Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Mallorca. Mostrar todas las entradas
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La Pescateca

Por mi residencia fuera de la ciudad o por qué no me desplazo con asiduidad al centro de la misma, os cuento que suelo ir poco a los mercados municipales de Palma de Mallorca, a no ser que tenga que desplazarme cerca por cualquier gestión. Lo sé, me pierdo muchos productos frescos, de calidad y variados. Lo que más me molesta es no tener una pescadería cerca, ni tampoco de confianza, así que es lo que menos se cocina en casa. Pero, hoy ya puedo decir que eso se acabó gracias a La Pescateca. Os preguntaréis, qué es La Pescateca? es el primer mercado de pescado fresco online de España. La forman un grupo de profesionales con dilatada experiencia en el ámbito de las Ciencias Marinas y Pesquerías por un lado, y en el mundo de las Pescaderías de los Mercados Locales por otro. 

Juana Durán, una mujer emprendedora, mamá con poco tiempo para compras, como nos pasa a muchos, que decidió a cubrir esa necesidad y facilitándonoslo también a los demás. Usando una plataforma, ya común y familiar; Internet, poder hacer la compra de pescado, directamente del mercado, eligiendo el vendedor, cómodamente, en cualquier momento del día, teniendo las mismas opciones que si la comprásemos In situ pero con la ventaja que nos la traen a casa o a la oficina, sin perder frescor, sin parkings, ni colas, sin molestias de horarios y prisas. Existe un pedido mínimo para llevártelo con reparto gratuito, y reparten en todos los municipios de la isla y también en el resto de las islas Baleares, además también en la Península.

Pero, no se acaba aquí la propuesta, no sólo preparan y venden pescado, no sabes qué pescado quieres comprar?, dudas qué puedes cocinar con él?, pues también tienen cestas, adaptándose a cada familia, gustos y número, pescado blanco o azul, local, marisco, y menús y recetas para cocinar lo que compres, tranquilidad, te facilitan las dudas en todo momento garantizándote el producto. También existe un número de teléfono por si lo de Internet te agobia y prefieres que te atienda alguien, está pensado para todo tipo de familias, incluso para aquellas que las nuevas tecnologías no son de su gusto, y según a la hora que llames te lo pueden servir el mismo día, genial, no crees?

Cómo funciona? fácil, seleccionas los productos y los añades a la cesta de compra, puedes ver los detalles del producto elegido si quieres, elegimos las cantidades y podemos comparar las diferentes opciones que te da cada vendedor. En el caso de que te lo lleven a la oficina y no tengas nevera allí no hay problema, puede pedir la neverita, sólo cuesta 4,50 € y la tienes para próximos pedidos, se conserva el producto hasta 8 horas, (guarda los acumuladores y llévalos congelados con la nevera si tienes que recibir más producto). Los horarios de entrega se adaptan a los tuyos, horarios de oficina para facilitarnos la recogida, pero también se puede recoger en el mercado si queremos o nos va mejor.



Mi primera experiencia?, la cuento; yo dudaba, la verdad, quería comer pescado, pero el marisquito también me gusta, ains! bueno, bueno...al final me decidí, entre otros pescados, por pescado para caldo (morralla o peix de sopa) para hacer un arrocito con berberecho y mejillón gallego, un plato sencillo, sencillo, con sabor a mar y delicioso. Como no iba a estar en casa el pedido lo recibió mi marido en la oficina a la hora convenida, en una caja acondicionada para el uso, bien envuelto y preservando el frío con acondicionadores de frío para llegar a casa en la mejor condición, y así fue, el pescado fresco, limpio, cortado como había pedido y envasado al vacío. Estoy muy satisfecha, así que sí, repetiré, me pareció fácil, fácil, y totalmente aconsejable, ya tengo solucionado el no tener una pescadería cerca ya que la tengo más cerca que nunca.

Un consejo: sabemos de las largas colas que se forman, cuando se acerca Navidad, en las pescaderías de los mercados, no lo dudes, agiliza tus compras, usa La Pescateca, prueba, que seguro repites, tienen muchísimos pescados y mariscos. No te fías por qué no los ves? por eso el pescadero se compromete a servirte lo mejor y más fresco que tenga, sin trampas, y no, no mal pienses, no es pescado que le sobra, es pescado del día, traído de la lonja, también puedes hablar con los pescaderos si quieres, te convencerá. Aprovecha, y todo el tiempo que te ahorres en la cola del mercado úsalo para disfrutar más de la familia y amigos. 


· ARROZ CALDOSO CON MEJILLONES Y BERBERECHOS ·


Ingredientes.
1 cebolla pequeña picada en brunoise
2 dientes de ajo, picados
2 cucharadas Aceite de oliva
2 tomates (de ramallet), rallados
1 cucharadita de pimentón dulce
50 mililitros de vino blanco seco
1 litro de caldo de pescado casero
200 gramos de arroz redondo
Sal
Pimienta negra
250 gramos de berberechos gallegos limpios 
250 gramos de mejillones gallegos (limpios y sin barbas).

Elaboración
  1. Sofríe en una cazuela la cebolla y el ajo con el aceite de oliva. 
  2. Cuando esté pochada añade el pimentón, el tomate y el vino. 
  3. Rehoga hasta que el sofrito esté bien cocinado. 
  4. Agrega el arroz y rehoga con el sofrito. 
  5. Vierte el caldo de pescado caliente. 
  6. Salpimienta. 
  7. Cocina 18 minutos, remueve de tanto en tanto para que no se pegue. 
  8. Cuando falten 7 minutos para finalizar, incorpora los berberechos y los mejillones.


Contacta con ellos si tienes duda de cómo realizar tu pedido o para cualquier otro tipo de consulta
Por teléfono: 615 419 712 (9:00-18:00 h)
Por email: info@lapescateca.com

Coca solomillo amb col

Por segundo año consecutivo volvemos al concurso sobre recetas con sobrasada, gracias al Consejo Regulador IGP Sobrasada de Mallorca. Este año, doy las gracias a los blogs, La cocina de Babel, Sa tita Cris,  Coc-koricó, por ayudar a difundir el concurso y pueda llegar a más gente. 

Espero os guste el reto y os animéis a participar en él, nuestra ganadora del año pasado, Hoy cocina Vivi, seguro recuerda un viaje maravilloso a Mallorca, qué te animas? puedes ser tú la persona que gane y venga de visita a Mallorca.



Bases. Participantes. Concurso de libre presentación.

- Para participar en el concurso #HoySobrasadadeMallorca solo tienes que publicar en tu blog una receta con fotografía entre cuyos ingredientes se incluya la Sobrasada de Mallorca.

- Para ser incluido en el concurso, la entrada de la receta con la que deseas participar en el concurso deberá incluir el hashtag: #hoysobrasadademallorca. Además, debes dejar un enlace a dicha receta en los comentarios de las entradas que convocan el concurso en los www.cocinandoconcatman.com, www.circusday.es y www.unhervor.com

- Serán admitidas las recetas publicadas entre 01 de diciembre del 2015 al 20 de enero del 2016, ambos inclusive.

