Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

image
Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Pista Central. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pista Central. Mostrar todas las entradas

Ebi Katsu Burger

La mañana en la Playa de Katsurahama había empezado tranquila, el sol calentaba sin exagerar, las gaviotas peleaban por migas y el viejo barco pesquero Ryoma dormitaba amarrado junto al espigón, como un gato perezoso.

A pocos metros, bajo una sombrilla color crema, una mujer joven —pelo perfecto, gafas de sol y sandalias de diseñador— daba vueltas nerviosa a una hamburguesa de gambas en un plato de cartón.

—¿Va a comérsela o a interrogarla? —preguntó Miyako, la guardia jurado encargada de vigilar la zona. 

—Perdón —dijo la mujer—. Es que estoy distraída. Me llamo Rina Fukushi. Estoy esperando una llamada importante… y, bueno, se me han perdido unas joyas. De mucho valor.

—¿Aquí?

—No estoy segura. Las llevaba conmigo, en una bolsita dentro del bolso. Me bajé del barco privado hace una hora y vine directamente a la playa a comer algo. Solo me distraje un momento…

Miyako echó un vistazo alrededor. El único movimiento era el de un grupo de pescadores limpiando redes junto al Rocamar y un niño persiguiendo un cangrejo con un palo.

—¿Lo denunció ya? —preguntó la guardia, sin dramatismo.

—No. Preferí preguntar primero por aquí. Es algo... embarazoso. Mi familia cree que tengo todo bajo control. Pero esas joyas…  no es la corona de Inglaterra, pero sí importantes para mi familia.

—Entiendo —dijo Miyako—. Lo que no entiendo es por qué vino sola a una playa con joyas.

Rina suspiró.

—Supongo que quería un momento de libertad. Comer algo sencillo. Ver el mar. Escapar un poco de lo que esperan de mí.

Miyako la miró un segundo y luego sonrió un poco. Media hora después, tras revisar la zona, un pescador se acercó con una bolsita de terciopelo en la mano.

—Esto lo encontramos en la parte trasera del barco. Justo al lado del motor. Supusimos que era de alguien importante, porque huele a perfume caro.

Rina se ruborizó. Recuperó sus joyas con alivio y, por primera vez, le dio un mordisco a la hamburguesa de gambas.

—Está deliciosa —dijo, casi riendo—. Mucho mejor que las cenas con diez cubiertos.

—Se lo dije —respondió Miyako—. Aquí no tenemos corona, pero las gambas son las reinas.





Las hamburguesas de gambas enteras son muy conocidas en Japón. Están rebozadas con panko crujiente y suelen servirse con salsa tártara.

Quizás su preparación te parezca un poco laboriosa, pero vale la pena probarlas. ¿Por qué? Porque están deliciosas y crujen en cada bocado.

Estas están hechas al horno y, sorprendentemente, al sacarlas siguen enteras. No se desmoronan, aunque puedas pensarlo mientras las empanas.

· EBI KATSU BURGER ·
Para 4

Ingredientes

150 gramos de panko
2 cucharadas de aceite de oliva
16 gambones
Sal y pimienta negra
100 gramos de harina {para rebozar}
3 huevos M
4 panecillos de hamburguesa

Salsa tártara
1 chalota picada en brunoise
8 pepinillos
125 gramos de mayonesa
1 cucharada de vino blanco
Sal y pimienta

Canónigos para acompañar


Dorar el panko.
  1. Pon en una sartén el aceite junto con el panko.
  2. Remueve constantemente hasta que se vuelva dorado (al ser irregular puede que veas que los trocitos más pequeños se tuestan más fácilmente, sigue removiendo y no se quemarán). 
  3. Cuando esté dorado sácalo y ponlo en un plato plano para que se enfríe. 
  4. Una vez frío lo puedes guardar en un tarro hermético.


Las hamburguesas.
  1. Precalienta el horno a 180 ºC. 
  2. Pon un papel de hornear sobre la bandeja del horno y reserva. 
  3. Pela, desvena y limpia las gambas.
  4. Sécalas bien para que con la harina no forme un pasta. 
  5. Formar las hamburguesas (abajo foto), como son 16 gambas, las hamburguesas serán de 4 cada una.
  6. Salpimienta. 
  7. Pasa por harina primero, después por huevo batido y por último el panko. 
  8. Pon sobre la bandeja de horno y hornear durante 15 minutos. 



Salsa Tártara.
  1. Pon la chalota picada en remojo durante 10 minutos para eliminar el amargor. 
  2. Pica los pepinillos y mézclalos con la chalota. 
  3. Agrega la mayonesa y el vino.
  4. Salpimienta y tritura hasta conseguir una salsa fina.

Montaje.
  1. Coloca la hamburguesa dentro del pan.
  2. Pon encima los canónigos.
  3. Encima la salsa.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Ceviche de salmón

El Cacho, con el facón al cinto y una boina, mira de reojo el recipiente de vidrio que el Bauti, un porteño que llegó en una 4x4 que brilla más que un espejo, acaba de apoyar sobre la mesa de madera.

—¿Qué dice que es eso, m’hijo? —pregunta el Cacho, señalando el contenido del recipiente.

—Es un ceviche de salmón con leche de tigre, Cacho. Una explosión de frescura —responde el Bauti, ajustándose los anteojos de sol.

El Cacho se queda en silencio. Un silencio largo, de esos que en la Pampa tiene significado.

—¿Leche de qué? —inquiere el gaucho, arqueando una ceja—. Mire, Bauti, nunca vi un tigre que se dejara sacar leche. Y eso que tiene ahí... eso es pescado crudo. Eso no es comida.

—Sí, es comida, Cacho, es cocción en frío por la acción del ácido cítrico —explica el Bauti con tono pedagógico—. El limón transforma la proteína. Es lo que se usa ahora en Palermo.

—¡Palermo! —escupe el Cacho—. En Palermo lo que tienen es mucha hambre y poco fuego. Escúcheme bien: la proteína se transforma cuando pasa cuatro horas arriba de la leña de espinillo, sudando la grasita hasta que se pone transparente. Lo suyo es un pescado que se olvidó de pasar por el fuego. 

—Es que el asado es muy pesado, Cacho. El salmón tiene Omega 3, es bueno para el corazón —argumenta el porteño.

—Omega 3, Omega 3, Omega 3, es la última letra del alfabeto griego, mire si es importante, aunque la diga tres veces no lo será y este chamuyo se ha extendido, pocas palabras y mucha carne mejor.

—No se hinche el lomo, Cacho, tengamos la fiesta en paz.




[RETO COOKING THE CHEF]

Dice de él la revista Forbes Argentina: Decir que El Chakall es cocinero es como decir que Steve Jobs ensamblaba computadoras. El chef transformó la cocina en una excusa para crear un universo propio, que trasciende las ollas y sartenes, y llegó a captar el interés de Pioneer y Puma, firmas que jamás pensaron que podrían asociarse a la gastronomía. Pero con Chakall nunca se sabe. En una semana, participará en una convención de cocineros en Madeira, y él ya lo palpita: "será un plomo. La mayoría de los cocineros se la pasa hablando de cocina. Y a mí me aburre. Yo soy yo. Sigo el lema Stick to yourself. Sabés lo que pasa: el negocio no está en los restoranes. El negocio está en mí. La gastronomía es como un pulpo. Hay tantas cosas ligadas a ella, que tardaría un largo rato en contarlas todas”.

Si ve a Chakall una sola vez, no lo olvidará jamás. 

Y así me pasó a mi cuando las chicas de Cooking The Chef nos propusieron a Chakall, ni sabía yo!, pero es evidente que los números hablan, y si ha logrado "enganchar" a Europa a su cocina quiere decir que es un "tío" listo y sabe lo que se hace, hoy te explicaré un poco esta receta a mi manera, pues la suya es muy concreta, tanto, que creo le faltó más explicaciones en la elaboración, eso sí! está la foto, ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. Con esta receta participo en el reto de abril de Cooking The Chef.

