Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.
La iglesia abandonada sobre el acantilado llevaba décadas cerrada, hasta que alguien —no se sabía quién— colocó una mesa larga de madera en el altar y abrió un pequeño restaurante de temporada. No tenía nombre, solo un cartel que decía: “Comida casera. Buenas vistas. No garantizamos salvación.”
Clara y Julián, veinteañeros con poco presupuesto y muchas ganas de historias, llegaron allí siguiendo un rumor de mochileros: “El sitio con el mejor pollo escabechado del litoral. Cerca de un faro.” Se sentaron junto a la mesa, con el viento marino colándose por los vitrales rotos y el océano rompiendo justo debajo del acantilado. El camarero les sirvió el escabeche como si formara parte del ritual eclesiástico.
—¿Siempre fue un restaurante? —preguntó Clara, curiosa.
—No. Antes aquí la gente venía a buscar respuestas —dijo el camarero—Ahora vienen por la curiosidad.
Julián alzó la copa improvisada con vino, brindó por lo absurdo y murmuró: —A veces las mejores vistas están justo donde nadie pensó en poner un mantel.
El faro, por cierto, seguía ahí. Solo que ahora alumbraba a los que se atrevían a subir a comer.
Aunque es mucho más conocido el escabeche de perdices que otras carnes, es igual de rico. Además de acompañar ensaladas u otras elaboraciones su jugo está para mojar pan, o aderezar platos. Los tarros pueden ser de rosca o a presión. También se puede cocinar en olla exprés pero yo no lo he hecho nunca, así que no puedo aconsejarte sobre ello. El escabeche me ha durado hasta 6 meses, no tengo tarros de más tiempo porque no hago muchos y siempre se terminan antes. Si te gusta, añade zanahoria y cebolla, yo a veces lo hago, en esta ocasión para el blog no lo hice, así que no sale en la foto, pero con estas verduritas está top también.
· ESCABECHE DE POLLO ·
500 gramos de pollo o pavo (Pechuga o contramuslos)
20 granos de pimienta
2 hojas de laurel
4 dientes de ajo, pelados
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
6 cucharadas vinagre de vino, de Jerez o de manzana
2 botes de cristal, limpios
Olla ancha y alta
Elaboración.
Corta el pollo en trozos, sala.
Introduce el pollo (en crudo) y el resto de ingredientes dentro de los botes de cristal.
Cierra bien el bote.
Vas a cocinar los botes al baño maría, con su propio jugo.
Para ello, pon los botes bien cerrados en una olla ancha y alta.
Añade agua hasta un dedo por debajo de la tapa y lleva a ebullición (el agua NO debe llegar a cubrir la tapa o la goma naranja en caso de usar botes a presión).
Cuando el agua empiece a hervir, cocina durante 1 hora 15 minutos (como el agua se llega a evaporar, yo hiervo agua y se la voy añadiendo a medida que veo que el agua de la olla va bajando de nivel).
Apaga el fuego.
Deja enfriar los botes antes de manipularlos o usa protección si lo haces.
En un pequeño restaurante de barrio en Seúl, Min-jun trabajaba como ayudante de cocina. Su especialidad no eran los platos elaborados… sino el kimchi de pepino. Lo preparaba con tanta pasión que los clientes aseguraban que tenía más emoción que cualquier episodio de televisión.
Un día, entró Hye-jin, una estudiante de arquitectura que venía corriendo porque su gato había derribado todos sus apuntes de un solo manotazo. Agitada, pidió lo primero que vio en la carta:
—“Un plato de kimchi de pepino, por favor.”
—“¡No te iré a dejar así, no después de lo que pasamos juntos!” —exclamó Min-jun, levantando la cuchara como si fuera una espada.
Ella se quedó en silencio, pensando que quizá había pedido algo secreto del menú. En realidad, él estaba practicando su guion de un casting. Desde ese día, Hye-jin empezó a visitar el restaurante solo para ver cómo Min-jun servía el kimchi con frases sacadas de guiones, aunque muy cursis para ser coreanos:
—“Aquí tienes tu kimchi… fresco como mi amor eterno.”
—“Cada pepino está relleno de destino, ¿lo aceptas?”
—“¡Atiende, el picante de este bocado es nada comparado con el fuego de mi corazón!”