- Por el hecho de participar en este concurso, se ceden los derechos de las recetas y sus fotografías para posibles publicaciones del Consejo Regulador Sobrassada de Mallorca.

Valoración y calificaciones:

- El jurado valorará el sabor, la creatividad, la originalidad, la presentación y la presencia e integración de la Sobrasada de Mallorca.

Condiciones del primer premio Concurso #HoySobrasadadeMallorca.

1.-Primer premio consistente en 1 viaje a Mallorca de fin de semana para dos personas a escoger entre enero 2016 y abril 2016. Si el ganador reside en Mallorca el premio consistirá en una estancia de fin de semana en Mallorca para dos personas.

2.- El viaje o la estancia en Mallorca, serán de fin de semana, a excepción de puentes y festividades. Las fechas de salida estarán sujetas a disponibilidad aérea y las frecuencias de vuelos. Solicitar con, al menos, unas semanas de antelación.

3.-Los servicios que incluyen son: El viaje de fin de semana: vuelo de ida y vuelta, traslados desde Aeropuerto de Palma al hotel y viceversa, estancia de 2 noches en régimen de alojamiento y desayuno.

4.- La empresa organizadora de estos viajes es Viajes Barceló, la cual se reserva el derecho a sustituir el premio descrito en la base anterior por otros de valor igual o idéntico, en caso de que fuera necesario, por causa de fuerza mayor o circunstancias fuera del control de Viajes Barceló, que no sumirá responsabilidad alguna por esta variación.
El viaje comienza y termina a todos los efectos en el aeropuerto de Barcelona o de Madrid.
El premio consiste en un viaje/ estancia de fin de semana en Mallorca descrito en el punto 3, por un valor máximo de 350 euros en el desplazamiento, en el caso de que la reserva escogida por el premiado tenga un coste superior, se descontará el importe del premio al precio total del vuelo, haciéndose cargo el premiado de la diferencia. En ningún caso, se dará el premio en metálico.

5.-La fecha de caducidad de los viajes termina el 30 de abril 2016, pasada dicha fecha el premio se pierde.

6.- El Consejo Regulador IGP Sobrasada de Mallorca publicará en su página web (www.sobrasadademallorca.org) el premiado y premio conseguido.


Mientras piensas qué te gustaría cocinar con sobrasada para presentarla al concurso te dejo una receta que lleva entre sus ingredientes, sobrasada.


· COCA DE SOLOMILLO CON COL ·

La masa.
  • 100 mililitros de aceite de oliva
  • 100 mililitros de agua
  • 5 gramos de levadura fresca
  • Sal, una pizca
  • Harina, la que tome
El relleno.
  • Sal, pimienta negra y pimentón 
  • 1/2 Solomillo pequeño, cortado en rodajas finas
  • 7 hojas pequeñas de col rizada
  • 1 cebolla pequeña, picada
  • 1 ajo, picado
  • 150 gramos de salsa de tomate casero
  • 25 gramos de sobrasada mallorquina
  • 25 gramos de piñones
  • 25 gramos de pasas sultanas
  • 1 botifarrón cortado a láminas

Precalienta el horno a 200º C. 

Mise en place.
En un cuenco limpio mezcla las rodajas de solomillo con sal, pimienta y pimentón. Remueve y deja macerar.

Para la masa. 
  1. Mezcla los ingredientes líquidos con la levadura hasta disolverla.
  2. Añade la harina poco a poco hasta que la masa no se te pegue a las manos.
  3. Sigue amasando hasta conseguir una masa lisa. 
  4. Déjala reposar.

El relleno.
  1. En una olla en ebullición escalda las hojas de col, unos minutos. 
  2. Saca y escurre bien. 
  3. Corta en chiffonade.
  4. Reserva. 
  5. En una sartén con una cucharada de aceite, pocha la cebolla y el ajo, a fuego lento, que caramelice. 
  6. Añade el tomate, remueve.
  7. Añade la sobrasada, remueve hasta que la sobrasada esté bien integrada en la salsa. 
  8. Añade los piñones y las pasas, remueve. 
  9. Añade el botifarrón, remueve.
  10. Salpimienta al gusto.
  11. Echa 1/2 cucharadita de pimentón, remueve hasta integrar. 
  12. Apaga el fuego y deja reposar.

Hornea.
  1. Sobre un papel de horno estira la masa que tienes reservada. 
  2. Tiene que quedar fina, pero no tanto como para que se rompa. 
  3. Pon el papel con la masa dentro de la bandeja del horno y esparce sobre la masa el relleno. 
  4. Encima esparce las hojas de col y el solomillo macerado.
  5. Hornea 30 minutos, saca y deja enfriar antes de comer.





Logo y fotografías @catypol - Circus day.

Conill amb ceba

María se afanaba en tener la casa preparada para cuando llegaran los invitados, subía y bajaba con rapidez, deshacía y hacía las camas, abría las ventanas para airear y cerraba todo una vez limpio.

Estaba contenta por esas fechas, la familia la visitaba y disfrutaría con ella lo que el resto del año lo hacía con nosotros, primos cercanos viejos y jóvenes, todos cabrían en casa como calzador hace que metamos el pie en el zapato, y durante unos días de fiesta la comida también formaría parte de todo ello, por esto fue a visitar al viejo carnicero para que preparara lo que deseaba, después visitaría la pequeña tienda del pueblo y después de que el Sr. Bartolomé le tomara el pelo, por supuesto siempre con su beneplácito pues menudo genio gastaba ella, le compraría cebollas y café recién molido.

También se dirigiría a la bodega a buscar el vino y por último el pan en la panadería cerca de casa. Así de feliz vendría después ella para ponerse manos a la obra, y una vez que todos estuvieran en casa todo cobraría vida, demasiada diría yo, las comidas eran para ponerse al día y las noches para salir a bailar, dejarse acariciar por la suave brisa que el calor dejaba pasar y esconderse en las sombras para robar el beso anhelado con sabor a la sal de la vida. 




Forma parte del recetario mallorquín, eso significa que cada familia tendrá su propia receta, esta forma parte de mi familia, de mis recuerdos culinarios y desde hace un tiempo es más especial pues, aunque no con conejo si con pollo, fue receta ganadora e incluida en el libreto de recetas que acompañó el libro de Ferrán Adrià: La comida de la familia, concretamente el #menu4.