· CEVICHE DE SALMÓN ·

Ingredientes
El zumo de 2 limones {para los españoles: limas}
Chile o en polvo o en hojuelas
Cilantro y perejil, picado
200 gramos de salmón fresco
1/2 cebolla pequeña picada
1 tomate pequeño rallado
1 aguacate
1/2 mango
Sal y pimienta

Elaboración
  1. Mezcla el zumo del limón con el chile, el cilantro y el perejil. 
  2. Reserva. Corta el salmón en tacos pequeños y mezcla con la cebolla, el tomate, el aguacate y el mango cortado a tacos pequeños.
  3. Salpimienta. 
  4. Vierte el zumo de limón encima. 
  5. Deja macerar unos 3 minutos.
  6. Sirve.



Fotografías @catypol - Circus day.

Sopa de cabeza de rape

La Bruja Aburrida estaba, como de costumbre, al borde de un ataque de nervios. Estaba sentada en su trono de piedra, observando a través de su bola de cristal cómo las trillizas habían convertido su mazmorra en una pista de patinaje improvisada usando jabón de ballena y las túnicas de sus ancestros.

— ¡Ya basta! —gritó la Bruja, golpeando el suelo con su escoba—. ¡No se puede tener un momento de maldad tranquila con vosotras cerca! ¡Lechuza, prepárate! ¡Hoy van a aprender lo que es el orden!

Con un chasquido de dedos y una nube de humo lila, Ana, Teresa y Helena sintieron el familiar vacío en el estómago.

Las tres aparecieron en el jardín de un castillo cubierto de zarzas.

— ¡Mirad! —dijo Teresa, ajustándose su lazo rosa con determinación de líder—. Estamos en el cuento de la Bella Durmiente. Solo tenemos que encontrar al príncipe, que le dé el beso y volveremos a casa antes de que mamá termine la cena.

— ¿El príncipe? —preguntó Helena, distraída mientras olisqueaba el aire—. Yo lo que huelo es el banquete real que se quedó congelado en el tiempo. ¿Creéis que la sopa caduca si el tiempo se para?

— ¡Helena, no es momento de comer! —exclamó Ana, con un brillo travieso en los ojos mientras asomaba su lazo azul por un agujero de la muralla—. Mirad, si usamos estas zarzas como cuerdas, podríamos saltar directamente a la torre más alta. ¡Sería como un parque de atracciones!

Desde las sombras, la Bruja Aburrida observaba con la Lechuza al hombro. — ¡No! ¡Tienen que seguir el guion! ¡Tienen que aprender que la paciencia es una virtud!

Pero ya era tarde. Ana había montado un sistema de poleas con las cortinas del palacio, Teresa estaba organizando a los ratones para que hicieran una coreografía de bienvenida, y Helena se había comido la manzana decorativa de la mesita de noche de la princesa.

Aurora abrió un ojo, no por el beso del príncipe, sino por las risas de las mellizas y el estruendo de una armadura que Ana acababa de derribar accidentalmente.

— ¿Quiénes sois vosotras? —preguntó la princesa bostezando.

— ¡Las Tres Mellizas! —respondieron a coro.

La Bruja Aburrida, derrotada por la eficacia caótica de las niñas, suspiró profundamente. — ¡Lechuza, tráelas de vuelta! Prefiero aguantar sus patinazos en mi castillo que ver cómo arruinan otro clásico literario.





[RETO COOKING THE CHEF]

Era un 25 de diciembre cuando el regalo que me trajo Santa fue lo que me dejó con tan buen sabor durante todo este tiempo, comer un 25 de marzo en el Restaurante Sant Pau de Carme Ruscalleda en Sant Pol de Mar, Barcelona. Y allí estábamos nosotros ese día, felices y sobretodo emocionados, Carme es mi cocinera preferida, la sigo desde hace años y uno de mis sueños era poder ir a comer a su restaurante algún día, y aquí estoy, sentada, contándote que sí, que mi sueño se cumplió y que siempre recordaré ese día como una serie de acontecimientos especiales, pero sobretodo emotivos.

Desde que entramos, hasta que salimos, estuvimos arropados por todos, tiene un personal maravilloso, al final nos dejaron entrar en la cocina, y para mi, fueron los fuegos artificiales de la mejor fiesta a la que he asistido desde hace mucho. Y sí, digo fiesta porqué así fue, hace muy poquito que hemos entrado en la primavera y su menú le dedica sus platos. Ellos querían que bailáramos y lo hicimos, bailamos y nos dejamos llevar como niños, saboreando cada momento. La cocina es cómo la música, hay una partitura y hay un intérprete...no puedes fallar el tempo...cada mesa no es una obra única sino que para cada mesa es su obra personalizada. Carme Ruscalleda.

Lo has adivinado, estamos a 5 y toca el reto #cookingthechef. Imagina mi emoción cuando vi quién era la chef del mes de marzo, y ¿la verdad? aún sigo emocionada. Cuando Carme vino a saludarnos a la mesa no pude comentarle sobre el reto, saludó a todos y ya se marchaba, pero espero que un día lo sepa, recetas de todos hechas con cariño y adoración a una mujer trabajadora. 
Con esta receta participo en el reto Cooking the Chef.

· SOPA DE CABEZA DE RAPE ·

Para 4 personas

La sopa.
1 cabeza de rape (1,5 kg)
2 litros de agua
20 ml AOVE
75 ml jerez seco
50 gramos de arroz de grano redondo
3 dientes de ajo pelados
2 patatas {enteras y peladas}
1 manojo atado de perejil y 1/2 hoja de laurel
2 ajos tiernos
2 puerros tiernos
Pimienta negra
Sal

Los fideos.
50 gramos de fideos chinos de arroz {ella usa de soja}
30 gramos de pimentón dulce
Sal
AOVE

El aceite verde.
50 mililitros de aceite de oliva
50 gramos de hojas muy verdes y frescas de perejil
Sal

La sopa.
  1. Hierve el agua y la cabeza de rape, limpia, cortada en trozos y sin piel. 
  2. Cuando arranque a hervir, espuma y añade el aceite, el jerez, los ajos, el arroz, las patatas y el manojo de hierbas. 
  3. Sala y deja cocer 30 minutos.
  4. Cuela el caldo y reserva las patatas enteras y cocidas, la carne de la cabeza de rape y las agallas, todo ello limpio.
  5. En otra olla, sofríe en aceite de oliva los ajos tiernos y los puerros, picados muy finos, durante 3 minutos, hasta que se doren. 
  6. Agrega el caldo que acabas de colar, las patatas y la carne de rape, deja cocer 2 minutos más. 
  7. Triturar todo muy fino, dar un punto de pimienta molida, y si es necesario sal. 
  8. Cuela y reserva.

Los fideos.
  1. Corta los fideos a unos 7 centímetros más o menos. 
  2. Calienta el aceite en una sartén, que debe ser abundante, y cuando esté muy caliente, freír a pequeños puñados durante 2 segundos. 
  3. Sala y pon sobre papel absorbente, espolvorea por encima con pimentón dulce y guarda en un recipiente hermético para que no pierdan su consistencia crujiente.

El aceite verde.
  1. Selecciona las hojas más verdes y frescas del perejil y tritura junto con el aceite, en una túrmix. 
  2. Pasa por un colador muy fino y rectifica de sal. 
  3. Reserva.

El montaje.
  1. Vierte en platos hondos la sopa de rape muy caliente.
  2. Añade unas gotas de aceite verde y en el centro coloca un montoncito de fideos.





Menú degustación: Músicas Bailables y Petits fours Bestiari.


{Arriba} Pop - Sevillanas - La Bamba - Salsa - Cha cha cha

{Arriba} Kasatshok - Twist - Sardana - Country - Rap 

{Arriba} Disco - Merengue - Nihon Buyo - Rock & Roll - Ferafoc


Receta de la cocina mediterránea de Carme Ruscalleda. 

