Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

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Pizza vietnamita

El Rey Hung estaba cansado. Tenía 18 hijos y solo un trono. Organizar una guerra civil le parecía un lío logístico, así que decidió resolverlo como cualquier monarca sensato: con un concurso de cocina.

—"El que me traiga el plato más delicioso y significativo antes del Año Nuevo, se queda con la corona", anunció el Rey.

Mientras sus hermanos mayores fletaban barcos hacia tierras exóticas para cazar unicornios o pescar tiburones con dentadura de oro, Lang Lieu estaba en su jardín, mirando una maceta de arroz. Era el hijo humilde.
"Genial", pensó Lang Lieu. "Mis hermanos vienen con sopa de nido de fénix y yo aquí, con este arroz".

Esa noche, mientras Lang Lieu se quedaba dormido sobre un saco de granos, un genio se le apareció en sueños: —"A ver, muchacho", dijo el espíritu. "En el mundo no hay nada más valioso que el arroz. Es el sustento de la gente. Deja de buscar trufas y usa lo que tienes frente a tu nariz".
El palacio olía a exceso. Los hermanos mayores presentaron platos que requerían la extinción de tres especies de peces y el uso de especias que costaban lo que un castillo.

Cuando llegó el turno de Lang Lieu, el silencio fue sepulcral.

Lang Lieu explicó su filosofía: la gratitud a la tierra, el respeto al cielo y la importancia de que el pueblo tenga algo rico que comer sin tener que vender un riñón. El Rey probó el BÁNH TRANG NU'Ó'NG.

El Rey se limpió la comisura de los labios con su túnica de seda y se puso de pie: — "Lang Lieu acaba de inventar el concepto de 'comida del pueblo'. ¡Tenemos nuevo Rey!"




¿Qué es bánh trang nướng?
A menudo llamada pizza vietnamita, bánh trang nướng es un refrigerio vietnamita que apareció hace unos 20 años. Bánh tráng es el nombre del papel de arroz y nướng significa asado, por lo que podríamos traducirlo como papel de arroz asado.

Es muy popular en Đà Lạt, una ciudad de Vietnam, donde se suele vender por la noche en la calle. Se pone papel de arroz en una parrilla, luego se le agregan cebolleta, se sazona, se rompe un huevo y se cubre con chorizo ​​en rodajas. Luego, todo se rocía con salsa de chile y mayonesa antes de doblarlo, hay tantas versiones como vendedores.

A mi me parece un desayuno ideal, ¿por qué?, porque es salado (y dicen que es mejor que el desayuno sea salado a dulce, por eso de los picos de glucosa), puedes usar restos de ingredientes de otros platos, y es súper fácil de cocinar, empiezas el día con energía.


· BÁNH TRANG NU'Ó'NG ·

Ingredientes para 4 
  • 4 obleas de arroz
  • 4 huevos (batidos)
  • Tiras de pollo asado o cerdo
  • 4 cucharadas de maíz
  • Tiras de zanahoria
  • 4 cucharadas de cebollino cortado
  • Salsa chili
  • Mayonesa
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Pincela un poco de aceite en una sartén, pon una oblea de arroz dentro. 
  2. Echar el huevo batido y espárcelo con una cuchara dentro de la oblea.
  3. Cuando empiece a cuajar añade los demás ingredientes
  4. Por último echa un chorrito de salsa chili y otro de mayonesa. 
  5. Dobla la oblea y sirve.

NOTA:

Se puede hacer al gusto de cada uno, con cebolleta, pimiento, kimchi, arroz...



Relato, fotografías @catypol - Circus day

Gofres de tortilla

El cocinero Robledo era un hombre metódico, amante del orden y de las recetas exactas. Su ayudante, Lolo, en cambio, era curioso y hacía demasiadas preguntas para alguien con un cuchillo en la mano.

—Huevos por un lado, patatas por otro —ordenó Robledo

Mientras el cocinero freía las patatas, Lolo decidió “optimizar el tiempo” y empezó a batir los huevos con entusiasmo exagerado. Tanto, que cuando Robledo se dio la vuelta, Lolo ya había vertido los huevos sobre las patatas cocinadas.

—¡¿Qué has hecho?! —gritó el cocinero.

—Unir ingredientes, jefe. Así avanzamos más rápido —contestó mientras lo echaba todo a una sartén.

Robledo, horrorizado, observó la mezcla cuajarse lentamente. Decidió no tocar nada, solo para poder decir luego “te lo advertí”. Cuando estuvo lista, la cortaron con desconfianza… y la probaron.

Silencio.

—Lolo —dijo finalmente Robledo—, esto está sorprendentemente bien.

—Entonces… ¿lo anotamos en el recetario?

Robledo suspiró, tomó la pluma y escribió: “Tortilla: huevos y patatas juntos.”




La patata y/o el boniato tiene que estar cocinada previamente, yo tengo 2 opciones, una es comprar la patata en bote que ya viene cocinada o cocinarla en el microondas, después todo el proceso es fácil o yo creo que es fácil, bueno, también tener una gofrera, aunque si no la tienes prueba con la sandwichera o sartén. Imaginación, también, estos son sencillos, llevan cebolla deshidratada, pero puedes añadirle la cebolla que más te guste, cocinada, cruda, sin cebolla y/o con otras verduras, queso, embutidos, etc.  

· GOFRES DE TORTILLA ·

Ingredientes para 1 unidad
  • 1 patata o boniato
  • 1 cucharada de cebolla "crujiente"
  • Sal
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo grande
Elaboración
Calienta la gofrera. 
Chafa la patata o boniato bien chafado, añádele la cebolla, sal y aceite.
Mezcla con el huevo. 
Pon la mezcla en la gofrera y cocina hasta que esté hecha. 
Sirve de acompañamiento de alguno de tus platos, o para hacer un pincho o así tal cual. 


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Bocados de panna cotta

SUPONGAMOS QUE HABLO DE MÍ...Escribo de lo que carezco y de lo que me sobra, de extraños y cercanos, de lo que nunca llegó a pasar y de lo que en verdad pasó. La inspiración no tiene etiqueta pero tiene huella en todo lo que hago. No sigo la moda, en cambio la tendencia es también lo que me inspira.

Nada es real en mis historias y en mi imaginación y en la tuya, se convierte en posibilidad. Jugar a tres bandas es a veces difícil y fácil es mi lectura. No encontrarás dificultad en mis letras pues transmiten sensaciones y recuerdos a todos por igual.

La vida está para beberla, para reírla en cada batalla de cojines contra el dragón, con los hombros atrás no importa si hemos librado batallas peores que otros, si el peso de la balanza estuvo en nuestra contra o las veces que miramos al cielo esperando ver una estrella fugaz para pedir el deseo al firmamento.

Mi Circus es tu circo porque formas parte de él, quizás no cumpliré tus deseos pero tu cumples los míos, señoras y señores empezamos la cuenta atrás para finalizar el año y la mesa se vestirá de color y alegría para recibir otro año lleno de esperanza.

Bienvenidos ♥️



La sencillez cada vez es más premiada por la falta de tiempo en todo y la tradición a veces lo requiere, sobretodo en la cocina. Si consigo obtener más tiempo del poco que tengo para el blog, mis recetas por ahora hasta final de año serán para celebraciones sean o no navideñas.