· CONEJO (O POLLO) CON CEBOLLA ·

Ingredientes para 6
  • 2 kilos de cebollas
  • 400 gramos de tomate natural triturado
  • 3 dientes de ajos
  • 1,125 kilos de conejo (o pollo) troceado
  • 125 mililitros de vino Moscatel
  • 250 mililitros de agua o caldo
  • 2 hojas de laurel
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Aceite de oliva

Elaboración
  1. Pela y pica los ajos. 
  2. Pela y corta la cebolla en juliana fina. 
  3. Pon en una cacerola grande al fuego con el aceite de oliva.
  4. Sofríe los ajos y dora el conejo. 
  5. Añade la cebolla y deja sofreír un par de minutos. 
  6. Agrega el tomate triturado, el moscatel, el agua o caldo y el laurel. 
  7. Salpimienta a gusto y deja reducir. 
  8. Remueve y deja cocer unos 30 minutos, hasta que el conejo esté bien cocinado.


Relato, receta y fotografías@catypol - Circus day.


Pastel de pescado

Joe y la princesa se sentaron en el borde de una fuente de mármol, con los pies colgando y el sonido del agua de fondo, intentando recuperar el aliento tras el último "atentado" con la Vespa.

Una pareja italiana —ella con un delantal lleno de harina y él con una gorra de cuadros y los brazos más velludos de todo el Lacio— estaba en mitad de lo que parecía el final de una tragedia.

—¡Ma che dici, Roberto! ¡No es un sacrilegio! —gritaba ella, agitando una cuchara de madera como si fuera el cetro de una reina guerrera.

Roberto no se quedaba atrás. Se echaba las manos a la cabeza, se golpeaba el pecho y luego abría los brazos al cielo, apelando directamente a la justicia divina.

—¡Por favor, Lucía! ¡La tradición es la tradición! ¡No me puedes pedir eso en mi propia casa!

Joe y Anna observaban fascinados. Ninguno de los dos hablaba suficiente italiano para seguir el hilo, pero la coreografía era hipnótica.

—¿De qué cree que hablan? —susurró la princesa, inclinándose hacia Joe con los ojos muy abiertos—. Parece que él le está pidiendo perdón por haber perdido toda su fortuna en el juego.

Joe negó con la cabeza, observando cómo Roberto se ponía de rodillas sobre los adoquines mientras Lucía señalaba una ventana abierta en el segundo piso.

—No, no… es mucho más serio —respondió Joe con tono de experto—. Ella acaba de descubrir que él tiene otra familia en Nápoles. Mire cómo señala hacia el sur. Ese gesto con la mano significa: «Vete con tus otros seis hijos y no vuelvas».

En ese momento, Lucía soltó un alarido que hizo que un gato saltara sobre una maceta, y Roberto empezó a besar el aire, desesperado.

—¡Oh, pobre hombre! —exclamó Anna, conmovida—. Ella le está diciendo que su amor ha muerto y que se va a meter en un convento de clausura mañana mismo. ¡Mire cómo llora!

De repente, un vecino asomó la cabeza por la ventana de arriba y gritó:

—¡Eh, basta! ¡Ponedle pescado o no le pongáis nada, pero dejadnos dormir la siesta!

Lucía y Roberto se detuvieron en seco. Se miraron. Lucía se encogió de hombros, le dio un beso sonoro a Roberto en la mejilla y zanjó con total tranquilidad:

—Venga, pues sin pescado.

Entraron en el portal del brazo, riendo y comentando el tiempo que hacía.

Joe y la princesa se quedaron en silencio absoluto. Joe se rascó la nuca y miró sus zapatos.

—Olvide lo de Nápoles —murmuró—. Creo que estaban discutiendo sobre el menú de la cena.

La princesa soltó una carcajada limpia que resonó en toda la plaza.

—Es maravilloso. En mi país, para decir que algo no tiene sal, hace falta un consejo de ministros y tres notas diplomáticas. Aquí… aquí es una ópera.



Pastel de pescado para concurso de cocina

Pastel de salmonetes receta casera




Como has podido adivinar, mi relato está inspirado en Vacaciones en Roma. «La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?». Así que un día se escapó, decidida a recorrer la ciudad sin sirvientes y a su aire, como si estuviera de vacaciones: sin agendas, sin protocolo ni horarios marcados. Pero no contó con él; no contó con que la cautivaría con sus palabras, con su atractivo y con aventuras que, de otra manera, jamás habría vivido. Ninguno dijo la verdad hasta que, llegado el momento, fueron los sentimientos los que hablaron en silencio. No tuvieron que decirse mucho para comprender cuál era el lugar de cada uno; una historia que no podía terminar de otra manera.

Vacaciones en Roma fue la primera película que consagró a la actriz Audrey Hepburn en el cine. Con ella ganó un Óscar a la mejor actriz principal y alcanzó la fama mundial. Rodada en 1953 en la propia ciudad de Roma, con escenarios naturales, nos muestra una capital llena de esa luz y ese bullicio tan característicos de los países mediterráneos.

Nuestra querida Mon, del blog April's Kitch, celebra su tercer aniversario y nos propone festejarlo con un concurso muy especial con el que he disfrutado de principio a fin. La propuesta consistía en elegir una película rodada entre los años 1950 y 1965. Habiendo visto de pequeña tantas obras de esa época en los ciclos de cine en blanco y negro, la idea me entusiasmó. Elegí esta película por su protagonista, quien confesó en alguna ocasión que este filme fue muy especial para ella; además, supuso el inicio de una entrañable amistad con Gregory Peck, y esa complicidad traspasa la pantalla. A mí me fascina verla subida a la mítica Vespa con esa cara de felicidad, o cuando decide cortarse el pelo y entregarse a los pequeños placeres de la vida.

Eso sí: en esta película comer, lo que se dice comer, comen más bien poco. Ella saborea un helado en la plaza de España o pide una copa de champán en una terraza, y él toma un café frío. Así que, mi querida Mon, nos pedías creatividad para sorprender, y yo —siendo Roma un territorio bañado por el mar Mediterráneo— decidí inspirarme en los frutos de sus aguas. Elegí un pescado sabroso y colorido para que la propuesta no solo fuera un deleite para el paladar, sino también un espectáculo para la vista. Además, la entrada viene con su propia «película» (la videorreceta), en la que Tomás se ha puesto el delantal y ha seguido mis directrices paso a paso para que yo pudiera grabarlo todo.


Título: Pastel de pescado

Director y editor: @catypol
Música: Michael Chapman
Reparto: Tomás
Duración: 7:15 M
Sinopsis: Se trata de una receta sencilla, con ingredientes de buen precio para todos, que si el pescado es fresco mejor pero si no es así y es congelado también va bien. Y que es tan fácil y delicioso que puede hacerlo hasta los que no se atreven a cocinar.  El final siempre es degustarlo en compañía y con amor.