Fotografías @catypol - Circus day.

Chana Masala

Paras Gavaskar suspiró, contemplando el fregadero. Parecía que una horda de Juggernauts hubiera tenido una pelea de comida usando chana masala.

— Por el honor de mis ancestros y el código de los Kshatriya —murmuró Paras, ajustándose los guantes de goma amarillos que contrastaban horriblemente con su piel violeta—, este salsa endurecida no prevalecerá, e invocó su armadura.

Con un estallido de energía mandarina, una figura espectral y colosal de energía sólida rodeó su cuerpo. El aura de Indra creció hasta que su casco de energía rozó el techo de la cocina. Sus cuatro brazos de energía brillaban con una intensidad guerrera.

— ¡CONTEMPLAD EL PODER DE INDRA! —rugió, mientras usaba uno de sus brazos astrales para verter una cantidad industrial de Fairy en una olla—. ¡Ninguna mancha de grasa es lo suficientemente fuerte para resistir mi voluntad!

En ese momento, Anole (Victor Borkowski) entró en la cocina buscando un yogur nocturno. Se quedó paralizado ante la visión: Paras estaba levitando ligeramente, rodeado por una armadura de tres metros de altura que sostenía una sartén antiadherente con una delicadeza aterradora.

— Eh... ¿Paras? —preguntó Anole, parpadeando—. ¿Es necesario el despliegue místico para una olla de garbanzos?

— ¡Silencio, Victor! —respondió Paras con una voz que resonaba con eco celestial—. La última vez que Cyclops usó esta olla, dejó residuos de carbono que solo pueden ser purificados mediante el fuego de mi espíritu... y este cepillo que encontré en el jardín.

Justo cuando Paras aplicó la "fuerza espiritual" para quitar una mancha persistente, la energía de su armadura hizo cortocircuito con el microondas.

¡ZAP!

Una descarga de energía salió disparada, rebotó en la tostadora y convirtió el paquete de cereales de Beast en una nube de confeti humeante.

La armadura se desvaneció con un suave pop. Paras quedó allí de pie, con los guantes de goma derretidos en las puntas y la cara cubierta de hollín morado oscuro.

Anole suspiró y le pasó un trapo de cocina. — La próxima vez, prueba con agua caliente, Guerrero del Dharma. Es menos probable que invoques una inspección de bomberos.

Paras asintió con dignidad, se limpió una mancha de la mejilla y decidió que, para la próxima misión (limpiar el baño de los chicos), necesitaría al menos a dos miembros más de los New X-Men.




La semana pasada tuve la ocasión de asistir a un interesante y, por que no decirlo, divertido evento. Como bien dice su creador, mezcla a amigos, clientes y conocidos con afición a la buena gastronomía, el slow food y el coworking. 

Debo confesar que no fue mi primera vez, ya tuve un "escarceo" anterior y como veis me gustó mucho que decidí repetir. Esta vez me dio la oportunidad de cocinar un plato típico del norte de la India, con muchas especias y un toque cítrico, y que además casa muy bien para #LunesSinCarne ya que está compuesto de garbanzos y al que yo le he añadido algunas verduras.

En esta ocasión los comensales/invitados fuimos, Raúl y Helena, dos de los tres chicos que forman Palma en tu mano, Helios de la Galería de arte S.B., Marga Coll, Rafa de Rataiz, , Alejandro, el creador y "maestro de ceremonias" de #AmanidaParty y yo misma, para terminar el espectáculo.

Esta fue mi aportación a la mesa:

· CHANA MASALA ·

Ingredientes para 4
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de cilantro
  • 1 cucharada de aceite de AOVE Señorios de Relleu 
  • 1 cebolla, picada
  • 2 zanahorias medianas/grandes, mirepoix
  • 1 calabacín, mirepoix
  • 1 cucharadita de garam masala 
  • 1 cucharadita curry
  • 1 diente de ajo, picado
  • 1 cucharadita de jengibre fresco, pelado y picado
  • 1 chile pequeño fresco, picado
  • 1 ralladura de limón
  • 1 cucharada de pasta de tomate
  • 400 gramos de tomate triturado
  • 1/2 taza de caldo de verduras
  • 1 bote de garbanzos cocidos
  • Sal y pimienta
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • Cilantro picado, para servir
Elaboración
  1. Empieza calentando una olla grande a fuego medio con una cucharada de aceite de oliva. 
  2. Cuando el aceite esté caliente, añade la cebolla picada y remueve con suavidad. 
  3. Déjala caramelizar ligeramente hasta que adquiera un tono dorado.
  4. Incorpora entonces la zanahoria y el calabacín troceados. 
  5. Remueve bien y deja que se pochen unos minutos, permitiendo que las verduras se ablanden y se impregnen del sabor de la cebolla.
  6. Es el momento de las especias: garam masala, curry, comino y cilantro. Añádelas a la olla y mezcla durante un minuto para que se tuesten ligeramente y liberen todo su perfume. 
  7. A continuación, incorpora el ajo picado, el jengibre fresco rallado, el chile (ajusta la cantidad según tu gusto) y la ralladura de limón. Remueve una vez más para integrar todos estos aromas vibrantes.
  8. Añade la pasta de tomate, mezcla bien, y enseguida incorpora el tomate triturado. Remueve y, cuando todo esté bien ligado, vierte el caldo de verduras caliente junto con los garbanzos cocidos. 
  9. Salpimienta al gusto.
  10. Lleva tu chana masala a ebullición, luego baja el fuego y deja que se cocine a fuego lento durante unos 25 minutos. 
  11. Justo antes de servir, exprime un poco de zumo de limón sobre el guiso para aportarle frescura y equilibrio.
  12. Termina con un toque de cilantro fresco picado por encima, y sirve caliente.


Fotografías @catypol - Circus day.

Mejillones Bloody Mary

Decidí que, para empezar mi transformación, debía ir al gimnasio antes de la oficina. Mala idea. Las máquinas de gimnasia son, en realidad, instrumentos de tortura diseñados por personas delgadísimas que odian el Bloody Mary.

Traté de subirme a la cinta de correr con dignidad. El problema es que intenté ajustar mi Wonderbra mientras la cinta ya estaba a una velocidad de "maratón olímpico". Resultado: salí disparada hacia atrás como un corcho de champán, aterrizando directamente sobre un instructor de spinning que parecía esculpido por el mismísimo Miguel Ángel.

— ¿Estás bien? —me preguntó él, con una sonrisa de dientes blancos cegadores. — ¡Perfectamente! —respondí yo, mientras intentaba desenredar mi auricular de su manillar—. Solo estaba probando la resistencia del suelo. Es... muy sólido. Excelente calidad.

Llegué a la oficina de la editorial con veinte minutos de retraso y el pelo con el volumen de una oveja eléctrica debido a la humedad. Daniel Cleaver estaba apoyado en mi escritorio, luciendo esa sonrisa de "sé que no llevas medias a juego".

— Bridget, querida —dijo arrastrando las palabras—. El informe sobre los nuevos poetas modernistas. ¿Lo tienes?

En ese momento, mi cerebro decidió que era una excelente oportunidad para recordar que el informe estaba en mi casa, justo al lado de la caja de bombones vacía.

— Está... en proceso de edición final, Daniel —mentí, sintiendo cómo mis mejillas adquirían el tono de un tomate maduro a punto de explotar—. Es una pieza compleja. Requiere... matices.

— Ya veo. ¿Y los "matices" incluyen ese trocito de perejil que tienes entre los dientes frontales?

Me quedé congelada. Daniel soltó una carcajada y se alejó. Pasé los siguientes diez minutos en el baño, intentando limpiarme con papel higiénico húmedo, solo para terminar con pedacitos de papel blanco pegados en la cara.