¿Listo para usar esos pepinos de la manera más deliciosa? Este kimchi rápido de pepino es un plato refrescante, perfecto para un caluroso día de verano o como guarnición o entrante para platos principales más contundentes. El kimchi coreano tradicional se fermenta y se puede disfrutar durante días o semanas. Esta versión está condimentada con ajo, salsa de pescado y un toque de chile coreano en polvo, lo que le da un sabor intenso en menos tiempo.
· KIMCHI DE PEPINO ·
2 pepinos para encurtir u otros pepinos pequeños
1 cucharadita de sal
2 dientes de ajo, finamente picados
2 cebolletas, solo las partes blancas y verdes claras, finamente picadas
Trozo de jengibre fresco de 1¼ de pulgada , pelado y picado finamente
2 cucharadas de vinagre de arroz
1/2 cucharita de chile coreano en polvo (si te gusta mucho el picante ponle más)
2 cucharaditas de azúcar
½ cucharadita de salsa de pescado
Elaboración
Corta 2 pepinos a rodajas de 3 mm de grosor.
Colócalos en un bol mediano y mézclalos bien con 1 cucharadita de sal.
Déjalos reposar a temperatura ambiente durante unos 30 minutos.
Mientras tanto, mezcla el ajo, las cebolletas, el jengibre picado, el vinagre, el chile en polvo, el azúcar y la salsa de pescado en un bol.
Escurre los pepinos (desecha el líquido).
Incorpora los pepinos a la mezcla de vinagre.
Cubre y refrigera de 12 a 24 horas antes de servir.
Siempre que teníamos que hablar sobre algún tema un poco peliagudo, lo hacíamos en la cocina, cocinando. En mi familia, gente muy pasional, las noticias de nuestras vidas iban regadas de aceite de oliva, alguna copa de vino e incluso, si la noticia era buena, alguna “aceitunita” para acompañar, o un poco de hummus.
Preparando una tortilla española fue cuando se anunció un embarazo. Debe ser por eso de que había que ponerle huevos… ¡digo yo! Con la paella vino el “me voy de casa”, y no, no estábamos embarazados ni pensábamos estarlo, pero quería volar, probar otra aventura. Que la paella llevara pollo, y que los pollos “vuelen” fuera del nido, debe ser la relación. ¡En fin!
La cosa es que nos acostumbramos así. Supongo que empezó con eso de “¿qué hay de nuevo, familia?” justo cuando empezábamos a hacer la cena, por eso de que en todo el día no te ves y quieres saber. Es un sello característico de la familia.
Todo ha ido evolucionando. Cuando era pequeña, las historias eran a la hora de comer, y solían ser sobre lo que pasaba en el pueblo o en el cole. Como cuando vino a vivir cerca de casa una familia de Oriente Medio… fue muy comentado, creo que incluso más que el “me voy de casa” y casi, casi, que el embarazo.
Concentradas todas delante de nuestro móvil, orquestando desde aquí y desde allí un viaje a un lugar que nos reuniera, quedamos en vernos seis de muchas pero todas dábamos nuestro punto de vista, vinieran o no, estaríamos juntas aunque la mayoría estuviera en alma y unas pocas en cuerpo.
Por un momento en la historia de Unidas por un click toda la energía que hace que nos movamos, nos saludemos, nos contemos, nos queramos, viajaría desde todas partes del Mundo para acunarnos en BILBAO, y las seis que estuvimos allí la sentimos así.
Este viaje es el primero, espero que de muchos más, con mis chicas de UNIDAS POR UN CLICK, España.
De izquierda a derecha: Matilde, Rosa, Mela, Fer, Isa y yo. (Foto prestada por Matilde)
Qué maravilloso ese sentimiento, una mezcla de nervios, ansia, cariño, se convierte como por arte de magia y con un simple abrazo en algo sólido en lo que apoyarte, en besos y cariños, confidencias de un pasado y de un presente que fluyen con naturalidad, como si fuésemos una familia alejada por kilómetros pero unida al fin y al cabo.
A mi regreso aterricé feliz de haber compartido no solo un photowalk con las mejores compis. Fotografías bonitas, comida deliciosa y aventura de tres días en un Bilbao que no deja indiferente a nadie.
Esta receta la elaboré para un concurso propuesto por una marca de supermercados Vasco y, no, no gané, pero me hizo recordar esos momentos bonitos que pasé con mis chicas, seguro que si estuviésemos juntas lo comeríamos con mucho gusto entre risas y aventuras.