La panna cotta es un postre italiano con base de crema de leche, principalmente dulce, que se cuaja con gelatina, aunque ya hoy se cocina también se elabora salada con la misma facilidad. El sabor fuerte del queso roquefort junto con la panna cotta lo convierte en suave. Y la nota dulce la pone el membrillo casero. Al final, un entrante fácil para cuando lo necesites. Para el que no puede comer gluten, solo debes cambiar el pan de sándwich por uno sin gluten y convertirlo en apto para todos.

· BOCADOS DE PANNA COTTA DE ROQUEFORT ·

Tiempo de preparación panna cotta: 5 horas 

Tiempo de montaje: 5 minutos
Dificultad: Fácil

Para 12 porciones

Ingredientes
  • 140 gramos de queso roquefort
  • 200 mililitros de nata para cocinar
  • 1 sobre de 2 gramos de agar agar
  • 6 rebanadas de pan de molde 
  • 12 cucharaditas de membrillo
  • 1 molde de silicona para financiers

Elaboración
  1. Pon en un cazo la nata y el agar agar, remueve bien hasta que se disuelva. 
  2. Añade 70 gramos de queso roquefort y lleva a ebullición.
  3. Retira del fuego. 
  4. El queso se fundirá con el calor. 
  5. Pon el preparado en el molde de silicona y deja enfriar. 
  6. Cuando esté a temperatura ambiente tapa con film transparente y deja en el frigorífico.
  7. Tuesta el pan de molde, para que quede uniforme (yo lo tuesto en el horno), pero con una tostadora también está bien. 
  8. Corta rectángulos un poco más altos que la panna cotta.
  9. Montaje: Coloca la panna cotta entre dos rectángulos de pan tostado. Encima coloca una cucharadita de membrillo y al lado un trocito de queso roquefort.
Nota: Yo he usado un molde de silicona para financiers que tengo en casa, pero se puede usar también uno de cavidades redondas. Depende del tamaño de las cavidades del molde que uses también dependerá la cantidad de porciones que salgan. En mi caso he cortado en dos la panna cotta pues era muy larga, y solo he usado 6 cavidades del molde
Yo dejé la panna cotta toda la noche en el frigorífico porque de día no tenía tiempo de prepararla, al día siguiente sólo tuve que tostar el pan y montar en un pis pas.








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Gazpacho de higos

Cuando terminaba la jornada me sentaba debajo de la higuera, me gustaba admirar sus frutos en verano y respirar tranquila bajo su sombra. De pequeña me subía al árbol y podía llegar a las ramas más altas y disfrutar del fruto medio escondido de los pájaros, ahora ya necesito escalera y tiempo si quiero gozar de ellos.

Creo que ha sido la única fuerza de la naturaleza agarrada a la tierra que ha perdurado en casa, su tronco grueso y lleno de nudos, sus ramas a veces llenas, otras esqueléticas, sus frutos rojos y dulces que llenan los platos en verano y su sombra que ha dado cobijo a charlas sobre la vanidad y la seriedad.

Esos cañizos al aire llenos de higos que una vez secos daban continuidad al verano aunque se hubiera acabado hacía ya tiempo. Al final el verano es considerado y nos regala una joya para terminarlo como se merece y volver a la rutina con buen sabor.




De las sopas frías de verano, del gazpacho tan socorrido cuando hace calor, de esas variaciones que nos hemos atrevido con remolacha, fresa o melón, de le quito este ingrediente y lo cambio por este otro, y bueno, yo me he atrevido a llamarlo gazpacho, quizás para unos también sea así y para otros sólo sea una sopa más, lo que sea para que lo pruebes y descubras que realmente es una delicia.

· GAZPACHO DE HIGOS ·

Ingredientes
800 gramos tomate maduro
50 gramos de cebolla
50 gramos de pimiento verde 
1 ajo
10 higos 
500 mililitros de agua
50 mililitros de aceite de oliva virgen extra
20 mililitros de vinagre
Sal

Mise en place.
Pela los tomates y córtalos a cuartos. Pela y corta la cebolla también a cuartos. Quita el germen del ajo de su interior. Pela los higos y córtalos por la mitad.

Pon todos los ingredientes en la Thermomix o en una túrmix. Bate todo y prueba de sal. Pasa por un colador chino para quitar las semillas de los higos y el tomate. ¿La consistencia? a mi me gusta más líquido que crema, así que si es necesario le pongo un poco más de agua, pero sin pasarse, se tiene que poder comer con cuchara.

Guardar en el frigorífico hasta la hora de servir. 



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Ensalada campera

En un lugar lejano, Marta decidió pasar un día tranquilo. Llevaba consigo una ensalada campera y un libro de misterio, perfecta combinación para una tarde sin sorpresas. Pero, justo cuando mordía un tomate con sabor, una caravana de gitanos apareció en el horizonte, con tambores, risas y un perro que parecía entender demasiado.

—¿Ha visto una locomotora perdida? —preguntó el jefe de la caravana.

—¿Una locomotora? —repitió ella, levantando una ceja—.  No, pero, ahora que lo mencionas, mi novela sí tiene una.

Los gitanos se miraron entre ellos y, en un instante, la caravana se instaló alrededor de Marta, compartiendo historias, adivinanzas y… la ensalada. La locomotora nunca apareció, pero Marta descubrió que, a veces, los mejores misterios se encuentran cuando menos los buscas… y con una buena ensalada de por medio.

”Ensalada

”Ensalada

Es el 6º aniversario del blog de Sofía, Mil Ideas Mil Proyectos, y por esta razón está de concurso. Sofía es una mujer divina, tiene un blog lleno de recetas de todo tipo, fáciles y muy ricas, y yo no quería perdérmelo porqué me gusta mucho, aunque reconozco que me lo tuvo que recordar, y menos mal, gracias mi niña.

Ahora querrás saber de todas las recetas ricas que tiene Sofía en su blog por qué elegí esta, las ensaladas me gustan y por eso he decidido que una ensalada fría me vendría muy bien, no lleva mayonesa y amalgama bien simplemente con la patata y el AOVE, es fresca y rica para llevar al trabajo, playa, picnic y ¿por qué no? cumpleaños.

Aquí tienes la receta de la ensalada en el blog de Sofía: Ensalada camperaCon esta receta participo en el concurso 6º aniversario Mil Ideas Mil Proyectos.

· ENSALADA CAMPERA ·

Ingredientes
  • 4 patatas grandes
  • 2 huevos
  • 1 tomate grande
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 pimiento verde
  • Aceitunas
  • Ventresca de bonito {al gusto}
  • Sal
  • Aceite de Oliva Virgen Extra

Elaboración
  1. Limpia las patatas y cuécelas con piel en abundante agua hirviendo hasta que estén blandas. 
  2. Una vez cocidas y frías a temperatura ambiente, pélalas y trocéalas (yo las troceé de un tamaño más pequeño que grande). 
  3. Cuece los huevos durante 10 minutos.
  4. Enfría con agua fría y hielo para cortar la cocción.
  5. Quita la cáscara a los huevos.
  6. Trocea más o menos del tamaño de las patatas. 
  7. Trocea el tomate, la cebolla, el pimiento y las aceitunas, también en trozos pequeños. 
  8. Desmiga la ventresca. 
  9. Pon todos los ingredientes en un cuenco, sala y riega con un buen aceite de oliva virgen extra.