Pastel de pescado


Ingredientes:

  • 16 Lomos de salmonete para este molde de 21,5x11cm
  • 230 g de merluza limpia
  • 230 g de gambón desvenado y sin piel
  • Aceite de oliva
  • 150 g de cebolla, cortada en bruonise
  • 2 ajos, picados
  • 3 huevos grandes
  • 1 cda. harina
  • 1 tacita caldo de pescado 
  • Manteca de cerdo
  • Sal y pimienta

Mise en place: 
  1. Limpia el pescado, en caso de que sea necesario o pídele al pescadero que lo haga por ti. Asegúrate que no tiene ninguna espina. 
  2. Corta a trozos la merluza y el gambón. 
  3. Reserva 3 gambones para decorar. 
  4. Pica la cebolla y los ajos. 
  5. Bate los huevos.
  6. Enmanteca el molde, con manteca de cerdo (la consistencia hará que se peguen con más facilidad los lomos al molde, cosa que con el aceite no pasará). 
  7. Ve colocando/pegando los lomos de los salmonetes (sin espinas), a la pared del molde enmantecado, quedando la parte rosada (piel) hacía la pared del molde. 
  8. Cuando los tengas todos colocados, en la base del molde coloca 3 gambones (si el molde fuera más grande se pondrá más cantidad, tanto de salmonetes como de gambones). 
  9. Deja el molde preparado en el frigorífico mientras haces el relleno.

El relleno:
  1. Pon aceite de oliva en la sartén, a fuego bajo, cuando esté caliente sofríe la cebolla y los ajos. 
  2. Cuando transparenten, añade la harina, remueve hasta que la harina se cocine y para que no se queme. Cuando la harina está tostada añade el caldo, y remueve hasta que espese como una bechamel.
  3. Saca de la sartén y ponla en un plato para que enfríe. Tápala con film transparente a piel.
  4. Precalienta el horno a 180 ºC. 
  5. Prepara una fuente para baño María, y calienta agua.
  6. Una vez fría la bechamel añade el pescado cortado a trozos y el gambón. 
  7. Mezcla y salpimienta. 
  8. Añade los huevos batidos y mezcla suavemente todo el preparado. 
  9. Saca el molde del frigorífico. 
  10. Vierte dentro la mezcla de pescado y huevos. 
  11. Tapa con un poco de papel de aluminio. 
  12. En la fuente (para el baño María) vierte el agua hirviendo, con cuidado.
  13. Coloca el molde dentro del agua. 
  14. Hornea durante 1 hora, o hasta que el relleno esté cuajado.
Final:
  1. Sirve caliente, a temperatura ambiente o fría, eso ya depende del gusto de cada uno. 
  2. A mi me gusta a temperatura ambiente, que no esté fría del frigorífico. 
  3. Acompaña con verdura, o con ensalada, o con mayonesa, salsa rosa...

Nota: 
Esta es una receta mallorquina, solo que antiguamente se hacía con pescado que ahora no es tan asequible como lo era antes, y por supuesto hecha con producto totalmente Mediterráneo: cap roig (cabracho), langosta y salmonetes.
Si decides que el salmonete no te gusta o tiene mucho trabajo cámbialo por el pescado que te guste, el salmonete solo lo usarás en el exterior del molde sobretodo porqué queda muy bonito cuando lo desmoldas.



¡Ah! y con Champán o cava, para brindar por este maravilloso aniversario de April's Kitch.
¡Feliz cumple blog, qué cumplas muchos más!. 

Con esta receta participo en el concurso cocina de cine

Logo concurso de April's Kitchen


Preguntas frecuentes

¿Por qué se unta el molde con manteca de cerdo en lugar de mantequilla o aceite de oliva?

La manteca de cerdo posee una densidad lipídica y un punto de fusión más altos que el aceite o la mantequilla blanda. Al enfriarse en el frigorífico, solidifica formando una película cerosa muy adherente que fija los lomos crudos de salmonete a las paredes verticales del molde, impidiendo que resbalen o caigan al fondo mientras se vierte el relleno. Además, durante el horneado prolongado al baño maría a 180 °C, la manteca aísla la delicada piel rosada del pescado, garantizando un desmoldado limpio y brillante sin que la piel se desgarre o se quede pegada al metal.

¿Por qué es imprescindible enfriar la bechamel ligera antes de incorporar el pescado crudo y los huevos?

Si se vierten los huevos batidos y los trozos de merluza y gambón sobre el velouté o bechamel de caldo aún caliente, el calor residual cuajará de inmediato las proteínas del huevo antes de tiempo, formando grumos duros y arruinando la emulsión. Asimismo, cocinaría de forma desigual el marisco superficial mientras el interior sigue crudo. Al dejarla enfriar a temperatura ambiente (tapada con film a piel para que no críe costra), la mezcla resultante entra al horno completamente homogénea, permitiendo que la farsa cuaje al unísono de manera cremosa y uniforme.

¿Qué función cumple hornear el pastel tapado con papel de aluminio y al baño maría?

El baño maría amortigua el impacto térmico directo del horno, estabilizando la cocción en torno a los 90–95 °C gracias al agua circundante, lo que evita que el huevo hierva, se corte y expulse agua (sinéresis). Por su parte, la cubierta de papel de aluminio retiene la humedad ambiental dentro del molde, evitando que la superficie superior se reseque, forme una costra correosa o se queme durante los 60 minutos de horneado, asegurando una textura suave tipo pudin en cada corte.


Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Pancuit

Sentada junto a la puerta de su casa, María contemplaba el horizonte. Una vez concluidas las faenas cotidianas, gustaba de salir al fresco, respirar hondo y observar el trajín del vecindario. Cualquiera que reparase en ella juraría que no prestaba la menor atención a su entorno; sin embargo, yo sabía bien que, de preguntarle, me detallaría hasta el color exacto de los ojos de cuantos pasaban por allí: no se le escapaba ni el pormenor más nimio.

Jamás había fumado —aseguraba con sorna que su marido ya lo había hecho por los dos— ni tampoco pecaba de buen diente; a ella le bastaba con un plato humilde de sopa de ajo. Eso sí, no perdonaba una copita de vino a mediodía, cuadrara lo que cuadrase sobre la mesa, aunque solo fueran dos galletas. Le chiflaba perfumarse con pachulí, costumbre que nos sacaba un poco de quicio a los demás, pues la fragancia resultaba demoledora para nuestras pituitarias; ella, sin embargo, zanjaba cualquier protesta recordándonos que en sus tiempos aquello era un lujo cotizadísimo, y punto en boca.

Menuda, enjuta, apergaminada y con una mala sombra temible cuando se lo proponía —y doy fe de que se lo proponía con frecuencia—, acaparaba las miradas del barrio. Unos decían que por anciana; otros, por su genio batallador; no faltaban los que la mimaban por no llevarle la contraria; nosotros, por pura devoción, y Ramón, sencillamente, por ser la mujer de su vida. Fuera como fuese, no pasaba inadvertida jamás. Verla aposentada en el umbral, cual centinela oteando sus dominios, era algo que me arrancaba siempre una sonrisa cómplice.