El concurso nos pedía una receta con un queso de la zona, en mi caso mallorquín, no tiene mucho truco ni elaboración, es fácil y para comer reunidos con amigos o familia. Alguien me preguntó si no le pongo tahini, no, yo no, pero tú si quieres pónselo ;)
· HUMMUS DE QUESO ·
Ingredientes para 4
200 gramos de garbanzos cocidos
70 gramos de queso artesano de sabor fuerte, a trocitos
3 cucharadas de queso en crema
1 ajo
1/2 cucharadita de comino en polvo
1 chorrito de aceite de oliva
Para decorar (opcional):
Pimentón dulce
Semillas de sésamo (tostadas o negras)
Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
Licúa todos los ingredientes en la túrmix o Thermomix hasta que esté hecho una pasta.
Para servir decora con pimentón dulce, semillas de sésamo y aceite de oliva virgen extra.
Acompáñalo de picos, pan, bastoncillos de verdura, etc.…
Nota: si no lo vas a comer al momento y lo refrigeras, atempéralo fuera del frigorífico antes de comerlo, así no estará tan frío y podrás untarlo mejor. Si lo quieres más untuoso siempre puedes añadir un poco de leche al licuado hasta conseguir la consistencia que te guste.
Si te perdiera en una gran ciudad buscaría en cada calle, edificio o rincón que pudiera.
Si fuera en una montaña, los árboles y la tierra me hablarían de ti y hasta el viento se uniría en la búsqueda.
Tan lejos a veces de la realidad que creo que te he perdido, pero luego vuelves igual que un torbellino y alborotas cada paso que hemos dado.
Fragilidad quizás no sea la palabra pues la fuerza sale de todos tus rincones, dulzura es la más apropiada si nos iluminas con una sonrisa.
Ahora has crecido, ya son cuatro los años, el Uno ya no está solo y conseguiste formar una pequeña gran familia en donde las historias mejor contadas están aún por llegar pues las que ya conocemos nos han dejado un delicioso sabor de boca y como no, queremos más.
El amor es para siempre; pero su familia también. Entre cenicienta y los padres de ella en versión griega pensé que sería la receta apropiada para esta familia, no la de la película, que sí, que lo es, sino más bien la vuestra, por eso de todas las recetas que tenéis yo decidí que la que cocinaría para vosotros tenía que llevar una mezcla de todo ello.
Si estás leyendo esto y estás pensando que se me ha "ido la olla", que no, que no es así, si te diriges a la entrada que Cocinando con Catman hizo en su día verás que están relacionadas, y si has visto la película que anuncian en la entrada lo comprenderás mejor.
También tiene tu ingrediente sorpresa, al que he cortado por la mitd y flambeado con un chorrito de brandy para que decore el pastel. En mi caso no es un pastel cuadrado sino uno redondo pequeño y otros de tamaño más pequeñitos, como una gran familia. Feliz 4 aniversario.
· KOLOUKYTHÁKIA ME FILLO ·
Ingredientes
1 paquete de pasta filo
750 gramos de calabacines
3 patatas
2 cebollas
sal
1 cucharada de pan rallado
400 gramos de queso feta
Nuez moscada
Pimienta negra
Aceite de oliva
1 huevo (para pintar)
3 higos maduros (opcional)
Un chorrito de brandy (opcional)
El relleno.
Pela las patatas, las cebollas y los calabacines y hervir seguidamente en agua con sal.
Alcanzado el punto de cocción adecuado, escurrir el agua y triturar con la batidora hasta obtener un puré bastante espeso.
Ese puré sazónalo con la pimienta y la nuez moscada y después añade el pan rallado y el queso. Mezcla bien. Precalienta el horno a 200 ºC
La masa.
Corta una hoja de la pasta filo por la mitad y colócala en un molde.
Pinta la hoja con aceite de oliva.
Pon sobre esta hoja, otra hoja de pasta filo, que volverás a pintar con aceite.
Pon otra hoja y así hasta 6.
Pon el “relleno” y repite la misma operación.
Las primeras 6 capas no recorto los sobrantes porque al poner el relleno lo doblo por encima.
Pero en las 6 capas restantes si recorto para que la capa de arriba quede más bonita y sin zonas con demasiada masa.
Hornear durante unos 20 minutos hasta que este dorado.
Deja enfriar.
Corta los higos por la mitad y flaméalos con un chorrito de brandy.
Coloca los higos sobre el pastel filo.