[RETO COOKING THE CHEF]
1.- Rechazó varias ofertas de revistas para posar desnuda.
2.- En 1999, Jamie fue invitado al número 10 de Downing Street para preparar un almuerzo para el primer ministro británico, Tony Blair , que estaba agasajando al primer ministro italiano Massimo D'Alema.
3.- Vive en Londres con su esposa, Jools Oliver , y viaja por Londres en moto.
4.- También escribió un libro "The Naked Chef" para acompañar la serie. Publicado por Penguin, ocupó el puesto número uno en la lista de bestsellers durante más de 10 semanas.
5.- Actualmente es editor de alimentos de la revista británica GQ y tiene una columna habitual en la revista Saturday Times.
6.- Cuando cumplió 16 años, asistió a Westminster Catering College, donde completó su formación formal.
7.- Cocinó en el aclamado River Café de Londres durante tres años.
8.- Fue galardonado con el MBE (Miembro de la Orden del Imperio Británico) en la Lista de Honores del Cumpleaños de la Reina de 2003 por sus servicios a la industria hotelera.
9.- Es disléxico, una condición que requirió 5 años de educación especial cuando Jamie era niño.
10.- También toca la batería con sus compañeros de secundaria en una banda llamada Scarlet Division. Según Jamie, suenan como una mezcla de "Catatonia y Texas con un toque más duro".

¿Has adivinado qué chef toca este mes?.

Y con esta receta de Jamie Oliver, que es el chef propuesto del mes, participo en Cooking The Chef, tiene tantísimas recetas que da vértigo, fáciles, facilonas y otras no tanto, ha escrito muchos libros y protagonizado muchos programas de cocina, no necesita presentación, ¿verdad?.

· MEJILLONES BLOODY MARY ·

Ingredientes
  • 300 mililitros de passata o zumo de tomate
  • 1 cucharada de salsa Perrins
  • 1 cucharada y media de rábano picante
  • 1/2 guindilla roja fresca, cortada en lonchas muy finas
  • 1/2 apio, usar solo las pencas
  • 4 dientes de ajo
  • Un chorrito de Oporto
  • Un buen chorro de vodka
  • 1 limón
  • Sal y pimienta
  • 2 kilos de mejillones, lavados y sin barbas
  • Un manojo pequeño de perejil picado
Pan para acompañar

Elaboración
  1. Echa la passata en una jarra con la salsa Perrins y el rábano picante. 
  2. Añade la guindilla, el apio cortado en trozos y el ajo.
  3. Añade el oporto y un chorro generoso de vodka. 
  4. Tritura todo. 
  5. Exprime encima el zumo del limón y sazona con sal y pimienta al gusto.
  6. Echa los mejillones en una cacerola caliente.
  7. Echa encima el Bloody Mary y tapa. 
  8. Agita y espera a que los mejillones se abran, sube el fuego al máximo.
  9. Cuando los mejillones estén abiertos, sácalos con una espumadera y colócalos en la fuente de servir. 
  10. Deja el caldo de la cocción para que reduzca y espese. 
  11. Vierte el caldo del Bloody Mary por encima de los mejillones y espolvorea con el perejil picado. 
  12. Lleva a la mesa y sirve en cuencos juntamente con un buen pan para mojar en la salsa.





Fotografías @catypol - Circus day

Burger de remolacha

Su madre le había regalado un abrigo de color de rojo, lo habían visto juntas en el escaparate de la tienda de la esquina, se entusiasmó cuando vio que lo sacaba de la bolsa y le había dicho que era suyo, así que esa mañana saldría de casa con él para llevar a la abuelita una cesta con algunas cosas que mamá le había cocinado. Bajó hasta la parada del bus y esperó pacientemente, su abuela vivía al otro lado de la ciudad y tenía un largo trayecto. Cuando se apeó del bus en la parada correspondiente vio que un señor vestido elegantemente la miraba con interés, debía ser el abrigo rojo que llevaba, decidió que se pondría los cascos y escucharía su música preferida, pero el señor la seguía,
__¡hummm! no le voy a dar ni el abrigo ni la cesta, mejor haré una llamada.
__Hola, ¿Policía?, detrás de mi hay un lobo disfrazado de finolis que creo quiere algo de mi__ grito ella.
Al darse la vuelta vio que el finolis ya no estaba, así que se fue contenta a ver a la abuelita. Al llegar a su casa ya la estaba esperando para comer y cuando le preguntó a la abuela que le había preparado su madre esta le contestó entusiasmada,  hamburguesas de remolacha. __¿hamburguesas de remolacha?.- preguntó asombrada, __siiiii, están riquísimas__dijo la abuelita __¡Ains, abuela! ¡si es que ya nada es lo que era!.




Nada es lo que parece o sí, quizás lo que parece no es lo que es, lo mejor para saberlo es experimentar, dejarse llevar por sabores y texturas que nos harán babear, de verdad verdadera, esta hamburguesa de remolacha es deliciosa. Es sin carne para los #lunessincarne por eso lo de el lino en vez de huevo y el tofu.

¿El pan? mejor si lo hacemos nosotros. Para complementar yo lo acompañé de brotes de hojas de remolacha y salsa de tomate casera. También combina bien con mostaza Dijon o mayonesa, o un guacamole, o una salsa tártara...

· HAMBURGUESA DE REMOLACHA ·

Ingredientes para cuatro hamburguesas
  • 190 g remolachas crudas
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 50 g tofu o pollo o ternera o garbanzos
  • 50 g nueces 
  • 50 g de trigo sarraceno en copos
  • 1 cucharada de Aceite de Oliva
  • 2 cucharaditas de lino molido + 6 cucharadas de agua (mezclar hasta que forme una gelatina igual que el huevo) o usa 1 huevo
  • Sal y pimienta rosa 
Acompañamiento
  • 4 Panecillos para hamburguesa
  • Salsa de tomate o rodajas de tomate
  • Brotes tiernos o lechuga
  • Mayonesa 
  • Mostaza
  • Guacamole
  • Salsa tártara
Elaboración
  1. Pela y ralla la remolacha, cebolla y ajo en un rallador o utilizar la Thermomix. 
  2. Pica las nueces. 
  3. Coloca las verduras ralladas y las nueces picadas en un cuenco grande para mezclar. 
  4. Añade el aceite de oliva, la mezcla del lino y los copos de trigo sarraceno y mezcla todo bien. 
  5. Agrega el tofu, deshazlo con el tenedor y mézclalo bien.
  6. Salpimienta a gusto y sigue mezclando.
  7. Reserva unos 30 minutos, para que el trigo sarraceno pueda tomar el líquido (este paso es importante). 
  8. Da forma a las hamburguesas con las manos, no las hagas muy grandes. 
  9. Si la mezcla se deshace añadir un poco más de trigo sarraceno. 
  10. Cocina las hamburguesas de remolacha a la plancha un par de minutos por cada lado. 
  11. Sírvelas acompañándolas de lo que más te guste. 
Notas: no te gusta el tofu, sustituye por garbanzos, que la mezcla de lino no te mola, ponle un huevo.




Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Coliflor a la naranja

Princesas que un día decidieron dejar de serlo. Decidieron poner otro color a su vida, soltarse el pelo… o quizá contárselo. Decidieron que no querían un príncipe azul, ni siquiera un castillo. Y así, se formaron como cocineras, empresarias o viajeras de sus propios sueños.

No quisieron un final comiendo perdices, ni vestidos de alta costura. Prefirieron correr hacia la danza y comer chocolate, antes que pasar un día sin probar bocado. Oler a margaritas, en lugar del Nº 5. Chapotear descalzas en los charcos, en vez de llevar zapatos de tacón.

¿Quién dice que todo tiene que ser como los demás dicen? ¿Seguir unas reglas o hacer lo que se espera de nosotras… si no nos apetece?




Del popular pollo a la naranja a la versión vegetal del mismo, y no decepciona ni un poquito. ¿El truco? reduce la coliflor en ramitas pequeñas, como si fueran palomitas, queda un tamaño ideal y parecido al corte que se hace del pollo.

