Aquel sábado por la mañana, la calma de la casa fue rota por un «¡A las armas!» que vino del cuarto de mi hermana pequeña. En cuestión de segundos se desató la guerra de almohadas. Mamá se unió sin preguntar y papá, que venía medio dormido, acabó atrapado en medio del pasillo, cubriéndose con una toalla como si fuera un escudo romano.
Fue entonces cuando apareció la genio. No es que saliera de una lámpara ni que flotara en el aire. La genio era María, envuelta en una bata de franela y con una bufanda hasta la nariz. —¡Pero qué espectáculo es este! —dijo alzando una ceja. La atacamos sin compasión hasta que salió de la habitación riendo. —¡Os voy a preparar mantecados! —gritó desde la entrada, y desató la locura familiar.
En menos de cinco minutos, la guerra se detuvo por completo. La promesa de mantecados tenía más poder de convocatoria que cualquier tratado de paz. Papá bajó la toalla, mamá rescató a Sergi del suelo helado y mi hermana desapareció misteriosamente justo cuando tocaba recoger las almohadas. En la cocina, María amasaba rápido, cantando bajito villancicos. El horno empezó a calentar la casa y, para cuando los primeros mantecados salieron del horno, el frío ya no importaba. —Yo no sé si el genio vive en una lámpara…, pero la nuestra hace los mejores mantecados del mundo. Y nadie me llevó la contraria.


· MANTECADOS MALLORQUINES ·
Esta receta no utiliza báscula. La regla de oro es usar la misma cantidad de azúcar que de manteca disuelta, y la harina que la masa te pida.- En un bol, vierte la manteca disuelta y añade exactamente la misma cantidad de azúcar. Mezcla bien.
- Ve agregando harina poco a poco mientras amasas. Sabrás que está lista cuando la masa deje de pegarse y tus manos salgan limpias del amasado.
- Enciende el horno a 180 °C para que vaya tomando temperatura.
- Coloca la masa sobre la mesa de trabajo y estírala con un rodillo. Intenta que toda la masa quede con el mismo grosor para que se horneen de forma uniforme.
- Con un cortapastas redondo, ve dando forma a los mantecados.
- Colócalos en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Llévalos al horno durante 8 - 10 minutos.
- Al sacarlos, estarán blanditos (es normal, no te asustes).
- Déjalos enfriar en la bandeja; al perder calor, se endurecerán y tomarán su consistencia ideal.
- Una vez que estén completamente fríos, espolvoréalos con azúcar glasé.
- ¿No tienes cortapastas? Puedes usar la boca de un vaso del revés para cortar la masa.
- Si quieres hacer una estructura en forma de árbol de Navidad, usa vasos o cortapastas de diferentes tamaños (de mayor a menor) y apílalos una vez horneados.






