Servir.
Nota: puedes hacer la versión de Manu, en molde cuadrado, o la mía en molde redondo pequeño y algunos en molde individual.
Con esta receta participo en el concurso 4 años cocinando contigo de Cocinando con Catman y el concurso cocina griega de Canal Cocina.
Cuando era muy pequeña escuché tantas veces la frase, vamos a tomar el aperitivo, que yo quería ser mayor para saber que era. Normalmente se tomaba después de misa de 12 en el bar, para unos eran tapas con algún vino o un espirituoso, llamémosle vermú, pero para mi era un incógnita.
No crecí más deprisa por eso, ni me regalaron puntos ni vidas para llegar a probarlo, de hecho cuando me hice mayor ni iba a misa, ni tomaba aperitivo/vermú. Con los años he seguido sin ir a misa pero he cambiado la costumbre, a veces cuando vives donde vives y te da la ocasión de probar los productos de la tierra, el aperitivo vuelve a surgir del pasado y esta vez se coloca en domingo, igual que antes, pero para hacer una excursión a un pueblo de montaña mallorquín, y llevarme a casa una botella de un vino que tiene su historia y que para saborearlo con el aperitivo de esta entrada es perfecto.
Aprovechando que Cocineros del Mundo este mes ha decidido que las recetas que debemos elaborar sean con la pasta rellena de la conocida marca Gionvanni Rana, mi opción fue aprovechar la deliciosa pasta para "retomar" el aperitivo igual que si fuera domingo y muy a mi manera.
Decidí que la pasta rellena sería con tomate, pues el pueblo que visité y sale en las fotos es conocido por sus tomates de ramillete mallorquín, y por eso elegí los raviolis con tomate y atún, pero mi duda fue el cómo los cocino para el aperitivo?, con salsa?, al final mi elección fueron los raviolis fritos que tanto se ven por la red y que yo no había probado.
Los acompañé de salsa de berenjena, así el aperitivo se convirtió en una charla animada, con unos raviolis fritos y un buen vino blanco para brindar por el verano y las cosas simples de la vida.
· RAVIOLIS FRITOS ·
Ingredientes
1 bolsa de Raviolis de tomate y atún de Giovanni Rana
AOVE Señorios de Relleu
Para la salsa (en Thermomix)
1 berenjena pequeña asada, pelada y escurrida
1 diente de ajo
30 gramos de cebolla
125 mililitros de nata para cocinar
2 cucharadas de AOVE Señorios de Relleu
1 cucharadita de sal y pimienta
La salsa.
Pon en el vaso de la Thermomix la cebolla y el ajo, 4seg. vel.4.
Baja con la espátula los trozos que hayan quedado arriba del vaso.
Añade el aceite y pocha durante 5min. varoma velocidad 1.
Añade la nata, 8min. 100º velocidad 1.
Añade la berenjena asada, la pimienta y la sal, picar, 4 seg. vel.4.
Saca y pon en una fuente.
Los raviolis.
Por otra parte poner el aceite en una sartén y cuando esté caliente fríe los raviolis, baja la potencia del fuego una vez que el aceite esté caliente o se quemarán.
Es muy rápido así que en nada de tiempo están cocinados.
Sácalos de la sartén y déjalos sobre papel absorbente.
Presentación. Sirve los raviolis con la salsa, cada uno en una fuente, con unos palillos para pincharlos y una copa de vino o si preferís de vermú.
Con esta receta participo en el reto de Julio de Cocineros del Mundo propuesto por Giovanni Rana.
Paseando por el pueblo nos encontramos un pajarito que cayó del nido, pobre! no sé si llegó a salvarse, lo dejamos en el mismo lugar esperanzados que lo recogiera la madre.
Además usamos los espejos para divertirnos, idea de Matilde, pero lo mejor del día fue la compañía, y el paseo por uno de los pueblos más bonitos de Mallorca. #recuperandotradiciones.
Si no leí mal hoy es el último mes de reto de tía Alía hasta dentro de unos meses, o sea que ponemos vacaciones igual que las que tienen los niños en el cole. Para este mes de junio Carmen eligió dos de las recetas de tía Alia, igual que los meses pasados, sólo que últimamente yo no participé. Pero en esta ocasión tenía ganas, y también tiempo.