· COLIFLOR A LA NARANJA ·

Ingredientes para 2
  • 1 coliflor pequeña cortada en ramitas pequeñas
Para la mezcla de harina
  • 1 huevo
  • 80 gramos de agua
  • 80 gramos de fécula de maíz o patata
  • 60 gramos de harina
  • 1 cucharadita de aceite
Para la base
  • 2 cucharadas de aceite
  • 3 dientes de ajo pelado y picados
  • 1 manojo de cebolletas verdes, en rodajas
  • La ralladura de una naranja + su zumo
  • 2 cucharadas de salsa de  soja
  • 2 cucharadas de  vinagre de arroz
Para la salsa de naranja
  • 60 mililitros de zumo de naranja
  • 1 cucharadita de fécula de maíz o patata
  • 1 cucharadita de  azúcar
Para acompañar
  • Arroz hervido
Elaboración
  1. Bate con la túrmix todos los ingredientes de la mezcla de harina hasta conseguir una pasta.
  2. Pon un wok con un poquito de aceite al fuego, sumerge los ramilletes de coliflor en la masa anterior, y fríe hasta que estén dorados. 
  3. Saca y deja escurrir sobre una servilleta de papel para que drene el aceite. 
  4. En una sartén caliente, sofríe con las 2 cucharadas de aceite el ajo. 
  5. Añade las cebolletas en rodajas, la ralladura de naranja y su zumo. 
  6. Cocina durante un minuto. 
  7. Añade la soja y el vinagre de arroz y lleva a ebullición. 
  8. Echa en la sartén la coliflor y mezcla. 
  9. Apaga el fuego y emplata junto el arroz. 
  10. Mientras en esa misma sartén, mezcla los ingredientes para la salsa de naranja y lleva a ebullición durante un minuto, removiendo constantemente. 
  11. Rocia sobre la coliflor con el arroz y sirve.


Texto y fotografías @catypol - Circus day

Hamburguesa envuelta en lechuga

En el pequeño pueblo costero de Haerim existía una norma no escrita: si veías a Mei salir hacia el mar con un cubo azul y una sombrilla de papel encerado, era mejor no preguntarle adónde iba.

Porque nunca respondía lo mismo.

—Voy a buscar algas.

Al día siguiente:

—Voy a contar olas.

Y el jueves:

—Voy a recoger suspiros.

Aquella última respuesta dejó al pueblo completamente intrigado.

—¿Los suspiros se recogen? —preguntó el panadero.

—Depende de quién suspire —contestó Mei con absoluta seriedad.

Mei caminó hasta una gran roca frente al mar, dejó el cubo a su lado, se sentó y cerró los ojos.

No hizo nada más.

Pasó una hora.

Luego otra.

Entonces apareció una mujer muy anciana a la que nadie recordaba haber visto antes.

Se sentó junto a Mei.

No hablaron del tiempo.

Ni del pescado.

Ni del precio del mercado.

Hablaron de las veces que habían sentido miedo.

De las decisiones que nunca se atrevieron a tomar.

De las palabras que guardaron durante tantos años que terminaron pesándoles más que las piedras del fondo del mar.

Cada historia terminaba con un largo suspiro.

Entonces Mei abría el cubo azul, hacía el gesto de atrapar algo con las manos y volvía a cerrarlo con mucho cuidado.

—¡Está guardando los suspiros! —susurró un vecino que la había estado observando.

Cuando la anciana se marchó, Mei regresó tranquilamente al pueblo.

Los curiosos salieron a recibirla.

—¡Enséñanos el cubo!

Mei levantó la tapa.

Estaba completamente vacío.

—¿Dónde están los suspiros? —preguntó uno.

—Ya hicieron su trabajo.

—¿Qué trabajo?

—Salir de donde llevaban demasiado tiempo encerrados.

Durante unos segundos nadie dijo nada.

Hasta que el panadero rompió el silencio:

—Pues yo llevo veinte años suspirando para que mi pan acompañe una buena hamburguesa y mi mujer la quiere con lechuga.

Mei lo miró con una sonrisa.

—Eso ya no es un suspiro.

—¿Entonces qué es?

—Envidia.

Tres ancianas soltaron una carcajada al mismo tiempo.

Desde aquel día, cuando alguien necesitaba desahogarse, caminaba hasta la gran roca.

No hacía falta llevar un cubo.

Eso sí, Mei nunca dejó de llevar el suyo.

—¿Y para qué lo llevas ahora? —le preguntaban.

Ella sonreía mientras contemplaba el horizonte.

Y desde entonces, cada vez que alguien suspiraba en Haerim, los demás sonreían. Porque sabían que aquel era el sonido que hacía un corazón cuando, por fin, empezaba a pesar un poco menos.


Hamburguesa con huevo y queso envuelta en una hoja de lechuga

Hamburguesa con huevo envuelta en hoja de lechuga



Casi como abrir una caja de sorpresas empezó este año (suspiro), y diría que seguirá así un tiempo más. Aunque ya hayamos pasado la mitad del mes y el tiempo avance sin que nadie lo dirija ni lo contemple, yo todavía me aferro a la sensación de que estamos a principios de año. No tengo propósitos ni grandes planes: simplemente quiero continuar con lo que hacía el año pasado.

Parece que desde la última entrada hubiera estado de vacaciones, pero nada más lejos de la realidad: estoy más sumergida que nunca en el mundo de la cocina. Y me gusta. Debo decir que cada vez que tengo clase me siento muy bien entre ollas, cuchillos y fogones. Al volver a la escuela me he dado cuenta de que cocinar no es solo algo que me desestresa, sino que realmente me gusta.

La «lechurguesa»: un clásico con historia
La historia de la hamburguesa envuelta en lechuga (conocida popularmente en inglés como lettuce wrap burger o, de forma más casera, «lechurguesa») se originó comercialmente en la década de 1970 en California (Estados Unidos), de la mano de la famosa cadena de comida rápida In-N-Out Burger. Aunque envolver alimentos en hojas verdes es una práctica ancestral en las gastronomías asiáticas, su aplicación al formato de la hamburguesa moderna nació como respuesta a necesidades dietéticas y de salud. Este «invento» consistía en reemplazar por completo el pan tradicional por crujientes y grandes hojas de lechuga iceberg para envolver la carne y los aderezos.

Más tarde, cadenas como Five Guys adoptaron esta tendencia de forma oficial, ofreciendo la alternativa en su menú bajo el nombre directo de lettuce wrap. A diferencia de otras franquicias tradicionales que preempaquetan el producto, esta marca introdujo la opción alineándose estrictamente con su conocida filosofía de personalización absoluta y frescura. Así, en esta cadena se puede cambiar el pan por lechuga, aligerando notablemente la propuesta.

Mi versión: con verduras, miso y huevo
De esta receta tengo que decir que la salsa de miso me sorprendió muchísimo, y usar miel fue todo un acierto. También me encantó la mezcla de verduras. La salsa de ostras le aporta un sabor excelente, aunque quiero probarla la próxima vez con salsa de pescado para ver cómo varía el matiz.

El toque del huevo fue un extra que resultó ser indispensable: cuando lo probé sin él, no me pareció lo mismo. Desde luego, comerlo todo entre hojas de lechuga es una manera tan deliciosa como cualquier otra de disfrutar de una hamburguesa. Así que, si quieres disfrutar de una comida completa y, a la vez, introducir nuevos sabores en tu registro, no dudes en probarla. Si prefieres la versión clásica que haces en casa, también es una muy buena opción. Haz la versión que te haga suspirar.


