El confesionario está en penumbra. El aroma a cera vieja se mezcla con la respiración agitada de don Roberto, que se aprieta la boina contra el pecho. Al otro lado de la rejilla, el padre Anselmo aguarda con la paciencia de quien ha oído de todo desde 1972.
Don Roberto: —Padre, confieso que he caído. Ha sido una debilidad de la carne... Bueno, de la carne no; de algo más tierno, más húmedo.
Padre Anselmo
(persignándose): —El espíritu es fuerte, pero la carne es débil, hijo. Cuéntame, ¿cómo ocurrió?
Don Roberto: —Fue ayer tarde, en la penumbra de la cocina. Estaba allí, delante de mí, con ese color tostado tan sugerente... Yo intenté resistirme, lo juro, pero me miraba con esas capas de suavidad, tan blancas, tan puras por fuera, pero pecaminosas por dentro.
Padre Anselmo
(apretando el rosario): —La tentación siempre se disfraza de belleza, Roberto. ¿Hubo... contacto?
Don Roberto: —¡Y de qué manera! Al principio fue solo una cucharada... apenas un roce para probar. Pero una vez que notas ese aroma a café, ese regusto a alcohol que te nubla el sentido... me perdí, padre. Me hundí en ella con una pasión que no es propia de mi edad.
Padre Anselmo
(escandalizado): —¡Válgame el Señor! ¿En la cocina de tu propia casa? ¿Y qué hay de tu esposa, de la pobre Sofía?
Don Roberto: —¡Ahí está el drama! Ella estaba en la habitación de al lado. Yo lo hacía a escondidas, casi sin respirar para que no oyera el ruido. Fue un encuentro rápido, intenso... y, cuando me quise dar cuenta, me había limpiado la boca y no quedaba ni rastro del pecado. Pero el remordimiento me quema por dentro.
Padre Anselmo
(con voz temblorosa): —Hijo mío, la infidelidad es una mancha difícil de lavar. Has profanado el hogar con esa... esa extraña ebria de café. ¡Debes confesarle todo a Sofía!
Don Roberto: —¡¿Está loco, padre?! ¡Si le digo a mi mujer que me he comido yo solo el tiramisú de la nevera que era para la cena de los invitados, me mata con el rodillo!
Padre Anselmo
(silencio sepulcral tras la rejilla): —... ¿Me estás diciendo que estamos hablando de un tiramisú?
Don Roberto: —¡Pero padre, que llevaba mascarpone del caro y mucho cacao! ¿No es eso gula de la peor especie?
Padre Anselmo: —Roberto, vete a tu casa ahora mismo. Rézate tres padrenuestros por hacerme perder el pelo que no tengo y, por el amor de Dios... ¡déjame un trozo la próxima vez para que yo pueda juzgar la gravedad del pecado!


[RETO COOKING THE CHEF]«Yo nunca debería haber llegado hasta aquí», dijo el chef a la
CNN. Desde luego, las declaraciones humildes no son su marca de identidad, sobre todo tras haber visto su carácter en el programa
Hell's Kitchen (o, como lo conocemos aquí,
Pesadilla en la cocina británica).
Pero este chef escocés tuvo una infancia difícil: entre los 5 y los 16 años asistió a 17 escuelas diferentes. Crecer en las calles hizo surgir en él el fuego interior necesario para alcanzar el éxito, y eso que sus inicios no estuvieron relacionados con la cocina, sino con el fútbol. Además, habla con total sinceridad sobre las drogas en el entorno culinario; aunque reconoce que nunca las ha consumido, ha vivido esa realidad muy de cerca. Quizás, al rondar los 50 años, sintió la necesidad de explicar su rabia, sus raíces y demostrar que es una persona auténtica.
Hoy en día está casado, es padre de cuatro hijos, tiene tres estrellas Michelin, 35 restaurantes y 1500 empleados. Es uno de los chefs más célebres de la televisión, autor de numerosos libros de recetas y una figura admirada y odiada por igual. ¿Ya sabes de qué chef nos habla la entrevista de la CNN?
Este mes, las chicas de
Cooking the Chef nos retan a cocinar las propuestas de Gordon Ramsay. Al no disponer de mucho tiempo, me he decidido por su tiramisú rápido, fácil y delicioso. Aunque esta receta es de inspiración italiana, él es un gran admirador de la cocina española, algo que agradezco, pues los grandes chefs suelen valorar más las gastronomías francesa e italiana que la nuestra.
Para presentarlo, he usado un molde para hacer cucharitas de chocolate blanco con azúcar rosado (aunque no es estrictamente necesario). No hay mucho más que añadir: ¡espero que te guste el
show!
Tiramisú fácil sin huevo - receta de Gordon Ramsay
Ingredientes-
150 ml de nata para montar
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4 cdas. de azúcar glas
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250 g de mascarpone
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1 cdta. extracto de vainilla
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3 cdas. Marsala (o brandy o Tía María)
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200 ml de café, a temperatura ambiente
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20-24 bizcochos savoiardi (o soletilla)
Elaboración
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Monta la nata con 3 cucharadas de azúcar glas.
- Mezcla con el mascarpone, el extracto de vainilla y 1 cucharada de Marsala.
- Endulza el café con la cucharada de azúcar restante.
- Remueve hasta su disolución, a continuación, añade el resto de la Marsala.
-
Moja 4 bizcochos savoiardi (o soletilla) en la mezcla de café y coloca en un recipiente (puede ser una copa, un vaso, un bote de cristal o en un molde más grande).
- Con una cuchara esparce la crema con mascarpone y nata sobre los bizcochos.
- Repite las capas de bizcochos y mezcla de mascarpone hasta llegar a la parte superior del recipiente.
- Enfría mínimo 20 minutos antes de servir.
- Antes de servir ralla chocolate sobre el tiramisú. Normalmente se espolvorea cacao encima del tiramisú, si eres partidario/a del cacao cámbialo por cacao en lugar de chocolate rallado, ambos merecen la pena.
Preguntas frecuentes
¿Se puede hacer tiramisú sin huevo?
Sí. Sustituyendo los huevos por nata montada se obtiene una
crema igual de cremosa, más estable y sin riesgo de salmonela.
Es la versión más segura y la que usan muchos restaurantes.
¿Cuánto tiempo hay que dejar enfriar el tiramisú?
Un mínimo de 20-30 minutos en la nevera. Lo ideal es prepararlo
con 2-3 horas de antelación para que los sabores se integren bien
y los bizcochos absorban todo el café.
¿Qué bizcochos usar para el tiramisú?
Los savoiardi son los óptimos: más secos y consistentes que los
de soletilla, absorben el café sin deshacerse. Si no los encuentras,
los bizcochos de soletilla bien secos también funcionan.
Con esta receta participo en el reto Cooking the chef.
Relato y fotografías @catypol -
Circus day.