Los calamares rellenos que recuerdo que mi madre hacía en casa están rellenos de carne picada, deliciosos, aunque esta vez el relleno es otro y también nos han gustado mucho, tanto que los he repetido dos veces, y dos veces porque las fotos que les saqué a los primeros no me gustaron así que volví a repetir para sacar las fotos que veis aquí hoy.
Cómo siempre os dejo la receta que Carmen nos facilita, y yo no suelo adaptar los ingredientes a no ser que sea necesario, en este caso lo hice. Y por qué? pues porque yo no puse tinta del calamar, me parece de sabor muy fuerte y no la uso en la cocina, así que sustituí la tinta de calamar por tomates Cherry, esa es la única diferencia.
Llegamos al último lunes del mes, es el día de tía Alia, de sus recetas y de compartir las distintas versiones que cada uno le damos a ellas. Esta vez el reto era elegir entre Pan perdido o Soldaditos de Pavía, y como el mes pasado mi elección fue dulce este mes he variado atraída por el salado.
Lo que yo no sabía de esta receta es que por lo visto es muy castiza. Un aperitivo que se come tanto en Madrid como en algunos lugares de Andalucía.
RECETA:
Mi variación: poner un poco de azafrán a la masa del rebozado y acompañar los soldaditos con tiras de pimiento rojo asado, además también hice una salsa con algunos pimientos asados y le puse un poquito de chile para dar un toque picante. Lo acompañamos con vino blanco o con un generoso seco o cerveza.
Siempre que llegaba al final de un año no lo sentía así. Sí, se decía, de acuerdo, es lo que piensa la mayoría, pero en realidad, pensaba ella, mi año se acaba un día antes de mi cumpleaños. El año que termina para todos no es especial, ni el primer día del año es diferente, sino una continuación de lo mismo.
En cambio, "mi año" comienza con un beso de mi familia, un —¡Levántate que hoy es tu día!—, un desayuno especial con tortitas, una fiesta con mi tribu, soplando velas, cantando “Feliz cumpleaños” y regalándome —¡Sí, cariño!— todo el día, hasta que me vuelvo a la cama y guardo como un tesoro ese día, con fotos, con dibujos, con recuerdos que, aunque pasen los días, siempre me hacen sonreír.
Ese, ese es mi principio de año, el que no lleva etiquetas, ni propósitos de dietas ni la promesa de que el año que viene será mejor, el que celebro con más amor.
Y para ti, ¿cuándo empieza tu año?.
Se acabó, se acabó el año, las vacaciones, se acaban las pelis de dibujos comiendo palomitas e intentando enterarme del diálogo al mismo tiempo que mi hijo intenta explicarme su versión de la peli, o cocinar su comida favorita casi todos los días por que no hay cole y es lo que "toca", se acabó, se acabó el tiempo permitido para volver a ser niños y no desentonar, de re-encuentros, de brindis, de deseos y buenos propósitos.
Estas tortitas saladas de espinacas son el acompañamiento perfecto para lo que quieras, sobre todo quedan muy bien con el salmón, bueno y con unas gambitas también, jeje. Son mi versión sin gluten y saben maravillosamente bien. También las puedes acompañar de queso y otras verduritas, a elección de cada uno.
· TORTITAS SALADAS DE ESPINACAS ·
Ingredientes
240 mililitros de leche
2 porciones de espinacas congeladas
1 huevo
180 gramos de harina de garbanzo
1 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
2 cucharadas de Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
Pon la leche y las espinacas en una batidora. Yo lo he hecho con la Thermomix. Bate hasta obtener una mezcla líquida sin grumos.
Añade los demás ingredientes y vuelve a batir hasta que la masa sea más espesa y también sin grumos.
Calienta una sartén con un poco de aceite. Cuando esté caliente, vierte un cucharón de masa. Ten cuidado de no calentar demasiado la sartén para que las tortitas queden verdes y no se pongan marrones al cocinarlas.
Cocina las tortitas una a una, dándoles la vuelta y dejando que se hagan unos minutos por cada lado.
Sirve con lo que más te guste.
Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.
Todo comenzó cuando el despistado Aric, un novio emocionado por su próxima boda, se encontró con una mariposa que llevaba un cartel que decía: "¡Sígueme para una boda aún más emocionante!". Sin pensarlo dos veces, Aric persiguió a la mariposa y, para sorpresa de todos, la ceremonia fue celebrada en la cima de un acantilado, debajo del árbol de los deseos. Todos los vecinos acudieron vestidos con colores vibrantes y sonrisas verdaderas: querían de todo corazón a Aric y sabían que haría feliz a Fiora.