Sopa de ajo de Mallorca pancuit

Pancuit de sopa de ajo mallorquina


Los lunes suelen hacerse cuesta arriba, aunque a veces reservan gratas excepciones. El lunes de la semana pasada nos convocaron para visitar la fábrica de Quely, ese obrador señero de donde salen las genuinas galletas de aceite (galetes d'oli), más conocidas por todos como quelitas —en su formato menudo— o quelis. Para la mayoría huelga cualquier presentación: nos hemos criado con ellas, vertebran nuestra memoria sentimental y seguirán alimentando a las generaciones venideras.

Nos propusieron idear una receta con cualquiera de sus elaboraciones, a libre elección. Pese a que en el blog ya tengo publicado un tiramisú con sus galletas dulces, no era ese el camino que deseaba tomar. Mi empeño estaba puesto en rescatar un plato íntimamente ligado a mi familia: una preparación tradicional mallorquina antaño habitual en casi todos los hogares, pero arrinconada por las modas y el paso del tiempo. Le guardo un apego infinito, pues recuerdo que, siendo apenas una niña, ya me encandilaba su sabor, y en casa mi madre siempre me la preparaba con galletas Quely y prescindiendo del tomate.

Esta sopa humilde y reconfortante no lleva tomate, fruto originario de América que tardó siglos en incorporarse a los recetarios europeos cotidianos tras la llegada de los colonizadores. En manuscritos culinarios que he consultado —como los fechados hacia 1638 y herederos de códices de 1431— no asoma rastro alguno de esta solanácea. Su adición a la cazuela fue muy tardía, concebida para sumar color y acidez, y aún hoy no todos los hogares la suscriben. El pimentón compartió esa misma singladura trasatlántica y se incorporó al caldero mucho más tarde; por tanto, al incluirlo, bien puede decirse que mi versión resulta, paradójicamente, «moderna».

«Sovint la gent benestant, però molt més sovint encara la gent pobra, menja pancuit, que és una sopa feta de pa bullit amb aigua, oli, sal i un poc d'all; de vegades s'hi posen també ous batuts». Les Balears descrites per la paraula i la imatge, Arxiduc Lluís Salvador d'Àustria (1871).

Hablamos de un bocado que en la península se emparenta de inmediato con la sopa de ajo castellana, pero que en Mallorca atesora identidad propia bajo el nombre de pancuit. Tradicionalmente se guisaba con sobras de pan; sin embargo, a mí me entusiasma prepararla con galletas de Inca: una fórmula tan elemental como gloriosa, perfecta para rendirle este merecido tributo.


Pancuit


Ingredientes para 4 personas :
  • 8 ajos picados 
  • Aceite de oliva
  • 4 tomates rallados (mi madre no le pone tomate)
  • 1 l de agua
  • 8 galletas Quely o 4 rebanadas de pan duro  
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 1/2 cdta. de pimentón*
  • 4 huevos, 1 por persona
Elaboración 
  1. En una cacerola con 2 cucharadas de aceite sofrie, a fuego muy lento, los ajos picados (a mi me gustan así, pero se pueden poner enteros chafados).
  2. Cuando cojan un poco de color añade el tomate y sofríe. 
  3. Al sofrito añádele el agua y deja que hierva. 
  4. Al romper a hervir añadir las galletas, trocéalas con las manos, "groseramente". 
  5. Deja que las galletas absorban el caldo, y cocina unos minutos. 
  6. Salpimienta y añade el pimentón, remueve. 
  7. Baja el fuego. 
  8. Casca los huevos, y añade de uno a uno al caldo. 
  9. Deja cocinar hasta que la clara esté blanca. 
  10. Servir la sopa en cuencos y pon un huevo a cada comensal.

Sopa de ajos pancuit mallorquina

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé cuándo el ajo está en su punto y qué hago para que no se queme ni amargue la sopa?

El ajo picado se quema con muchísima facilidad en cuestión de segundos: pasa de dorado a negro si el fuego está fuerte, y si se tuesta de más deja un sabor amargo que arruina todo el caldo. El truco para evitarlo es poner el fuego muy bajito desde el principio y vigilarlo sin apartar la vista. En cuanto veas que adquiere un tono rubio claro o dorado suave (sin llegar a marrón oscuro), añade de inmediato el tomate rallado. El agua que suelta el tomate enfría la sartén al instante, frena la cocción del ajo en seco y evita que se pase.

¿Cuánto tengo que romper las galletas Quely y qué pasa si no tengo o prefiero usar pan duro?

No hace falta triturarlas como pan rallado ni dejarlas en polvo; lo ideal es partirlas con las manos en trozos desiguales de unos dos o tres centímetros (cada galleta partida en cuatro o cinco pedazos). Si no tienes galletas de aceite a mano, puedes usar pan de barra del día anterior cortado en rebanadas finas. La diferencia principal es que el pan absorberá el agua un poco más rápido y dejará la sopa algo más espesa, mientras que las galletas, al llevar aceite en su masa, aportan un toque más suave al caldo y tardan un par de minutos más en ablandarse sin deshacerse.

¿Cómo echo los huevos para que no se rompan ni se desparramen por toda la cacerola?

Si tiras el huevo directamente con la sopa hirviendo a borbotones, el movimiento del agua romperá la yema y la clara se convertirá en hilos blancos deshechos. Lo primero es bajar el fuego al mínimo para que el caldo esté muy caliente pero casi quieto, sin burbujas grandes. Un truco infalible para principiantes es cascar primero el huevo dentro de una taza o cuenco pequeño, acercarlo a la superficie del caldo y dejarlo caer suavemente pegado al agua. Repite con los demás separándolos entre sí y no remuevas la sopa con la cuchara: déjalos cocer despacio unos 3 o 4 minutos, hasta que veas la clara completamente blanca y firme pero la yema tierna al tacto.




Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Duquesas de langosta

Amontonados en el suelo, a guisa de improvisado trono, reposaban pavos, gansos, piezas de montería, volatería de corral, suculentos costillares, lechones, ristras de salchichas, empanadas, barriles colmados de ostras, castañas recién asadas, encarnadas manzanas, jugosas naranjas, relucientes peras y cuencos rebosantes de ponche humeante que envolvían la estancia en un vaho delicioso.

Aposentado con holgura sobre aquel festín yacía un gigante jovial de porte majestuoso, portador de una antorcha resplandeciente semejante al cuerno de la abundancia, que alzaba en lo alto para bañar con su lumbre a Scrooge en cuanto este asomó la mirada tras el quicio de la puerta.

—¡Adelante! —bramó el espectro—. ¡Pasad y conocedme mejor, buen hombre!

Scrooge se adentró con timidez y bajó la cabeza ante la aparición. Ya no quedaba rastro del avaro inflexible de antaño; con todo, pese a que la mirada del visitante destilaba bondad y franqueza, rehuía clavar sus ojos en los de él.

—Soy el fantasma de las Navidades Presentes —declaró la aparición—. ¡Alzad la vista y miradme!