”Ensalada


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Atascaburras

El señor Alejandro tenía un ritual sagrado para despojarse del mundo exterior. Nada más cruzar el umbral, se descalzaba y se ponía sus zapatillas en forma de perrito; una pequeña rebeldía contra el casero, que le prohibía tener animales en el edificio. Luego venía la transformación: se desabrochaba los primeros botones de la camisa, se servía una copa de un vino tinto y se ataba a la cintura el delantal negro que una exnovia —de la que guardaba recuerdos demasiado intensos— le había regalado.

A Alejandro le fascinaba cocinar. Su piso era diminuto, tanto que en la cocina apenas se podía bailar un chotis bien apretado, pero él cocinaba a lo grande. Y esa noche, el aroma a bacalao y ajo comenzó a filtrarse por las rendijas de la ventilación, como un hechizo que recorría el pasillo del edificio.

Al otro lado de la pared, el sutil tintineo de los cuchillos de Alejandro activaba siempre el mismo resorte.

Doña Puri, su vecina, agudizó el oído. Una sonrisa enigmática dibujó sus labios. Dejó caer la bata de seda y se plantó frente al espejo del tocador. No era una mujer que improvisara. Se perfiló los labios con un rojo criminal, se soltó el pelo con estudiada lentitud y se aplicó unas gotas de un perfume que olía a prohibido justo donde nace el cuello.

Puri no sabía freír ni un huevo, pero sabía de la vida. Y, sobre todo, sabía leer a Alejandro a través de los tabiques.

Minutos después, cruzó el pasillo. El eco de sus tacones rompió el silencio del edificio. Llamó a la puerta con tres golpes rítmicos, lentos, casi una provocación.

Cuando Alejandro abrió, se quedó sin aliento. Ella estaba apoyada en el marco de la puerta, mirándolo fijamente a los ojos, con una intensidad que hacía olvidar cualquier conversación casual.

—Ay, Alejandro... —susurró Puri, con una voz arrastrada que erizó la piel del cocinero—. Se me ha quedado la cocina completamente vacía. ¿Tendrás por ahí un poco de sal... o prefieres invitarme a esa cena que huele tan peligrosamente bien?

Alejandro sonrió, un tanto nervioso, dejando la puerta abierta de par en par.

—Para ti, Puri, siempre tengo sitio. Aunque la cocina sea pequeña.

—Mejor —respondió ella dando un paso hacia el interior, reduciendo la distancia entre los dos hasta que el aroma de su perfume eclipsó el de la cena—. En los espacios pequeños es donde ocurren las mejores cosas.

Mientras Alejandro se daba la vuelta para servir una segunda copa, Puri lanzó una mirada cómplice a la ventana de la cocina. Sabía perfectamente que Alejandro ocultaba algo en sus largas noches de cocina a solas, y él sabía que Puri no venía precisamente a por sal. La tensión entre los dos se podía cortar con uno de los afilados cuchillos de Alejandro, pero ninguno de los dos tenía prisa por resolver el misterio... mientras la cena siguiera al fuego.



[RETO COOKING THE CHEF]
«En los ochenta yo tenía una estrella y me la quitaron cuando tuve éxito en la televisión», dice Karlos Arguiñano. Los platos que le hacen feliz —mejor dicho, platos— son la ensaladilla rusa, las croquetas, los chipirones en su tinta o frescos salteados; ya ha dicho en muchas ocasiones que a él lo que le gusta es comer. Amigo de sus amigos y, por encima de todo, de su familia, también de sus trabajadores, que, como él dice, ya forman parte de ella. Dijo de él Ferran Adrià: «Nunca vamos a poder agradecerle el apoyo que ha dado a la cocina; fue el primero que se dio cuenta de que la cocina de vanguardia era importante para este país».

De todos los cocineros españoles, creo que es el único que no necesita presentación: el único que ha entrado en casa de la mayoría a la hora de comer, el que nos cuenta chistes que nos hacen reír (por no llorar) y el que ha soltado alguna «lindeza» a los políticos y a la iglesia españoles. Sus recetas son ricas, ricas y con fundamento. Este mes cocinamos las recetas de un chef muy mediático y querido en el mundo de la cocina: Karlos Arguiñano. Con esta receta participo en el reto Cooking The Chef.

Arguiñano tiene tantas recetas, tantas, que da miedo contarlas, así que elegir una tiene que ser por cercanía o corazón. En mi caso por familia: mi padre, manchego conquense de nacimiento, vino muy jovencito a Mallorca. De él no tengo recetas manchegas, así que, cuando veo alguna que me gusta, me la traigo a Circus day.

Ajoarriero o «atascaburras»
Cuentan que sus creadores fueron dos pastores que se quedaron aislados tras una nevada y que, sin otra posibilidad que añadir a un cocido nada más que unas patatas y unas espinas de bacalao, al ver que no era consistente, vertieron el aceite de oliva y lo machacaron fuertemente para evitar las durezas de las espinas. Tras comerlo, dijeron a la comunidad que es una comida que «harta hasta a las burras», y se dice que de ahí le viene el nombre. Se conocen referencias escritas del plato desde el siglo XVII. Cuando un burro se queda atascado en el barro manchego (muy arcilloso), al meter y sacar las patas se produce un sonido muy parecido al que se genera al mezclar en el mortero las patatas, el ajo y el bacalao. De ahí el nombre.

· AJOARRIERO MANCHEGO ·

Ingredientes para 4 comensales
  • 1 kg de patatas
  • 400 g bacalao desalado
  • 2 huevos
  • 12 nueces
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Perejil

Elaboración
  1. Lava las patatas y cuécelas en una cazuela con agua durante 30 minutos. Sazona.
  2. Coloca los huevos en otro cazo con agua con sal y deja cocer durante 10 minutos. 
  3. Pon agua a calentar en otra cazuela, añade el bacalao y cuece durante 5 minutos. Reserva el agua del bacalao.
  4. Pela y pica los ajos. Pela las patatas y trocéalas. Pela los huevos y córtalos en cuartos. Casca las nueces y reserva.
  5. Maja los ajos en un mortero. Colócalos en un bol. Añade las patatas y sigue majando. 
  6. Incorpora el bacalao desmigado y mezcla bien. Vierte un poco de aceite sin dejar de remover. Si queda muy espeso, echa un poco del caldo de cocer el bacalao (tiene que quedar como un puré).
  7. Sirve la mezcla en 4 cazuelas de barro. Adorna con las medias nueces y los trozos de huevo. Coloca una hoja de perejil.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Dumplings

Hace mucho, cuando Guangzhou era una aldea castigada por la sequía, los campos estaban agrietados y las ollas vacías.

El cielo, compadecido, envió a cinco inmortales montados en cinco cabras de distintos colores. Descendieron envueltos en nubes suaves, con espigas de arroz entre las manos. Al tocar la tierra, las espigas se multiplicaron en arrozales dorados que crecieron como si hubieran estado esperando una señal.