Fiora era la heredera de una larga dinastía de hechiceros; en sus venas fluía la magia. Aunque no la había usado con Aric, él había caído rendido a sus pies nada más verla. Fue como sacado de un cuento o una fábula. Algunos de esos cuentos terminaban con una moraleja, y otros simplemente con un “colorín colorado”. Y aunque en su boda no comieron perdices, sí hubo muchas empanadas… y un final feliz.
A todos (o casi) nos gusta viajar, y aunque no podemos hacerlo siempre podemos viajar leyendo, maravillosas aventuras se puede vivir con un libro, aunque también se puede pasar las vacaciones cocinando ¿no crees?. Con esta empanada de brócoli que improvisé un día que no tenía ganas de cocinar pero sí de leer, y por supuesto de viajar, ¿lejos?, no sé, ¡dónde sea!, ¿y tú?.
· EMPANADA DE BRÓCOLI ·
Ingredientes
1 láminas de masa de hojaldre
1/2 cebolla picada y 1 ajo picado
1/2 brócoli pequeño
50 gramos de champiñones limpios y troceados
1 bolsa de cuatro quesos
Sal al gusto
1 huevo para dar color a la masa
Aceite para pochar
Elaboración
Precalienta el horno a 180 ºC.
Cocina el brócoli, ya sea hirviéndolo o al microondas si viene en bolsa.
Mientras tanto, en una sartén con un poco de aceite, sofríe la cebolla, el ajo y los champiñones.
Cuando esté todo cocinado, mezcla el brócoli (puedes cortar el brócoli en trozos más pequeños si prefieres) con la mezcla de la sartén en un cuenco.
Salpimienta al gusto y añade la bolsa de cuatro quesos rallados. Mezcla bien.
Sobre la mitad de una lámina de masa, esparce la mezcla preparada y cierra con la otra mitad, sellando los bordes con un tenedor.
Pinta la masa con huevo batido.
Hornea durante 30 minutos o hasta que la masa esté dorada.
Sirve caliente, cuando el queso esté completamente fundido.
Había viajado a tantos lugares como años tenía, por trabajo, por placer, por familia, y siempre volvía al mismo lugar: su casa, o lo que ella consideraba su hogar. Tantas veces le había atraído quedarse en otro diferente, pero cuando se paraba a pensar, su hogar solo era aquí, y eso la hacía volver.
¿Podía decir que ya nada le asombraba? ¡Mmm, no! Todavía tenía curiosidad, todavía se sentía sorprendida cuando algo le llegaba al corazón. Como aquella vez, en la India, cuando una chica, casi una niña, servía en un pequeño restaurante familiar y le aconsejó que probara un curry de sandía, que según ella era famoso por la zona, aunque no viera demasiada gente allí sentada para tomarlo. Y sí, sabía bien: era especiado y sencillo, como debía ser. Ese día fue toda una sorpresa, no solo por descubrir el curry de sandía, sino también por la belleza del lugar y de la chica.
Y cuando llegaba a casa, intentaba acordarse de todos los detalles del viaje: los aromas, la gente, la cultura y también los sabores. Intentaba reproducirlos en un librito de viaje que, curiosamente, nunca llevaba consigo cuando viajaba. Le producía más placer volver a viajar en sus recuerdos una vez en casa. Allí escribía todo cuanto había vivido, hacía pequeños dibujos cuando no conseguía definirlo con palabras, anotaba horarios de vuelos, nombres de barcos o enganchaba fotos o entradas de cualquier cosa: teatro, museos, metro...
Después de haber sacado todo de la mente, guardaba el librito en su estantería de los viajes, segura de que, si algún día alguien la heredaba, viviría como una gran aventura la historia de alguien que, aunque viajara mucho, siempre volvía a su hogar.
Cuando me encontré con este plato tradicional de Rajasthan, el estado más grande de la India ubicado en la esquina noroeste del país, no sabía muy bien qué pensar de él. Pero funciona, este plato dulce y picante es una prueba de que la sandía es mucho más versátil de lo que jamás imaginé. Es una receta de Camellia Panjabi, su experiencia al frente de varios de los mejores restaurantes indios de Londres y su deseo insaciable de sacar a la luz las recetas regionales de su país de origen nos hace saber que el curry va mucho más allá que la carne, pescado o los vegetales.