Cuento de Navidad de Charles Dickens


Duquesa saladas mallorquinas rellenas de langosta

Duquesas saladas de Mallorca navideñas de langosta


Las duquesses mallorquines salades constituyen una joya gastronómica casi olvidada de la cocina señorial balear. Aunque en nuestros días la variante más célebre sea la dulce —colmada del tradicional requesón isleño o brossat—, la fórmula salada original floreció en los fogones nobles del siglo XIX. Por aquel entonces solía cobijar piezas de marisco como la langosta —en una época en que el crustáceo resultaba copioso y asequible en las costas de las islas— o bien delicados guisos de volatería, como el pollo aromado con hierbas silvestres. A diferencia de las tradicionales panades, que van completamente selladas con su cubierta de masa, las duquesses se presentan abiertas, dejando el relleno a la vista a modo de pequeñas cazoletas o tartaletas ribeteadas.

Duquesas saladas mallorquinas de langosta


Ingredientes para 12 unidades:
  • 240 g de harina 
  • 100 ml de aceite de oliva
  • 25 g de  azúcar
  • 1 clara de huevo
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 250 g de carne de langosta cocida (o bogavante, o cangrejo) cortada en trocitos
  • 1 cebolla picada
  • 2 tomates pelados y troceados
  • 5 g de harina
  • 125 ml de leche
  • Nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta
Nota:
Espolvoreé por la superficie un toque sutil de polvo de garum de mújol (de Salazones Serrano). Su incorporación es totalmente opcional.

Elaboración:
  1. Mezcla la harina con el aceite, el azúcar, la clara de huevo y el vino blanco. 
  2. Trabajar la masa hasta que ésta se te despegue de los dedos. 
  3. Reserva.
  4. En una sartén, a fuego bajo, rehoga la cebolla hasta que esté transparente. 
  5. Añade el tomate, y remueve, deja que se cocine. 
  6. Incorpora la cucharada de harina, que se tueste un poco. 
  7. Añade la leche. 
  8. Remueve y agrega a la salsa la langosta a trozos. 
  9. Condimenta con un poco de nuez moscada, sal y pimienta, al gusto. 
  10. Remueve y cuece unos minutos.
  11. Precalienta el horno a 180 ºC. 
  12. Extiende la masa sobre una superficie enharinada hasta un grosor de 1/2 centímetro más o menos. 
  13. Engrasa una bandeja de magdalenas (con aceite o con spray). 
  14. Con un cortapastas redondo ves formando las círculos que luego colocarás en la bandeja de magdalenas, formando así la base de las duquesses, quedando cestitas dentro de la cavidad de la bandeja.
  15. Rellena las bases con el relleno de langosta. 
  16. Hornea unos 45 minutos o hasta que la masa esté dorada.

Duquesses mallorquines de llagosta per Nadal


Preguntas frecuentes

¿Por qué la masa incorpora vino blanco y una pizca de azúcar a pesar de tratarse de una elaboración salada?


El vino blanco aporta acidez (ácido tartárico y málico) y una fracción hidroalcohólica que debilita ligeramente las cadenas de gluten de la harina de trigo. Esta acidez, combinada con la emulsión del aceite de oliva y la clara, evita que la masa se vuelva elástica y gomosa, otorgándole tras el horneado esa textura quebradiza y hojaldrada tan típica de las pastas tradicionales de las islas. Por su parte, los 25 g de azúcar no convierten la cazoleta en un dulce, sino que actúan como equilibrador organoléptico frente a la acidez del vino y el sofrito de tomate; además, durante los 45 minutos de cocción a 180 °C, esos azúcares favorecen una sutil reacción de Maillard que dora uniformemente los bordes de la cestita.

¿Qué función cumple tostar la harina en el sofrito antes de verter la leche con la langosta?


Al añadir los 5 g de harina sobre la cebolla y el tomate pochados, se elabora un roux rápido donde los lípidos del sofrito recubren los granos de almidón. Tostarla durante un minuto neutraliza el sabor a harina cruda antes de incorporar la leche. Esta ligera bechamel tomatera liga los jugos de las hortalizas con los trozos de marisco cocido, creando una farsa cremosa y densa. Si se vertiera la leche o el relleno sin este espesante, la humedad liberada durante el horneado empaparía la base de la masa (soggy bottom), impidiendo que la masa se cocine correctamente y quede crujiente por debajo.

¿Por qué las duquesses se hornean abiertas y qué aporta el espolvoreado final de polvo de garum de mújol?


A diferencia de las panades, que se tapan con una cubierta hermética para guisar su interior al vapor retenido, las duquesses se conciben como cazoletas abiertas. Esta arquitectura expone la superficie de la crema al calor directo y seco del horno, evaporando el exceso de agua superficial y gratinando ligeramente la farsa láctea con la langosta. El toque opcional de polvo de garum de mújol al salir del horno introduce un concentrado puro de ácido glutámico natural e inosinato (umami) procedente de la salazón marina deshidratada, lo que potencia el sabor a crustáceo y resalta el fondo señorial e histórico del bocado sin aportar humedad adicional.




Y hoy llegó el segundo...

Mantegats mallorquins

Era invierno y en casa llevábamos tres días sin calefacción. Todos íbamos con más capas que una cebolla. Todos menos Sergi, claro, que insistía en caminar descalzo como si el suelo estuviera alfombrado de nubes y no de baldosas gélidas.

Aquel sábado por la mañana, la calma de la casa se quebró con un «¡a las armas!» que vino del cuarto de mi hermana pequeña. En cuestión de segundos se desató la guerra de almohadas. Mamá se unió sin preguntar y papá, que venía mediodormido, acabó atrapado en medio del pasillo, cubriéndose con una toalla como si fuera un escudo romano.

Fue entonces cuando apareció la genia. No es que saliera de una lámpara ni que flotara en el aire. La genia era María, envuelta en una bata de franela y con una bufanda hasta la nariz.

—¡Pero qué espectáculo es este! —dijo alzando una ceja.

La atacamos sin compasión hasta que salió de la habitación riendo.

—¡Os voy a preparar mantecados! —gritó desde la entrada, y desató la locura familiar.

En menos de cinco minutos, la guerra se detuvo por completo. La promesa de mantecados tenía más poder de convocatoria que cualquier tratado de paz. Papá bajó la toalla, mamá rescató a Sergi del suelo helado y mi hermana desapareció misteriosamente justo cuando tocaba recoger las almohadas. En la cocina, María amasaba rápido, cantando bajito villancicos. El horno empezó a calentar la casa y, para cuando los primeros mantecados salieron de la bandeja, el frío ya no importaba.

—Yo no sé si el genio vive en una lámpara…, pero la nuestra hace los mejores mantecados del mundo.

Y nadie me llevó la contraria.


