejil.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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