La gente celebró, rió y cocinó sin descanso. Entre el vapor de las nuevas cosechas, alguien preparó el primer gran banquete. Había arroz fragante, verduras salteadas… y, discretamente en una bandeja de bambú, jiaozis, como símbolo de prosperidad.

Los inmortales sonrieron, satisfechos. Antes de partir, las cinco cabras se transformaron en piedra para proteger la ciudad para siempre. Hoy pueden verse en el Yuexiu Park, firmes y orgullosas.

Desde entonces, Guangzhou es conocida como la Ciudad de las Cinco Cabras: un lugar donde el arroz nunca falta… 




Los dumplings o jiaozis son una tradición de Cantón, una región ubicada al sur de China, pero se acabó extendiendo por todo el continente asiático. Se clasifican de acuerdo a la masa, su forma y su manera de cocinado. Se cree que nacieron como una forma de aprovechamiento de sobras de carnes y vegetales. En muchas culturas asiáticas, se asocian con la riqueza y la buena suerte, especialmente durante las celebraciones del Año Nuevo Chino.

La verdad es que no recuerdo la primera vez que comí comida China, ni dónde ni con quién, pero me encanta, o al menos la que se come aquí, nunca he estado en China (me gustaría), supongo que como en todo han adaptado su cocina a los gustos occidentales. En este caso me he atrevido con unos dumplings  pero hechos con obleas de arroz, sin gluten y con mucho sabor. Aunque los tradicionales me gustan mucho también.


· DUMPLINGS ·

Ingredientes
300 gramos de carne picada mezclada de cerdo y ternera
1 zanahoria
1 cebolla pequeña
1 ajo
1 trocito de jengibre
2 hojas de col
2 cucharadas de salsa de soja (sin gluten) + para servir
1 cucharada de aceite de sésamo
Unas hojas de cilantro picadito
Obleas de arroz
Alga nori (opcional)
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración
  1. Pela y pica la zanahoria, la cebolla, el ajo, el jengibre y la col. 
  2. Pon en una sartén una cucharada de aceite. 
  3. Cuando esté caliente sofríe la cebolla, que se rehogue. 
  4. Añade la carne picada y remueve para que se deshaga un poquito. 
  5. Añade el resto de verduras. 
  6. Cocina hasta que la carne esté lista. 
  7. Añade la soja, remueve bien. 
  8. Apaga el fogón. 
  9. Con el fuego apagado, añade el aceite de sésamo y el cilantro. 
  10. Remueve bien y deja reposar un poco.
  11. Mientras, mojas las obleas de arroz en agua, de una en una, y corta a trozos el alga nori. 
  12. Cuando la oblea esté blandita, haz dos montoncitos con el relleno sobre un trocito de alga nori y cierra. 
  13. Corta en 2 y cierra.
  14. Pon una sartén al fuego con una cucharada de aceite.
  15. Tuesta un poco los dumplings por ambos lados. 
  16. Para darles la vuelta y que no se peguen usa dos lenguas, se ve que con la silicona no se pega la oblea. 
  17. Sirve con salsa de soja o con la salsa que más te guste.





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Tarta Tatin

En el Hotel Tatin, el aire olía a la desesperación de Stéphanie Tatin, la hermana encargada de los fogones. Mientras su hermana Caroline recibía a marqueses y magnates del ferrocarril con una sonrisa perfecta, 

Aquella tarde de domingo, el comedor estaba a rebosar de gente esperando una suculenta cena como cada tarde.

—¡Stéphanie, los señores de París tienen prisa! —gritó Caroline desde la puerta.

Presa del pánico, Stéphanie se dio cuenta de un detalle fatal: se había olvidado de poner la masa en el fondo del molde. 

—¡Por todos los santos! —exclamó Stéphanie—. Ya no hay tiempo de empezar de nuevo.

En un acto de desesperación culinaria, agarró la masa y la lanzó encima del relleno. "Que se cocine al revés", pensó, "si preguntan, diré que es la última moda en Versalles".

Cuando sacó el sartén del horno, le dio la vuelta al invento con un movimiento digno de un acróbata de circo. El resultado era un desastre glorioso. Al llevarlo al comedor, un influyente senador de Orleáns clavó su tenedor en la tarta. El silencio fue absoluto.

El Senador: Se limpió el bigote y exclamó: —¡Sacrebleu! Stéphanie, esta tarta "del revés" es rara, ¡pero sabe a gloria!




[RETO COOKING THE CHEF]
La inspiración culinaria de Ottolenghi proviene de sus fuertes raíces mediterráneas y de su amor incondicional por los ingredientes. Aunque él no sea vegetariano, su enfoque para su cocina es completamente original e innovador, y se basa en sabores intensos y en combinaciones asombrosas y refrescantes. 

Chef de profesión, israelí de nacimiento y obsesionado con mejorar el mundo desde su cocina, Yotam Ottolenghi está llamado a cambiar la forma de comer de la clase media. A sus 44 años, la influencia que ejerce en los hábitos alimenticios de los británicos es enorme, aunque lo normal es que ni siquiera nos suene su nombre. Pero quizá por poco tiempo, ya que desde su viaje por diferentes islas mediterráneas la cultura culinaria de Mallorca lo engatusó y está dispuesto a convertirse en su mejor embajador.

“No conocía mucho las islas mediterráneas, pero tenía bastantes expectativas. Antes de llegar a Mallorca tenía el prejuicio de que todo sería demasiado turístico y de que me costaría encontrar la auténtica cocina local. Sin embargo, me sorprendí gratamente de la cocina local, que es realmente especial”, asegura el chef en una entrevista concedida al diario británico The Times. El confidencial.


Teniendo la oportunidad de hablar sobre Yotam Ottolenghi no iba a desperdiciar la ocasión de nombrar su opinión de cuando estuvo en Mallorca, y en honor a ello, he usado patató mallorquín, nuestras patatas baby, que usamos sobretodo en las comidas navideñas para acompañar diversas carnes o pescados.  Como bien habéis leído, hoy toca la receta del chef que nos propone Cooking The Chef y con esta receta participo en el reto, estoy muy feliz, es un cocinero que me gusta mucho. 
Esta ocasión he cocinado una tarta de su libro El Gourmet Vegetariano, ¡delicioso!


