El Capitán Nemo, inusualmente locuaz, deleitaba a sus invitados con anécdotas sobre la arquitectura de la Atlántida, mientras el profesor Aronnax y el joven secretario Conseil reían ante las ocurrencias de Lord Harrington, un diplomático británico.
—Debo admitir, Capitán —decía Harrington, pinchando el tierno calamar—, que su cocina supera a la del mismísimo club Reform.
—Es una receta secreta de mi cocinero, Lord Harrington —respondió Nemo con una leve sonrisa.
De repente el monóculo de Harrington cayó sobre su plato. Su risa se transformó en un hipo seco.
—Harrington, ¿se encuentra bien? —preguntó Aronnax, inclinándose hacia adelante.
—El... el mar... —balbuceó Harrington.
Su cuerpo se arqueó hacia atrás con rigidez. Un espasmo final recorrió sus dedos y Harrington se desplomó sobre el mantel de lino, derribando una copa de vino tinto que tiñó de rojo el calamar restante. Estaba muerto.
—Hans —dijo Nemo con voz de acero—, siempre me pregunté por qué un hombre con tus modales de la marina real británica acabaría en mi sala de máquinas.
—Lord Harrington sabía demasiado sobre las coordenadas de su base, Capitán —dijo el infiltrado con una voz desprovista de emoción—. El Almirantazgo no podía permitirse que viviera para ser rescatado.
—Has profanado mi casa —susurró Nemo, y por primera vez, su voz tembló de una furia gélida—. En el Nautilus, la política de la superficie no tiene jurisdicción.
El infiltrado no gritó cuando lo arrastraron hacia la esclusa de aire. Sabía que, en las novelas de misterio de Nemo, no hay última página con un juicio; solo hay un epílogo de agua salada a mil metros de profundidad.

- 4 calamares "de bou" medianos, limpios para rellenar
- 12 Judias verdes, limpias
- 120 gramos de de arroz redondo
- 350 mililitros de caldo de pescado
- 1 cebolla pequeña
- 1 tomate de ramallet rallado
- 5 gambones, limpios y cortados en trocitos pequeños
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
- Pica la cebolla en brunoise y sofríe en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra unos minutos hasta que este transparente.
- Añade el tomate y deja que se cocine con la cebolla.
- Añade las aletas de los calamares picaditas y sofríelas unos minutos.
- Agrega el arroz, rehoga 1 minuto.
- Vierte el caldo caliente y deja unos 16 minutos hasta que el arroz esté al dente.
- En los últimos minutos añade los gambones cortados en trocitos pequeños.
- Salpimienta.
- Retira del fuego y deja templar, tapado.
- Rellena los cuerpos de los calamares con la ayuda de una cuchara, no rellenes a tope (generalmente dicen que el calamar de bou no encoge pero siempre lo hace un poco, así que mejor no rellenar hasta rebosar pues al ponerlos sobre la plancha se pueden romper o salir el relleno).
- Cuando estén rellenos introduce, a cada uno, 3 judías verdes (a modo de "patas"), que se asarán en la plancha con los mismos calamares por lo que no quedarán blandas, sino crujientes y con todo su sabor.
- Si es otro tipo de calamar puedes cerrarlo con un palillo abajo, así te aseguras que no sale el relleno.
- Pon una sartén o plancha (si tienes barbacoa también es perfecto) con unas cucharadas de aceite y los cocina durante 3 - 4 minutos por cada lado.
- Saca y come inmediatamente sobre unas cucharadas de alloli.




















