· CURRY DE SANDÍA ·
Ingredientes para 2
220 gramos de sandía
200 mililitros de sandía licuada
1/2 cucharadita de cayena
1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
1/2 cucharadita de cilantro en polvo
1/4 cucharadita de comino en polvo
2 cucharaditas de zumo de limón
1 ajo prensado
1 cucharadita de jengibre rallado
2 cucharadas de aceite
1 pizca de sal
* Cilantro fresco para servir (opcional)
* Pappadums (opcional)
Elaboración
Corta y despepita la sandía. Con una parte, licúa hasta obtener el zumo; reserva la otra mitad en dados.
En el zumo de sandía, mezcla la cayena, la cúrcuma, el cilantro, el comino, el ajo, el jengibre y la sal.
Calienta el aceite en un wok o sartén y añade el zumo especiado de sandía. Baja la intensidad del fuego y cocina durante 3 minutos.
Añade el zumo de limón y los dados de sandía. Remueve con cuidado para integrar y deja cocinar unos 3 minutos más.
Nota: Puedes servirlo como guarnición o acompañado de arroz, como en este caso, y añadir cilantro fresco picado si te gusta, junto con pan pappadum.
Marta estaba sentada en su regazo. Balbuceaba mientras el vaivén de su cuerpo, con el que intentaba tranquilizarla, empezaba a hacer efecto en la niña. Canturreaba por lo bajo una canción de cuna, vieja y casi olvidada, pero que se negaba a actualizar para no perder sus raíces.
La noche había sido muy larga. Marta no la había dejado descansar y su cuerpo estaba ya al límite. Habían comido tortillitas de arroz para llenar el estómago, y ahora solo deseaba que la nana hiciera efecto y la dejara tranquila y dormida... para poder hacer ella lo mismo. ¡Dios, cómo echaba de menos los tiempos pasados!
No es que no quisiera a la niña. La amaba. La había llevado dentro durante siete meses. La pequeña tuvo prisa por salir, y casi no lo cuenta cuando se puso de parto. Al final, una cesárea decidió cómo llegaría al mundo, porque su cuerpo no daba para más. Y medio año después, seguía casi en el mismo estado.
A pesar de todo, la unión que había entre ellas era fuerte, y eso la llenaba de orgullo. La hacía sonreír, la calmaba y le daba fuerzas para seguir adelante. Ya volvería la energía, cuando tuviera que volver.
Esta entrada me recuerda mis noches sin dormir después de tener a mi hijo. ¡Dios! Esas comidas a deshoras, esas ganas de salir corriendo cuando no dormía... El arroz es uno de mis ingredientes preferidos, así que no le digo que no, incluso si la tortilla no lleva patata, sino arroz.
Si te digo que esta receta tiene muchos años...
Si te digo que era parte de un coleccionable de recetas de una revista (una de esas que ya han desaparecido)...
Si te digo que esta es mi primera vez haciéndola, pero no será la última...
Y que el resultado nos encantó...
Pues bien, esta es mi receta para el concurso de tortillas de Canal Cocina. Y aunque gané, no pude disfrutar del premio porque era en Madrid y en ese momento no podía viajar. Aun así, estoy muy feliz de haber ganado.
· TORTILLITAS DE ARROZ BASMATI ·
Ingredientes para 4 tortillitas
1 taza de arroz hervido
4 huevos
100 gramos de jamón cocido
50 gramos de pechuga de pollo (puede ser fiambre o pollo asado)
50 gramos de queso mozzarella rallado
Sal y pimienta al gusto
Aceite para freír las tortillas
Elaboración
Corta el jamón y el pollo en trocitos pequeños.
Incorpóralos al arroz hervido junto con el queso rallado.
Salpimienta al gusto y mezcla bien con los huevos.
Pon al fuego una sartén pequeña con un poco de aceite.
Forma tortillitas con la mezcla y cocínalas hasta que queden doraditas por ambos lados.
Nota: Esta receta admite muchísimas variantes: puedes aprovechar restos de arroz tres delicias, añadir verduritas, gambitas… ¡lo que tengas a mano! Es muy versátil y perfecta para no tirar nada. Además, al llevar queso, tiene una textura deliciosa que se deshace en la boca. Una receta sencilla, sabrosa y con espíritu #zerowaste.
Relato, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.
Con esta receta participo y soy ganadora en el concurso de tortillas de Canal cocina (año 2011).