Mantecados mallorquines receta antigua de la isla

Mantecados mallorquines con harina y manteca y azúcar


La historia de los mantecados mallorquines se entrelaza con las profundas raíces de la repostería de las islas Baleares y el aprovechamiento de los recursos locales procedentes de las matanzas. A diferencia de las famosas variedades andaluzas de Estepa o Antequera, que dominan el mercado navideño actual, la versión de Mallorca evolucionó de manera independiente en los hogares y conventos de la isla. Históricamente, las elaboraciones reposteras que empleaban manteca de cerdo en el archipiélago se vinculan con fórmulas andalusíes del siglo XII y, posteriormente, con la tradición judeoconversa, que incorporó el uso del saïm (manteca de cerdo) para demostrar públicamente su cristianismo ante las autoridades inquisitoriales.

Tradicionalmente, los mantecados mallorquines no se consideraban un dulce exclusivo de la Navidad, sino una pasta habitual en las casas tras la época de matanzas, cuando la manteca fresca abundaba. La receta clásica local se caracteriza por una masa sumamente fina, crujiente por fuera y quebradiza al paladar, elaborada con manteca de cerdo, azúcar y harina fina de repostería. A quien le gusta le pone un toque de canela. Con esta masa se formaban pequeñas piezas redondas u ovaladas que se espolvoreaban generosamente con azúcar glas.

En la actualidad, se trata de una receta poco frecuente y en serio peligro de desaparecer. La extraordinaria proyección de la ensaimada mallorquina y de dulces festivos como los rubiols y los crespells de Semana Santa arrinconó progresivamente a los mantecados en el recetario cotidiano. Asimismo, la sustitución de la repostería doméstica por la industrial y la tendencia a reducir el consumo de grasas animales provocaron que las nuevas generaciones dejaran de amasar este bocado tradicional. Hoy en día, apenas pervive en unos pocos obradores tradicionales del interior de la isla o custodiado celosamente en los cuadernos de recetas de las abuelas, quienes todavía los hornean para mantener vivo un pedazo olvidado de la gastronomía isleña.


Mantecados mallorquines


Esta receta no utiliza báscula. La regla de oro es usar la misma cantidad de azúcar que de manteca disuelta, y la harina que la masa te pida.

Preparación de la masa
  1. En un bol, vierte la manteca disuelta y añade exactamente la misma cantidad de azúcar. Mezcla bien.
  2. Ve agregando harina poco a poco mientras amasas. Sabrás que está lista cuando la masa deje de pegarse y tus manos salgan limpias del amasado.
Formado y Horneado
  1. Enciende el horno a 180 °C para que vaya tomando temperatura.
  2. Coloca la masa sobre la mesa de trabajo y estírala con un rodillo. Intenta que toda la masa quede con el mismo grosor para que se horneen de forma uniforme.
  3. Con un cortapastas redondo, ve dando forma a los mantecados.
  4. Colócalos en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Llévalos al horno durante 8 - 10 minutos.
Enfriado y Toque Final
  1. Al sacarlos, estarán blanditos (es normal, no te asustes). 
  2. Déjalos enfriar en la bandeja; al perder calor, se endurecerán y tomarán su consistencia ideal.
  3. Una vez que estén completamente fríos, espolvoréalos con azúcar glasé.
Notas:
  • ¿No tienes cortapastas? Puedes usar la boca de un vaso del revés para cortar la masa.
  • Si quieres hacer una estructura en forma de árbol de Navidad, usa vasos o cortapastas de diferentes tamaños (de mayor a menor) y apílalos una vez horneados.


Mantegats de Mallorca recepta antiga de Nadal


Preguntas frecuentes

¿Por qué es fundamental no tocarlos al sacarlos del horno y dejarlos enfriar en la bandeja?

La masa contiene una proporción muy alta de manteca de cerdo, una grasa que a 180 °C se encuentra en estado completamente líquido. Por este motivo, los mantecados salen del horno extremadamente frágiles y blandos al tacto. Si se intentan manipular o trasladar en caliente, se desmoronarán al instante; es imprescindible dejarlos reposar sobre la propia bandeja para que la grasa vuelva a solidificarse a temperatura ambiente, adquiriendo esa textura compacta y friable que se deshace en la boca.

¿Qué significa técnicamente «la harina que admita» y cómo evitar pasarse de cantidad?

Al ser una fórmula tradicional basada en volumen o tanteo (igual proporción de manteca líquida y azúcar), la cantidad de harina depende del tipo de molienda y de la capacidad de absorción del cereal. El punto exacto se alcanza cuando la masa se despega limpiamente del cuenco y de los dedos, manteniéndose tierna y maleable. Si se añade harina en exceso por miedo a que quede pegajosa, los mantecados perderán jugosidad, se agrietarán al estirarlos con el rodillo y quedarán excesivamente duros y terrosos tras la cocción.

¿Qué arraigo cultural tienen los mantecados en la repostería tradicional de Mallorca?

Estrechamente ligados a las fiestas navideñas y a las matanzas tradicionales (matances), los mantecados caseros aprovechan la manteca de cerdo fresca (saïm) obtenida durante el invierno. En las casas mallorquinas era costumbre hornearlos en grandes tandas junto con otros dulces típicos de la temporada, manteniéndolos guardados en latas metálicas para las visitas familiares o montándolos en forma de árbol cónico escalonado como centro de mesa festivo.




Mantegats mallorquins fets amb saïm i farina i sucre


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Rosaris

Una tradición que, con el paso del tiempo y de las generaciones, hemos ido dejando de lado para dar paso a otras nuevas, pero que yo disfrutaba mucho de pequeña y que siempre llegaba con la festividad de Todos los Santos.

Los llamados rosaris ensucrats son collares hechos con bombones y calabazate (patena), y solían ser un regalo de los padrinos a sus ahijados. Cada año nos los traían por estas fechas, aunque también era habitual que los abuelos se los regalaran a sus nietos. Se compraban en colmados, panaderías o pastelerías.

Particularmente, nunca me entusiasmó el calabazate, y al final, cuando me lo regalaban, terminaba comiéndoselo mi madre. Hoy en día todo se adapta, incluso los rosarios: ahora son de chucherías. Aunque aún se pueden encontrar en algunos supermercados y pastelerías, la tradición ya no está tan viva como antes.

Esta entrada nació cuando un grupo de personas nos unimos para reivindicar el Día de Todos los Santos y mostrar al mundo nuestras tradiciones culinarias en estas fiestas. En mi caso, tuve que preguntarle a mi madre, porque no recordaba ningún dulce especial de esta fecha. ¿Un bizcocho? ¿Una tarta? He visto que muchos hablan de los panellets, pero en mi casa nunca los vi, ni en casa de mis amigas, ni siquiera en la panadería del pueblo. Por eso no forman parte de mi tradición, aunque eso no quiere decir que no lo sean en otras zonas de la isla, simplemente lo desconozco.