Hamburguesa envuelta en lechuga


Ingredientes para la verdura:
  • 1/2 col china
  • 4 zanahorias
  • 1 manojo cebollino
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cdas. de hojuelas de chile
  • 2 cdas. de semillas de sésamo
  • 2 cdas. de salsa de ostras
  • 1 cda. de aceite de sésamo
  • 2 cdas. de aceite 
Ingredientes para la salsa miso:
  • 2 cdas. de pasta de miso
  • 1 cdas. de zumo de lima
  • 4 cdas. de mayonesa
  • 1 cdtas. miel
Ingredientes hamburguesa:
  • 500 g carne picada 
  • Sal y pimienta
  • Aceite para la plancha
Resto de ingredientes:
  • 4 huevos
  • Aceite para freír los huevos
  • 8 hojas de lechuga Iceberg
Elaboración:
  1. Para la salsa miso: Mezcla la pasta de miso con el zumo de lima, la mayonesa y la miel, remueve y reserva.
  2. Para las hamburguesas: Mezcla la carne con un poco de sal y pimienta, y forma las hamburguesas, con molde o con las manos. Reserva.
  3. Para la verdura: Corta en juliana la col china, y las zanahorias en bastoncillos. El cebollino, córtalo en 3 partes o por la mitad. Pica el ajo. 
  4. En un wok con el aceite, saltea la verdura, que quede hecha pero crujiente, añade el chile, las semillas de sésamo, la salsa de ostras y el aceite de sésamo. Remueve todo para que se impregne bien toda la verdura.
  5. Mientras en un plancha caliente con un poco de aceite cocina las hamburguesas, otra opción es hacerlas al horno o a la parrilla.
  6. Y en una sartén caliente con aceite fríe los huevos, por separado.
  7. Finalmente, cuando todos los ingredientes están cocinados, pon superpuestas dos hojas de lechuga en 4 platos, reparte la verdura dentro de las hojas de lechuga, encima pon la hamburguesa y sobre ella el huevo.
  8. Sirve junto la salsa miso que tenías reservada.

Hamburguesa envuelta en lechuga iceberg con salsa miso

Preguntas frecuentes

¿Por qué es imprescindible saltear la verdura a fuego muy vivo en el wok y qué aporta el aceite de sésamo al final de la cocción?

El salteado a alta temperatura sella rápidamente la col china, la zanahoria y el cebollino, manteniendo su textura crujiente y evitando que pierdan sus jugos naturales dentro del envoltorio de lechuga. La adición de la salsa de ostras carameliza ligeramente las verduras, mientras que el aceite de sésamo se añade al final de la elaboración porque es un aceite aromático muy termoestable que pierde sus matices si se expone a un calor prolongado.

¿Cómo actúa el equilibrio entre el miso, la lima, la miel y la mayonesa en la armonización del plato?

La pasta de miso aporta una profunda carga de umami y salinidad que potencia el sabor cárnico de la hamburguesa. La miel contrarresta la fermentación intensa del miso ofreciendo un contraste dulce, mientras que la mayonesa aporta cuerpo y la acidez del zumo de lima corta la grasa de la carne picada y del huevo frito, logrando una emulsión fluida que une todos los elementos del bocado.

¿Qué técnica facilita el montaje de la lechuga iceberg para que actúe como un soporte firme y no se rompa al comer?

Para lograr una base estable se deben seleccionar las hojas exteriores más curvadas y carnosas de la lechuga, retirando el tallo central más duro si resulta inflexible. Colocar dos hojas superpuestas en sentido opuesto crea una estructura cóncava reforzada que contiene perfectamente el peso de las verduras salteadas, la carne y la yema del huevo, evitando que los jugos se filtren o que el envoltorio pierda rigidez.


Hamburguesa casera con verduras asiáticas y lechuga


Relato y fotografías/@catypol - Circus day.

Sushi en tarros

Era una noche templada en Kioto, de esas en las que el aire huele a té verde y los farolillos brillan más que nunca. Akari, una joven aprendiz de geisha, se había escapado unos minutos del ochaya (la casa de té) para tomar aire junto al estanque. En sus manos tenía una pequeña linterna de papel, vieja pero preciosa, un regalo de Tomoe —la geisha mayor de la casa—, quien decía que esa linterna había escuchado más confidencias que cualquier humano. «Cuídala», le había dicho Tomoe. «Y si alguna vez haces una promesa bajo su luz, cúmplela».

Akari, un poco escéptica, solo la usaba porque le gustaba el color cálido que daba a su piel en las noches. Aquella noche, mientras observaba el estanque, un koi particularmente grande y naranja se acercó nadando bruscamente, salpicando el borde con un coletazo. Tenía una expresión tan molesta que Akari se rió en voz alta. «¿Tú también tienes un mal día?».

El pez volvió a chapotear como si hubiera entendido. En ese momento se le ocurrió una idea divertida: hacer una promesa tonta, como cuando uno lanza una moneda a una fuente. «Prometo que si algún día llego a ser una geisha de verdad», dijo levantando la linterna, «te traeré sushi del mejor. Aunque tengas cara de que preferirías otra cosa».

Desde la sombra, Tomoe observaba. No dijo nada: solo se giró con una sonrisa resignada. Pasaron los años. Akari terminó su formación. Una noche, tras su primer evento como geisha oficial, volvió al estanque con una pequeña cajita envuelta en tela. «Lo prometido es deuda», dijo, y dejó caer suavemente un trozo de sushi en el borde del agua. El koi, aún grande y con la misma expresión malhumorada, apareció. Olfateó el arroz con desdén, le dio un coletazo y lo dejó flotar sin tocarlo. Detrás, Tomoe apareció con dos tazas de té matcha. «Te lo dije», dijo. «Nunca hagas promesas con testigos que no comen arroz». Se rieron. Bebieron el té en silencio. La linterna seguía colgada del árbol, iluminando la noche. No concedía deseos, pero sí guardaba momentos.


Sushi en tarro de cristal con arroz, salmón y pepino

Sushi servido en tarros de cristal



El origen del sushi no se encuentra en Japón, sino en el Sudeste Asiático y China alrededor del siglo IV a. C. En sus inicios nació como un ingenioso método de conservación en el que los pescados enteros se salaban y se cubrían con arroz cocido al vapor. La fermentación natural del arroz producía un ambiente ácido que mantenía el pescado comestible durante meses. Bajo este proceso primigenio, conocido comercial e históricamente como narezushi, el arroz se descomponía por completo y se desechaba, consumiéndose exclusivamente la carne del pescado.

Esta técnica milenaria cruzó a Japón en torno al siglo VII a través de la península de Corea. Fue en el archipiélago nipón donde el plato comenzó a mutar radicalmente durante el período Heian. Los japoneses decidieron acortar los tiempos de maduración para ingerir el pescado cuando aún estaba semicrudo y, de manera crucial, empezaron a consumir el arroz junto al pescado en lugar de tirarlo. Ya para el siglo XVII, el ingenio de cocineros como Matsumoto Yoshiichi revolucionó el concepto al introducir vinagre de arroz, sal y azúcar directamente en el grano cocido. Esto imitaba el sabor agrio de la fermentación tradicional de manera inmediata, eliminando la necesidad de esperar meses para disfrutar del plato.

El paso definitivo hacia el sushi contemporáneo ocurrió en el siglo XIX, durante el período Edo (el antiguo Tokio). Un cocinero local llamado Hanaya Yohei perfeccionó el nigirizushi al moldear pequeñas bolas de arroz avinagrado a mano y coronarlas con una fina loncha de pescado fresco extraído de la bahía. Lejos de ser el manjar exclusivo que es hoy, este formato nació como una comida callejera rápida, barata y popular para los trabajadores de la época.

A mediados del siglo XX, impulsado por la llegada de la refrigeración moderna y la migración, el sushi inició su conquista internacional. En la década de 1960, restaurantes en Los Ángeles crearon innovaciones como el California roll —que sustituía el pescado crudo tradicional por aguacate y cangrejo— para adaptar los sabores al paladar occidental. Curiosamente, ingredientes ahora indispensables como el salmón no se incorporaron de manera masiva en Japón hasta la década de 1990, tras una exitosa campaña de exportación liderada por Noruega. De esta forma, lo que comenzó como un simple método de preservación de alimentos se transformó en uno de los mayores iconos de la alta cocina y el arte gastronómico global.