· TARTA TATIN ·

Para 4

Ingredientes 
  • Molde para pastel de 22 cm. diámetro
  • 200 gramos de tomates cherry
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 500 gramos de patatas baby con la piel (Patató mallorquí)
  • 1 cebolla grande cortada en rodajas finas
  • 40 gramos de azúcar
  • 10 gramos de mantequilla
  • 3 ramitas de orégano
  • 150 gramos de queso de cabra curado en lonchas
  • 1 lámina de masa de hojaldre
  • Sal y pimienta negra

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 130 ºC 
  2. Corta los tomates por la mitad y colócalos sobre papel de horno con la parte de la piel hacia abajo. 
  3. Rocíalos con aceite de oliva y salpimienta. 
  4. Hornea durante 45 minutos.
  5. Cocina las patatas en agua hirviendo con sal durante 25 minutos. 
  6. Escurre y deja enfriar. 
  7. Corta la parte superior e inferior de cada patata y, a continuación, córtalas en rodajas de 2 centímetros de grueso.
  8. Pocha la cebolla con el aceite y un poco de sal durante 10 minutos, o hasta que empiece a estar dorada.
  9. Cuando tengas todas las verduras preparadas, unta un molde para pastel de 22 centímetros de diámetro con un poco de aceite y fórralo con papel de horno. 
  10. En un cazo pequeño, calienta a fuego vivo el azúcar y la mantequilla, sin dejar de remover con una cuchara de madera, hasta obtener un caramelo oscuro. 
  11. Con cuidado, vierte el caramelo en el molde e inclínalo para que se reparta por la base. 
  12. Esparce las hojas de orégano sobre el caramelo.
  13. Coloca en la base del mode las rodajas de patata muy juntas, con el lado cortado hacia abajo. 
  14. Entre los huecos que queden entre las patatas, reparte la cebolla y los tomates y salpimienta generosamente. 
  15. Dispone las lonchas de queso sobre las patatas hasta cubrirlas. 
  16. Corta un círculo de la masa que sea 3 centímetros más grande que el molde. 
  17. Dispone la masa sobre el relleno y mete el borde dentro del molde cubriendo completamente las patatas. 
  18. De este modo, puedes conservar la tarta en la nevera hasta 24 horas.
  19. Precalienta el horno a 200 ºC
  20. Hornea la tarta durante 25 minutos y entonces baja la temperatura a 180 ºC
  21. Hornea 15 minutos más o hasta que la masa esté cocinada. 
  22. Retira del horno y deja enfriar sólo 2 minutos. 
  23. Coloca un plato invertido sobre el molde y, con cuidado, dale la vuelta. 
  24. Retira el molde y sirve la tarta caliente o templada.


Fotografías @catypol - Circus day.

Rolls con alga nori

Era sábado, el parque estaba a reventar y el sol brillaba radiante. Entre familias con mantas, niños pegajosos de helado y músicos que desafinaban con entusiasmo, Luna y su novio Julián paseaban tomados de la mano.

—¿Y si compramos algo rico para comer aquí? —preguntó Luna.

Encontraron una tienda pequeñita y bonita que parecía encajada entre dos árboles gigantes. Tenía guirnaldas de papel, una mesita con dos sillas y un cartel de pizarra que decía: “Sushi ”

—Es perfecto —dijo Julián.

Pidieron un surtido de sushi y se lo llevaron a una zona de césped libre. Pero justo cuando iban a sentarse, un espantapájaros apareció de pie junto a un pequeño huerto comunitario al borde del parque.

—¿Siempre ha estado eso ahí? —preguntó Julián.
—No lo sé. Pero me está mirando raro —dijo Luna, en broma.

Lo ignoraron y abrieron la caja de sushi. En ese preciso momento, una gaviota descendió del cielo y se lanzó directa al nigiri de salmón. Luna gritó. Julián agitó los palillos. Y el espantapájaros, como por arte de magia, cayó de frente justo en dirección a la gaviota, que salió volando como alma que lleva al diablo. Todos los que estaban alrededor aplaudieron. 

Luna, entre risas nerviosas, le dio un beso a Julián.

—Creo que este ha sido el picnic más extraño de mi vida.

—¿Le dejamos propina al espantapájaros?

—Solo si no vuelve a moverse.

 

Sushi, la experiencia ingeniosa de comer únicamente japonesa ha evolucionado a otro nivel más allá de los métodos tradicionales japoneses. Influencias occidentales han dado lugar a nuevos estilos de sushi, tales como los rollos de California y creaciones llamadas 'fusión' en los restaurantes de sushi de lujo. La historia de sushi es muy larga, por lo menos tiene 1.800 años, pero la iteración actual es popular en todo el mundo, y con razón.

No, no me pude resistir, una manera de comer verdura de diferente manera a la tradicional, le añadí un poco de atún pero sirve igual otras verduras o pescado o pollo, eso irá al gusto del cada uno, y siempre se puede recurrir para empezar una comida, es fácil, rápido y sabe divino, también puedes acompañar con soja, aunque a mi siempre me resulta muy fuerte el sabor, si te pasa igual usa una vinagreta, o una salsa de yogur. Intenta cortar el pepino lo más fino posible, así no te pasará como a mi y a la hora de hacer el roll será más bonito y redondo.

· ROLLS CON ALGA NORI SIN ARROZ ·

Ingredientes para 4 personas
  • 4 hojas de alga nori
  • 1 pepino 
  • 1 aguacate maduro 
  • Queso, para untar 
  • 1 lata grande de atún (o gambas cocidas, pollo asado a tiras...)
  • Semillas de sésamo
Elaboración
  1. Mise en place: si vas a usar la piel del pepino debes limpiarlo bien, si no, pélalo, corta con una mandolina o a mano, en rodajas muy muy finas. 
  2. Pela y quita el hueso del aguacate y corta en cuñas finas. 
  3. Desmenuza el atún.
  4. Pon sobre la hoja de alga nori las rodajas de pepino, sobre el pepino, en un extremo coloca el aguacate, sobre el aguacate el atún, sobre el atún el queso y sobre el queso esparce las semillas de sésamo. 
  5. No hace falta esterilla para enrollar, es muy fácil. 
  6. Una vez tienes el rollo, po un poco de agua al alga nori para cerrarlo bien. 
  7. Corta en rodajas y sirve con una vinagreta, con salsa de yogur o con salsa de soja o nada. 

Notas: Si te gustan los rabanitos córtalos a rodajas como el pepino, o en vez de poner aguacate puedes ponerle mango, y si no te hace el atún, ponle gambitas o tiras de pollo asado, lo del queso también es opcional, cámbialo por hummus o por algún untable de frutos secos. Añade semillas de sésamo, pipas o las semillas que más te gusten, ya ves que puedes hacer un sushi para dejar con la boca abierta a los invitados, y sin perder el tiempo.




Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Alcachofas al pil-pil

Aritz y Gorka. Acababan de estrenar los 18 y, después de una ruta de potes que habría tumbado a cualquiera, se habían refugiado en un rincón del puerto donde el olor a salitre se mezclaba con el vaho de su propia lucidez etílica.

—Aritz, buey —dijo Gorka, agarrándose a un bolardo de hierro como si fuera el último mástil de un naufragio—. Somos... somos gudaris del cubata, ¿eh? Oficialmente.

—Tío —respondió Aritz, que intentaba mantener el equilibrio en una superficie que, según él, tenía la inclinación del monte Igueldo—. Lo del Aupa es un contrato, ¿sabes? Un contrato de txu-txu.

A partir de ahí, el euskera y el castellano se fusionaron en sus lenguas. Si alguien hubiera pasado por allí, habría pensado que estaban invocando a un espíritu del bosque.

—Es que, Gorka... si el mutil le da al fisch-fisch, la txapela se vuelve patata de jueves. ¿Me sigues o qué?

Gorka asintió con una solemnidad que solo se alcanza tras beberse hasta el agua de los floreros. —¡Hostia, claro! Pero es que si la patata hace gluglu, entonces el frontón es una alcachofa. ¡Ahí está el tema!