Mi madre me recordó los rosarios, y digo “me recordó” porque yo no seguí la tradición. Sí, mea culpa. Pero bueno, aquí os dejo unas fotos de los tradicionales rosarios y de los que ya no lo son tanto, porque el calabazate no suele gustar a los niños tanto como las golosinas, y ahora ya se venden con estos dulces. A veces, la necesidad hace que las tradiciones cambien, y en este caso así ha sido. 

No es una receta, pero forma parte de estas tradicionales fiestas en Mallorca y en mi casa cuando yo era pequeña, además de los buñuelos de las vírgenes.




Cocas de cebolla

Queda poco para que llegue el día. Tengo su regalo envuelto en colores, guardado en mi mesita de noche. Metí dentro toda mi ilusión de niña traviesa para que, cuando lo abra, se impregne de ella: para que vuelva a cogerme en brazos, me eleve hacia el cielo y me sonría como cuando se acordaba, como cuando me recordaba; como cuando no hacía falta decirle nada porque con solo mirarnos sentíamos el revoloteo de mariposas en su estómago y en el mío.

No creáis que desvarío ni penséis que todo esto es absurdo. Me lo prometió: me dijo que el amor, aun cuando se pierde en la memoria, deja huella en el corazón. Y si al verme sus ojos brillan, es la señal inequívoca de que todavía habito en él; la llave para sentirlo cerca, abrazarlo y recordarle cuánto lo quiero.

Dedicado a todas las personas con demencia senil o alzhéimer, y a sus familias. ♥️


Cocas de cebolla en forma de corazón individuales

Cocas de cebolla individuales



El uso del hojaldre para cocas saladas supuso una revolución tardía en la culinaria del arco mediterráneo español, fusionando la milenaria tradición de la masa de coca con la técnica pastelera francesa del hojaldrado. Históricamente, las cocas tradicionales catalanas, valencianas y baleares nacieron en la Edad Media como masas planas de pan que las familias horneaban para aprovechar los excedentes. Fue a partir del siglo XIX y a lo largo del XX cuando los obradores comenzaron a sustituir de forma habitual la masa fermentada por láminas de hojaldre, buscando una textura mucho más ligera, aérea y crujiente para competir con la pastelería fina.

Esta variante técnica transformó por completo las recetas clásicas del litoral y del interior. Elaboraciones emblemáticas como la coca de recapte catalana (tradicionalmente sobre masa de pan con hortalizas asadas) ganaron una nueva identidad crujiente al montarse sobre bases hojaldradas. En la provincia de Alicante se consolidó la célebre coca de mollitas, donde una lámina de hojaldre sirve de soporte para una cobertura de migas saladas de harina y aceite. En paralelo, los hornos de Baleares y de la Comunidad Valenciana popularizaron esta base para disponer embutidos locales, salazones como la anchoa o combinaciones de quesos con tomates cherry.

El éxito contemporáneo del hojaldre en las cocas saladas reside en su practicidad y en la inmediatez del horneado. A diferencia de las masas levadas tradicionales, el hojaldre permite prescindir de los tiempos de reposo y fermentación, convirtiéndose en el recurso predilecto de los hogares modernos para improvisar cenas rápidas. Su estructura laminada retiene los jugos de las verduras sin reblandecerse en exceso, aportando un contraste crujiente muy valorado en la gastronomía actual.

Los últimos ocho años de vida de mi abuela los pasó con demencia senil. Empezó poco a poco, con detalles a veces desconcertantes en su conducta, hasta que su memoria se fue borrando y, con ella, todos los recuerdos. Fue duro; siempre lo es. Esa mujer fuerte, luchadora y rebelde se convirtió casi en una sombra de sí misma; aun así, vivió hasta los noventa y cinco años.

Fue una persona fundamental para mí. Nacida en 1903, fue testigo de capítulos decisivos de la historia de España, y sus vivencias me las transmitía sentada en una silla baja de enea —seguramente encordada por ella misma— junto a la chimenea. Siempre entendí que demostraba el cariño luchando con uñas y dientes por los suyos. No era pródiga en besos, abrazos ni arrumacos, pero su mirada lo decía todo.

Se llamaba María, y a menudo asomarán pinceladas de su vida en mis relatos, algunas inventadas y otras bien reales. Un detalle indiscutible: le apasionaban las cocas, ya fueran dulces o saladas. Aunque en casa solo las horneábamos en fechas señaladas, y esta receta en particular no sea la clásica, para ella siempre guardábamos la mejor porción.

Abuela, bien sé que lo vuestro fue de «contigo, pan y cebolla». ¡Va por vosotros!


Cocas de cebolla

Ingredientes:
  • 1 plancha de hojaldre 
  • 1 cebolla roja (o blanca si te gusta más)
  • Aceite de oliva 
  • 1 huevo
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Elaboración:

  1. Precalienta el horno a 200 ºC.
  2. Corta la cebolla en juliana fina y pequeña.
  3. En un bol, mezcla la cebolla con una cucharada de aceite de oliva, sal y pimienta. 
  4. Añade el huevo y mezcla bien.
  5. Puedes usar toda la plancha de hojaldre o formar corazones, como he hecho yo. 
  6. En cualquier caso, pincha la masa con un tenedor y pincélala con aceite de oliva.
  7. Distribuye la mezcla de cebolla sobre la masa y hornea hasta que se dore. 
  8. Saca del horno y deja reposar antes de servir.

Notas:
Si te gusta más en dulce puedes usar cebolla caramelizada.
O si no te gusta la cebolla puedes usar otra verdura.




Preguntas frecuentes

¿Por qué se mezcla el huevo batido directamente con la cebolla cruda en lugar de pocharla antes?

Al hornear a 200 °C, el huevo cuaja alrededor de las tiras finas de cebolla actuando como un aglutinante o ligazón natural. Esto evita que la verdura se disperse o se queme por los bordes con el aire caliente directo, al tiempo que sella la humedad necesaria para que la cebolla se cocine y quede tierna dentro de esa fina película dorada sin necesidad de un sofrito previo en sartén.

¿Por qué es fundamental pinchar el hojaldre con un tenedor antes de hornear?

El hojaldre sube de forma espectacular por la evaporación de las capas de mantequilla. Al pinchar repetidamente la base por la zona donde va el relleno, se abren vías de escape para el vapor, impidiendo que la masa se infle en el centro y desplace la cebolla hacia los lados. De este modo, solo crecen y se doran los bordes exteriores, dejando una base plana, crujiente y bien cocida.

¿Qué diferencia esta versión rápida de la tradicional coca de ceba balear o mediterránea?

La receta tradicional de las islas y del Levante peninsular se asienta sobre una masa leudada de panadería enriquecida con aceite de oliva o manteca de cerdo (saïm), rematada habitualmente con una fritura lenta y prolongada de cebolla (a veces con sobrasada, butifarrón o piñones). Esta versión con hojaldre simplifica los tiempos de fermentación al mínimo, ofreciendo un bocado mucho más ligero, hojaldrado y exprés, perfecto para un aperitivo improvisado.


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