Sushi en tarros


Ingredientes:
  • Tarros de cristal de boca ancha
  • 1 cda. de salsa de soja 
  • 70 g de arroz cocido
  • 120 g de zanahoria cortada en tiras finas
  • 110 g de pepino sin semillas cortado en tiras finas
  • 30 g de aguacate en rodajas
  • 85 g de salmón ahumado
  • 1/2 cdta. de cebollino picado
  • 1/2 cdta. de semillas de sésamo mixtas

Elaboración:
  1. Primero, agrega la salsa de soja al fondo del frasco y luego agrega el arroz cocido. 
  2. A continuación, cúbrelo con palitos de zanahoria y pepino, aguacate y luego salmón. 
  3. Espolvorear con cebollino y semillas de sésamo y luego sellar con una tapa. 
  4. Se puede refrigerar hasta por 3 días. 
 
Nota: 
Sirve el contenido del tarro en un bol y cómelo como si fuera un poke.


Sushi en tarros con arroz pepino zanahoria y salmón

Preguntas frecuentes

¿Por qué la salsa de soja debe colocarse estrictamente en la base del tarro antes de añadir el resto de ingredientes?

Verter la salsa de soja al fondo evita que entre en contacto directo con las hortalizas crujientes (como la zanahoria y el pepino) o el aguacate durante el almacenamiento. Si la soja bañara las verduras desde el principio, la sal de la salsa deshidrataría sus paredes celulares mediante ósmosis, volviéndolas blandas y liberando agua que aguaría la preparación. Al colocar la salsa abajo junto al arroz, el grano absorbe el aderezo mientras las capas superiores se mantienen intactas hasta el momento de servir.

¿Qué técnica culinaria previene que el aguacate se oxide y se oscurezca durante los tres días de refrigeración en el frasco?

El aguacate se oxida rápidamente al contacto con el oxígeno del aire debido a la enzima polifenol oxidasa. Para mantener su color verde brillante durante la conservación en tarro, se deben rociar las rodajas con unas gotas de zumo de limón o lima fresco antes de montarlo. Asimismo, al disponer las láminas de aguacate compactadas entre las verduras y sellar bien la tapa hermética del tarro de cristal, se reduce al mínimo la presencia de aire en esa capa.

¿Cómo adaptar el arroz cocido para garantizar que mantenga una textura apetecible y no se endurezca demasiado con el frío de la nevera?

Al enfriarse a temperaturas de refrigeración, el almidón del arroz experimenta un proceso de retrogradación que lo vuelve duro y seco. Para evitarlo en este formato poke en tarro, es aconsejable utilizar arroz para sushi sazonado con el clásico aderezo de vinagre de arroz, un punto de sal y una pizca de azúcar (sushi-zu). La acidez del vinagre y el azúcar ayudan a retener la humedad en el grano cocido, manteniendo una textura tierna, maleable y sabrosa al consumir el tarro frío o atemperado.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Costillas glaseadas

En las afueras de un soleado rincón de Kentucky se alzaba el Rancho-Granja Nigella: una finca enorme donde crecían calabazas gigantes, gallinas felices y, sobre todo, una muy peculiar familia de artistas. Pintores, músicos, actores... No eran ricos, pero siempre había risas, colores y, los domingos, costillar y limonada fresca bajo un álamo. Ese domingo no era distinto. Bueno, casi.

Porque ese domingo, los adolescentes de la familia —Liam, Oliver y Noah— habían decidido grabar un vídeo musical con el gallinero como escenario, sin avisar a nadie. Pusieron la música a todo volumen, se vistieron con trajes de lentejuelas y empezaron a bailar entre las gallinas, que entraron en pánico y salieron corriendo como si el apocalipsis fuera en cámara lenta.

Justo en ese momento, la ropa tendida fuera salió volando por los aires, atrapada por un ventilador industrial que Liam había «tomado prestado» del granero. En la confusión, la abuela se asomó con una jarra de limonada en una mano y una brocha en la otra, y gritó:

—¡¿Qué clase de videoclip es este?!

El abuelo, más tranquilo, se sirvió su limonada, olió el costillar que se asaba en el horno y murmuró:

—Esto sí que motiva a bailar, je, je.

Al final, el vídeo se volvió viral, una gallina ganó seguidores en TikTok y la ropa tendida apareció a kilómetros del rancho vestida por una vaca del vecino. Y aunque nadie entendió del todo lo que pasó ese día, todos coincidieron en que fue el mejor domingo del año. Porque en el rancho nada era normal. Y eso era exactamente lo que les encantaba.


Costillar de cerdo glaseado con licor de bourbon

Costillas de cerdo glaseadas con bourbon


El origen de las costillas de cerdo como pilar culinario se remonta al periodo colonial en el sur de Estados Unidos, donde la cría de cerdos prosperó debido a la facilidad para alimentar a estos animales en libertad. Durante las matanzas, los cortes de carne más nobles se reservaban para los terratenientes, mientras que las piezas con más hueso y grasa, como las costillas, se entregaban a las comunidades esclavizadas. Estas personas, valiéndose de sus conocimientos y herencia cultural, desarrollaron técnicas de cocción muy lentas a baja temperatura y de ahumado para ablandar la carne dura y realzar su sabor, sentando las bases de la barbacoa americana moderna.

Por otro lado, el bourbon nació a finales del siglo XVIII en los campos de Kentucky, bautizado en honor al condado de Bourbon. Este destilado de maíz, envejecido en barricas de roble nuevas y tostadas, adquirió de forma natural notas dulces de vainilla, caramelo y un toque amaderado. A medida que la destilación de este whisky se consolidó como una de las industrias más importantes de la región, el ingrediente comenzó a traspasar las barras de las tabernas para integrarse por completo en las cocinas locales.

La unión definitiva entre las costillas y el bourbon se materializó a mediados del siglo XX con la comercialización masiva y la sofisticación de las salsas barbacoa. Los cocineros del sur descubrieron que el perfil aromático de este destilado complementaba a la perfección los azúcares de la miel, del azúcar moreno o del jarabe de arce que ya se utilizaban para espesar las salsas. Al cocinar el whisky, el alcohol se evapora, pero sus notas profundas de madera y caramelo permanecen estables. Esto permite crear un glaseado brillante y untuoso que se adhiere a la carne durante los últimos minutos de asado, caramelizándose bajo el fuego y aportando una complejidad que el azúcar por sí solo no puede lograr. Hoy en día, esta preparación es un estandarte de los restaurantes de barbacoa de estilo sureño y una de las recetas más replicadas en los hogares de todo el mundo.


Costillas de cerdo glaseadas con bourbon


Ingredientes:
  • Costillar de cerdo (unas 24 costillas)
  • 100 g de azúcar mascabado o panela
  • 175 ml de bourbon
  • 30 ml de salsa de soja
  • 30 ml de mostaza
  • 30 ml de salsa de tomate

Elaboración:
  1. Pon las costillas dentro de una bolsa zip. 
  2. Añade todos los ingredientes dentro de la bolsa con las costillas. 
  3. Deja marinar en la nevera toda la noche. 
  4. Al día siguiente, precalienta el horno a 200º C. 
  5. Saca las costillas de la bolsa y ponlas en una bandeja para hornear. 
  6. Vierte la marinada en un cazo. 
  7. Cocina las costillas durante 1 hora dándole la vuelta a mitad de cocción. 
  8. Cuando las costillas estén cocinadas hierve el marinado durante 7 minutos o hasta que espese. 
  9. Cuando sirvas las costillas acompáñalas de la salsa y vierte encima de ellas.

Costillas glaseadas con bourbon al horno

Preguntas frecuentes

¿Por qué es indispensable hervir la marinada durante al menos 7 minutos antes de usarla como salsa sobre la carne horneada?