—¡Eso es! —Aritz golpeó el aire con el dedo índice—. ¡Porque el pil pil tiene balcón! Y si el balcón es de caserío, pues... pues patxim-patxam.

—Patxim-patxam —repitió Gorka, emocionado, casi llorando sobre el bolardo—. Eres un crack, Aritz. La gente no entiende lo del patxim-patxam. Son todos muy pintxo de plástico. Muy sidra de cartón.

—Tú sí que sabes, Gorka. Menos mal que el Kantauri tiene cremallera. Si no, ¿por dónde sale el kaixo de cristal?

—Por la cuadrilla de ayer, Aritz. Lógico. Por la cuadrilla de ayer.

Se quedaron mirando el mar en silencio, convencidos de que habían resuelto el conflicto existencial de sus vidas y la receta definitiva del bacalao al pil-pil en una sola frase. El mundo era un lugar patxim-patxam y ellos eran sus reyes.

—¿Vamos a por una hamburguesa? —preguntó Aritz, sintiendo que su estómago reclamaba. 

Se alejaron por los adoquines, tambaleándose con la elegancia de dos dantzaris con vértigo, seguros de que el kaixo de cristal siempre brillaría en el balcón del pil pil.


Alcachofas sobre pil-pil de coliflor



[RETO COOKING THE CHEF]

Atxa ha confesado que, en su adolescencia, nunca tuvo nada claro a qué quería dedicarse, aunque sabía que no quería asistir a la Universidad. En mi casa, me apretaban y me decían: Debes pensar qué debes hacer con tu futuro. Y no sé si por asociación de ideas o por qué decidí sumergirme en el mundo de la gastronomía y, la verdad, es que tenía algo mágico para mí, ha explicado. (El imparcial)

A estas alturas ya has adivinado que estamos a día 5 y que toca el reto Cooking The Chef, este mes como regalo especial nos ha tocado cocinar una receta de un gran cocinero, al que admiro mucho, Eneko Atxa, su cocina mágica y bien hecha nos hace soñar a los que, como yo, nos gusta su cocina. 

Mi elección fue difícil, o no, según se mire, seguí estudiando mis posibilidades pero soy realista, ni en sueños puedo cocinar como él, así que lo que me pareció en un principio delicioso y sencillo se convirtió en realidad. 

· ALCACHOFAS SOBRE PIL-PIL DE COLIFLOR ·

Ingredientes
  • 1/2 coliflor pequeña
  • Aceite de oliva
  • 4 alcachofas
  • Fécula de patata
  • Sal
Elaboración
  1. Pela 2 alcachofas quitando las hojas exteriores y las puntas. 
  2. Corta a lo largo en trozos. 
  3. Sumerge en aceite de caliente, sin llevar a hervir, confita durante 10 minutos y reserva.
  4. Por otro lado, pela las otras 2 alcachofas igual que las anteriores y corta en rodajas finas, también a lo largo, rápidamente reboza en la fécula de patata. 
  5. Fríe a fuego fuerte en el mismo aceite que has utilizado para cocinar las anteriores alcachofas. 
  6. Añade sal y reserva.
  7. Cuece la coliflor, escurre y tritura. 
  8. Añade el aceite de oliva, emulsiona previamente con la túrmix y añade un poco de sal.
  9. Para servir, vierte un par de cucharadas del pil-pil de coliflor en el fondo del plato, sobre éste coloca las alcachofas confitadas y encima las alcachofas fritas.

Collage alcachofas y coliflor

pil-pil de coliflor

Artichokes on pil-pil cauliflower



Relato, fotografías @catypol - Circus day.

Hinojo en salmuera

Prometeo era hijo de Jápeto y la oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños. No tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca perspicacia. Además fue el creador del hombre. Cuando él y Epimeteo empezaron a hacer criaturas para poblar la tierra por orden de Zeus, Epimeteo prefirió la cantidad, mientras su hermano trabajaba cuidadosamente una criatura a semejanza de los dioses: un humano.

Pronto Prometeo sintió pena de su creación, viéndola tiritar en las frías noches de invierno, y decidió robar el fuego de los dioses, después de que Zeus no estuviese de acuerdo con su idea de ayudar a los humanos. Trepó al monte Olimpo y toma una brasa casi apagada del fuego de Zeus llevándoselo en el interior del bulbo de hinojo, que arde lentamente, para dárselo a los humanos y pudieran calentarse, aunque después fuera castigado por ello. (Cuentos y leyendas de la mitología griega).





· HINOJO EN SALMUERA ·

Ingredientes
1 bulbo de hinojo pequeño/medio
60 ml vinagre de arroz
60 ml vinagre de vino blanco
60 ml agua
1/2 cucharada de sal 
1 cucharada de azúcar
1/2 cucharada de semillas de cilantro
1/2 cucharada de semillas de hinojo

Elaboración
  1. Enjuaga el bulbo de hinojo y quita los tallos. 
  2. Corta el hinojo en palitos finos y pon en un bote de cristal limpio de unos 300 ml. 
  3. Mezcla el vinagre, la sal, el azúcar y agua en una cacerola y cocina a fuego lento unos 5 minutos.
  4. Añade las semillas de cilantro e hinojo y sigue cociendo a fuego medio durante 5 minutos. 
  5. Vierte el líquido del encurtido caliente sobre el hinojo en el frasco. 
  6. Pon la tapa, a continuación, deja enfriar y refrigera. 
  7. El hinojo estará listo para comer en 5 días y se mantendrá durante un máximo de 2 semanas en el frigorífico.

Notas: Si no tienes vinagre de arroz puedes utilizar solo vinagre de vino o de manzana.


Fotografías @catypol - Circus day.

Berenjena balls

Ichi Fuji, ni taka, san nasubi. El mejor sueño es con el monte Fuji, el segundo mejor es ver halcones, y el tercero berenjenas, según este antiguo proverbio japonés. ¿Alguna vez soñaste con berenjenas? Pues la noche del 1 de Enero es un buen momento para soñar con ellas, el primer sueño del año. Según el folklore japonés soñar con berenjenas, halcones o el monte Fuji es señal de que vas a tener un año lleno de fortunas. El monte Fuji es el más alto en Japón, soñar con él significa que alcanzarás tus objetivos más altos. El halcón es considerado un ave muy inteligente y fuerte, soñar con él te hará poseer esas características. 

Y las berenjenas?, hay tres teorías: La primera dice que como en el Japón antiguo eran verduras muy caras, soñar con ellas significa fortuna. La segunda teoría dice que como el gran Shogun Tokugawa Ieyasu amaba las berenjenas, soñar con ellas significa que tendrás grandes conquistas en aquello que te propongas. Por último, como berenjena se dice "Nasu" en japonés y existe un verbo homófono que significa "alcanzar un objetivo", soñar con berenjenas es señal de que este año podrás alcanzar tus objetivos.




La berenjena es un producto culinario muy apreciado por diferentes culturas y aquí le debemos su presencia a platos tan conocidos como el tumbet, la escalivada, la musaka o el ratatouille. Y esta vez servirán para que los comensales disfruten una manera diferente de comer arroz y soja, de verdad que no te dejarán indiferentes, y quién sabe? si sueñas con ellas igual consigues tus sueños.

· BERENJENA BALLS ·

Ingredientes
1 berenjena
1 taza arroz para sushi (cocinado)
15 gramos de salsa de soja Kikkoman
10 gramos de sake
5 gramos de azúcar
10 gramos de agua
Aceite de sésamo

Las bolas.
  1. Corta la berenjena en bastones de unos 2 mm. de ancho y hierve durante 3 minutos en agua. 
  2. Cuela y refresca con agua fría. 
  3. Sobre un cuenco no muy hondo coloca un cuadrado de film transparente.
  4. Ve colocando sobre el film las tiras de berenjenas, entrelazándolas.
  5. Sobre el trenzado coloca una bolita de arroz y usa el film para cerrar quedando como una bola. 
  6. Pincha con un palillo para que el agua de las berenjenas salga. 
  7. mientras apretar bien pero con cuidado. 
  8. Reserva.
  9. Mezcla en un cuenco el azúcar, la soja, el sake y el agua. 
  10. En una sartén con aceite de sésamo rehoga las bolitas de berenjena (sin el film).
  11. Primero por la base abierta del arroz y después el lado contrario.
  12. Termina echando la mezcla de soja por encima y remueve para que todo se integre y el azúcar se diluya bien. 
  13. Sirve.



Con esta receta participé en el concurso de Kikkoman 2015.
Receta y fotografías @catypol - Circus day.

Sardina Can Roca

El entierro de la sardina en mi pueblo es ese momento surrealista donde el luto más riguroso y la borrachera más alegre se dan la mano en una procesión de apenas tres calles.

Este año, el "féretro" era una caja de fruta forrada con papel de pinocho negro, y la sardina, una creación de cartón con una mirada de pánico que compartíamos todos los presentes. El drama lo ponían las "viudas": un grupo de tíos de metro ochenta con barbas de tres días, medias de rejilla y velos de encaje que rescataron de sus abuelas.

— ¡Ay, que se nos va la criatura! —gritaba mi vecino Paco, secándose lágrimas imaginarias.

El clímax llegó en la plaza. Según el protocolo, debíamos quemar al pescado para purificar nuestros pecados carnavalescos. El problema es que el ayuntamiento, en un ataque de prudencia, prohibió las hogueras grandes. Así que allí estábamos: ciento cincuenta personas vestidas de riguroso luto rodeando una pequeña hoguera donde la sardina ardía con dignidad.

La banda municipal tocó una marcha fúnebre tan desafinada que parecía que los instrumentos también tuvieran pena. Cuando la sardina se convirtió en ceniza... enterrar a la sardina es como intentar enterrar tu propia vergüenza después de haber bailado "La Macarena" encima de una mesa. No estás triste por el pescado, estás triste porque mañana curras y tú de penitente tienes poco.


 

[RETO COOKING THE CHEF]

Aplicado, trabajador, serio y apasionado por la profesión de la abuela Angeleta y de su madre, Montserrat, cocinera de Can Roca. Cuando Joan tiene solo nueve años, su madre le encarga una chaquetilla de cocinero a medida, que aún guarda y que en alguna ocasión ha servido de disfraz de su hijo. Se pasa las tardes en al cocina y, de forma inconsciente, empieza a fraguar su futuro. Cuando llega el momento, no duda en decidir qué quiere ser de mayor: "Yo veía que en el restaurante de mis padres la gente era feliz". Con esto es suficiente, él quiere seguir haciendo feliz a la gente. (Fragmento del libro El Celler de Can Roca).

Cuando cocinamos aunamos multitud de ingredientes: experiencia, técnica, tradición, expresión, valores, innovación, experimentación...Cada cocinero y cocinera basa su cocina en diferentes factores, muchas veces difíciles de explicar, que sin duda distinguen sus platos y menús. Estos son precisamente algunos de los grandes valores de la cocina: la diversidad y la singularidad. Joan Roca

Como cada día 5, toca reto Cooking the chef, y este mes nos rendimos a la cocina maravillosa de Joan Roca, uno de los tres hermanos propietarios del restaurante El Celler de Can Roca. Cuando vi el nombre del cocinero en el email no sabía si reír o llorar, pensé en no participar este mes, pero, después recordé que tampoco era para tanto, estaba segura que él, que empezó desde abajo debía tener recetas fáciles, accesibles a todos y deliciosas. Así es, entre las muchas que tiene en su maravilloso libro de cocina con Joan Roca me topé con unas crujientes sardinas que harían de tapa o entrante a alguna comida que tuviéramos en casa. Las recomiendo? totalmente, sí, ya sé, es una fritura, pero vale la pena, y si no es así ya me contaréis.

· SARDINA CON ALBAHACA Y LIMÓN · 

Ingredientes {para 4 personas}
12 filetes de sardina
12 hojas de albahaca fresca
4 hojas de pasta brick o filo
50 gramos de aceite 
Limón
Pimienta

Elaboración
Coloca los filetes durante 5 minutos en una salmuera de agua fría al 10% de sal. 
Aparte, mezcla el aceite con un poco de zumo de limón y pimienta. 
Seca las sardinas y ponlas en un recipiente con la mezcla de aceite y zumo de limón, dejamos adobar 30 minutos.
Corta las hojas de pasta brick o filo en forma de triángulo. 
Coloca un filete de sardina junto con una hoja de albahaca, y la envuelve con el triángulo de pasta filo o brick. 
Pega la parte exterior con unas gotas de agua para que no se abra al freír. 
Calienta aceite a 180 ºC en una sartén y fríe la sardina. 
Al dorarse sácala y deja sobre un papel secante para que absorba el exceso de aceite. 
Espolvorea con ralladura de piel de limón y sirve enseguida. 

Nota (cosa mía no del chef): son super fáciles de hacer pero pongamos que no nos apetece adobar las sardinas, no tenemos tiempo o nos da pereza, puedes usar sardinas en lata, pero te recomiendo quitarles el exceso de aceite de la lata.




Con esta receta participo en el reto:


Fotografías @catypol - Circus day.

Chucrut de Heston

Eran las seis de la mañana en el laboratorio. El aire estaba saturado de vapores de esencia de enebro y de la desesperación de su joven aprendiz, Barnaby, que intentaba dormir en un rincón sobre una silla.

—¡Barnaby! ¡Despierta! —gritó Alcuino, agitando un matraz que emitía un brillo cetrino—. He dado con la clave. Olvida la Piedra Filosofal. ¡He descubierto el Vaso de la Eterna Alerta!

Barnaby abrió un ojo con cautela:

—Maestro, la última vez que intentó hacer «café alquímico», el gato estuvo estornudando tres días y se crearon nubes en el laboratorio.

Alcuino ignoró las advertencias. Según sus cálculos, si mezclaba vinagre con ajo, tres gotas de vino y un poco de enebro, el resultado sería una mezcla que otorgaría al catador la energía de diez caballos.

—Solo hay que estabilizar la reacción —murmuró Alcuino, vertiendo el líquido sobre un filtro hecho con un calcetín.

El alquimista lo cató. Durante tres segundos, no ocurrió nada. Al cuarto segundo, sus ojos empezaron a girar en direcciones opuestas. Al quinto, Alcuino comenzó a vibrar con tal intensidad que los frascos de la estantería empezaron a bailar.