Al haber estado en contacto directo con carne cruda de cerdo durante toda la noche en la bolsa zip, la marinada contiene microorganismos y bacterias patógenas. Hervir la mezcla a fuego vivo durante varios minutos garantiza la seguridad alimentaria al alcanzar temperaturas superiores a los 70–80 °C, destruyendo cualquier patógeno. Además, este hervido cumple una función gastronómica clave: evapora el alcohol del bourbon, concentra los azúcares del azúcar mascabado y la salsa de tomate, y amalgama el ácido de la mostaza y el umami de la soja, transformando un adobo líquido en un glaseado denso y untuoso.

¿Qué función cumple el marinado prolongado de toda la noche en la bolsa zip frente a un adobado rápido?

La bolsa hermética permite que la marinada mantenga un contacto estrecho y continuo con toda la superficie del costillar empleando una cantidad contenida de líquido. Durante el reposo nocturno en el frigorífico, el alcohol del bourbon actúa como un solvente orgánico de baja intensidad que penetra en los tejidos celulares, mientras que la acidez de la mostaza y el sodio de la salsa de soja modifican la estructura proteica del cerdo, ayudando a ablandar las fibras musculares y permitiendo que las notas aromáticas del destilado y la sacarosa calen profundamente en la carne.

¿Por qué es recomendable pintar las costillas con el glaseado reduciéndolo en los últimos minutos de horneado en lugar de verterlo solo al servir?

Aunque verter la salsa reducida sobre la carne justo antes de llevar a la mesa es perfectamente válido, pincelar el costillar con el glaseado denso durante los últimos 5 a 10 minutos de horneado bajo el grill desencadena la reacción de Maillard y la caramelización de la panela. Esto logra que los azúcares se fijen directamente a la superficie exterior, creando una corteza ligeramente crujiente, dorada y brillante que sellará los jugos internos y potenciará los matices amaderados del bourbon.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Calamares rellenos

En la cima de una nube muy mullida que flotaba justo en la frontera del espacio aéreo divino, Zeus y Júpiter se habían citado para una «cumbre de identidad». Aunque técnicamente eran la misma divinidad, sus temperamentos chocaban más que dos rayos en pleno agosto.

—Mira, philosophe de pacotilla —dijo Júpiter, ajustándose una toga impecablemente almidonada y rígida—. No puedes ir por ahí con la melena alborotada y fulminando con truenos a cualquiera que no te invite a un vaso de ouzo. Te falta gravitas. Orden. Algo de derecho civil.

Zeus, que descansaba recostado con los pies descalzos, una jarra de ambrosía a medio apurar y una tapa de calamares, soltó una carcajada que hizo retumbar los cimientos del Partenón.

—¿Orden? ¡Por Cronos, Júpiter! Eres tan tedioso que hasta los mármoles bostezan a tu paso. Yo soy la chispa, el arrebato, la tragedia poética. Tú pareces un senador que ha desayunado grava.

—Se llama método, Zeus —replicó Júpiter, desenrollando un papiro colmado de tablas y censos—. Mientras tú te transformas en cisne o en lluvia de oro para rondar ninfas y sembrar el caos dinástico, yo tiendo acueductos y calzadas. ¡He sistematizado el Olimpo!

—Has «romanizado» el Olimpo —apostilló Zeus con un bostezo—. Le has endosado nombres de astros a todo y ahora mis vástagos parecen una lección escolar de astronomía. ¿Marte? ¿De verdad? Ares infundía pavor de veras: era una calamidad con piernas. Marte suena a funcionario a punto de abrirme una inspección de hacienda.

Júpiter suspiró y contempló su rayo, cuidadosamente bruñido y enfundado en un estuche de cuero reglamentario.

—Los tiempos evolucionan. Los mortales ya no demandan fábulas estrambóticas de centauros beodos. Exigen un imperio. Reclaman leyes.

—Los mortales buscan fiesta y un aderezo de misterio —rebatió Zeus, guiñándole un ojo—. Aunque he de admitirte una cosa: lo de los gladiadores tiene su aquel. Algo bárbaro para el refinamiento griego, pero innegablemente vistoso.

—Sabía que terminaría por convencerte —asintió Júpiter con un esbozo de suficiencia—. Cerremos el pacto: tú te reservas la lírica y la tramoya teatral, y yo me aseguro de que el orbe marche según el horario previsto.

—Trato hecho —concedió Zeus, alzando su jarra—. Pero si me da por mutar otra vez en toro, no me salgas con que requiero un permiso de circulación.



Chipirones rellenos con salsa de tomate

Calamares rellenos de calamar con salsa de tomate



[RETO TIA ALIA]

Si no leí mal, este es el último mes del reto de Tía Alia antes del parón estival; es decir, nos tomamos unas merecidas vacaciones. Los calamares rellenos que mi madre preparaba en casa solían llevar farsa de carne picada, absolutamente deliciosos; sin embargo, en esta ocasión el relleno es distinto y el resultado nos ha fascinado tanto que he terminado preparándolos dos veces consecutivas. En realidad, la segunda tanda tuvo un motivo técnico: las fotografías de la primera no me convencieron en absoluto, así que repetí.

Como siempre, te dejo la fórmula original que nos facilita Carmen. No acostumbro a alterar los ingredientes a menos que resulte estrictamente necesario, pero en esta ocasión me tomé una pequeña licencia. ¿El motivo? Prescindí de la tinta de calamar: posee un sabor excesivamente potente para mi gusto y apenas suelo recurrir a ella en la cocina, por lo que decidí sustituirla por tomates cherry. Esa es toda la variación.

Las cantidades que usé son:
  • 400 g de calamares (en mi caso chipirones)
  • 3 huevos grandes
  • 2 cebollas medianas
  • Unos tomates Cherry
  • 500 g de salsa de tomate



Preguntas frecuentes

¿Por qué es crucial no rellenar los calamares o chipirones hasta el borde y asegurar el cierre con un palillo?

El manto del calamar está compuesto por fibras musculares densas de colágeno que, al entrar en contacto con el aceite caliente y durante la posterior cocción en la salsa, sufren una contracción drástica por desnaturalización térmica. Si el tubo se rellena en exceso (más de dos tercios de su capacidad), la farsa no tendrá espacio para expandirse al compactarse la carne del cefalópodo, provocando que la pieza reviente en la sartén o que el relleno de huevo duro y patas se desborde en el guiso. Dejar un margen holgado en la abertura y prender los bordes con un palillo de madera garantiza que el calamar mantenga su forma abombada sin abrirse.

¿Qué función culinaria y estructural cumple enharinar y freír brevemente los calamares rellenos antes de incorporarlos a la salsa de tomate?

Este paso técnico persigue dos objetivos fundamentales: por un lado, una fritura corta a fuego vivo coagula de inmediato las proteínas superficiales del calamar y sella la harina exterior, creando una fina película protectora que impide que los jugos internos escapen y que el cefalópodo se reseque; por otro lado, esa ligera camisa de harina enriquece la textura final del guiso, ya que al terminar de cocer en la salsa de tomate, sus almidones se hidratan y dispersan lentamente en el caldo, otorgándole un cuerpo más untuoso, sedoso y ligado sin necesidad de añadir espesantes artificiales.

¿Cómo equilibra organolépticamente la sustitución de la tinta por tomates cherry el perfil aromático de la salsa?

La tinta de cefalópodo posee una concentración muy intensa de salinidad, notas minerales y aminas volátiles que aportan un carácter punzante, oscuro y fuertemente yodado. Al prescindir de ella y decantarse por tomates cherry, el plato cambia hacia un registro más fresco, mediterráneo y amable: estos pequeños tomates concentran azúcares simples (fructosa y glucosa) y ácido cítrico natural que, al reventar durante el chup-chup de la cocción, mitigan la acidez plana del tomate triturado y realzan la delicada dulzura propia de los chipirones y de la cebolla pochada, sin saturar el paladar con la fuerza densa de la tinta.

calamares rellenos de calamara y huevos cocidos


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

¿Estás buscando algo en especial?

Contacta conmigo