—¡Barnaby! —gritó Alcuino—. ¡Puedo ver el futuro!

En ese preciso instante, la mezcla alcanzó su punto crítico de ebullición espiritual. No hubo una explosión violenta, sino un sonido de ¡cruc-rut! muy seco. De repente, todo el laboratorio —incluyendo al maestro y al aprendiz— estaba cubierto por una fina capa de purpurina dorada. Alcuino miró sus manos brillantes:

—Bueno —dijo con una sonrisa maníaca—, no es oro, pero es muy festivo. Barnaby, apunta en el grimorio: «Añadir menos vino y más enebro».


Chucrut de col alemana de Heston Blumenthal

Receta de chucrut de Heston Blumenthal


La historia del chucrut comenzó en la antigua China hace más de 2000 años, cuando los obreros que construían la Gran Muralla fermentaban la col con vino de arroz para conservarla durante los meses de invierno. Siglos después, los pueblos nómadas de las estepas asiáticas, como los mongoles, sustituyeron el vino por sal común para iniciar la fermentación láctica, lo que facilitaba el transporte del alimento en barricas durante sus largas migraciones.

Este método de conservación llegó a Europa central y oriental a través de la Ruta de la Seda y de las incursiones de los pueblos tártaros durante la Edad Media. Los pueblos germánicos y eslavos adoptaron rápidamente la técnica debido al clima frío de la región, perfeccionaron la receta utilizando únicamente col y sal, y bautizaron el plato con el nombre de Sauerkraut («col agria»). El ácido láctico generado de forma natural actuaba como un conservante infalible, convirtiendo al chucrut en un alimento básico de supervivencia para el invierno en países como Alemania, Polonia, Rusia y la región de Alsacia.

En el siglo XVIII, el chucrut adquirió un rol militar y científico estratégico gracias al navegante británico James Cook, quien llenó las bodegas de sus barcos con barriles de este vegetal. Debido a su altísimo contenido de vitamina C y a su capacidad para aguantar meses sin estropearse, el consumo de chucrut evitó de forma masiva la aparición del escorbuto entre las tripulaciones de ultramar, transformando por completo la logística de los viajes transoceánicos. En la actualidad, este clásico de la fermentación ha pasado de ser una comida de estricta necesidad a un pilar de la gastronomía centroeuropea y a un ingrediente muy valorado a nivel mundial por sus propiedades probióticas.

[RETO COOKING THE CHEF]

Heston Blumenthal nace en Londres en 1966. En un viaje a la Provenza con sus padres, con 16 años quedó enamorado de la zona y la gastronomía. Visitó uno de los restaurantes más famosos de Francia, L'Oustau de Baumaniere

No tiene formación reglada. Al volver a Londres intentó trabajar en hoteles y restaurantes pero era muy joven. Se pasó el tiempo leyendo y empapándose de cocina francesa y con el dinero que ganaba de cualquier trabajo que podía conseguir se pagaba sus vacaciones en Francia. Allí visitaba restaurantes, viñedos, fabricantes de quesos y carnes y artesanos.

En Agosto de 1995 abrió al fin su propio restaurante: The Fat Duck y en menos de 10 años ya tenía 3 estrellas Michelin. En el 2005, fue proclamado el Mejor Restaurante en el mundo por el "50 el Mejor" la Academia de más de 600 críticos gastronómicos internacionales, periodistas y chefs de cocina.

Hoy toca reto #cookingthechef y el cocinero elegido es todo un alquimista en la cocina, pero yo me he inclinado por su parte casera, la que cocina cuando está en familia y libre de experimentos, señoras y señores así he cocinado el choucroute o chucrut en español.

El chucrut es uno de los alimentos fermentados más ricos en probióticos naturales. Su consumo regular mejora la microbiota intestinal, refuerza el sistema inmune y aporta vitamina C y K. Esta versión de Heston Blumenthal prescinde de la fermentación larga pero mantiene todo el sabor y los beneficios de la col cocinada con vino y vinagre.

Chucrut casero con vino y enebro — receta probiótica de Heston Blumenthal


Ingredientes para 4 personas
  • 50 g de mantequilla
  • 200 g de cebolla pelada y cortada en juliana
  • 1 diente de ajo, pelado y picado
  • 1 cdta. de bayas de enebro, envuelta en una bolsa de muselina
  • 150 ml de vino Gewürztraminer
  • 25 ml de vinagre
  • Sal y pimienta negra
  • 1/2 col rizada
  • 1 cucharada de  AOVE Señorios de Relleu (él usa aceite de semillas de uva o de cacahuete)
  • 20 g de tocino ahumado
Elaboración
  1. Derrite la mantequilla en una sartén a fuego medio. 
  2. Añade la cebolla y el ajo junto con las bayas dentro de la muselina. 
  3. Cocina hasta que la cebolla adquiera un ligero color, aproximadamente 20 minutos. 
  4. Retira las bayas y agrega el vino y el vinagre, deja reducir durante 5 minutos. 
  5. Salpimienta y retira del fuego. 
  6. Cuela la cebolla y reserva el líquido.
  7. Corta la col a la mitad y retira el núcleo duro. 
  8. Separa las hojas y córtalas en tiras de 5 milímetros. 
  9. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio-alto, a continuación, añade el tocino y cocina hasta que esté ligeramente dorado. 
  10. Retíralo y deja que drene sobre un papel de cocina.
  11. Añade la col a la sartén y cocina durante aproximadamente 5 minutos. 
  12. Mezcla la cebolla, el tocino y el líquido de cocción reservado. 
  13. Continua la cocción durante 5 minutos, o hasta que el repollo esté tierno. 
  14. Sazona con sal y pimienta recién molida antes de servir. 

Chucrut de col con enebro, tocino y vino Gewürztraminer de Heston Blumenthal


Y con esta receta participo en el reto de Cooking the Chef.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede sustituir el vino Gewürztraminer?

Sí. El Gewürztraminer es un vino alsaciano aromático y ligeramente dulce que complementa perfectamente el amargor de la col. Si no lo encuentras, un Riesling seco o un vino blanco aromático funcionan bien. Evita los vinos muy ácidos o muy tánicos — no casan bien con la col.

¿Cuál es la diferencia entre chucrut fermentado y esta receta?

El chucrut tradicional alemán se fermenta durante semanas con sal, lo que le da su sabor ácido característico y sus propiedades probióticas. Esta versión de Heston Blumenthal es una col cocinada al momento con vino y vinagre que imita el sabor sin necesitar fermentación. Está lista en 30 minutos y no requiere ningún proceso previo.

¿Con qué se acompaña mejor este chucrut?

Con salchichas alemanas o bratwurst es la combinación clásica. También queda excelente con lomo de cerdo asado, pato o codillo. Heston lo sirve como guarnición en “The Fat Duck” (su restaurante) con carnes de caza. En versión más ligera, acompaña perfectamente un huevo poché encima.


Otras recetas en Circus day de Heston Blumenthal: Ensalada de la huerta y Galletas de hojaldre.

Relato y fotografías @catypol - Circus day.


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