Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Dulces Malabares. Mostrar todas las entradas
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Monster Eyes Cookies

Esta noche los humanos celebran Halloween, como si entendieran que vestirse como nosotros y pasearse de casa en casa los hiciera iguales… ¡puaf! Al menos, a cambio, hoy tendremos vía libre para visitar su mundo. ¡Argggg! Saldremos del armario sin que nos vean y también recorreremos otras casas, ¡jajajaja! No podemos comer golosinas, pero el susto que damos no lo superan ni ellos. Jijijijiji.

—Buggy, ¿estás preparado para asustar a los humanos esta noche? —pregunta Mike—. Cada año nos superamos, y este tiene que ser terrorífico —siguió diciendo.

—No creo que este año puedas superarme, Mike —contestó Randy, sonriendo—. Las chicas ganamos cada año —se burló.

Entonces Mike se puso rojo, rojo, rojo… y más rojo, y de su cabeza comenzaron a salir globos del mismo color.

—Vaya, vaya, Mike… ¿te gusta Randy? —sonreía Buggy con picardía.

—¿Y tú crees que, con esa cara y ese cuerpo lleno de ojos que tienes, ves tres en un burro? —contestó Mike, visiblemente enfadado.




Yo había superado los cumpleaños infantiles, las fiestas en casa llena de niños, la pubertad, una parte de la adolescencia y de pronto llegó él, mi segundo hijo. Con mi hijo mayor compartimos paso a paso tradiciones más mallorquinas como "els bunyols de les verges", pero no Halloween, esa fiesta vino con mi hijo pequeño, y también para que negarlo, con el blog. Así empezó un día y así seguimos desde hace unos años, unas veces vamos a buscar golosinas a casa de los vecinos, otras elaboramos galletas monstruosas de chocolate y con muchos ojos para que queden terroríficas. 

· MONSTER EYES COOKIES ·

Ingredientes galletas de chocolate doble
  • 115 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 50 gramos de azúcar
  • 150 gramos de azúcar moreno o panela
  • 1 huevo grande
  • 1/2 cucharadita de extracto vainilla
  • 160 gramos de harina
  • 40 gramos de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 225 gramos de chocolate picado o gotas de chocolate
  • Ojos de caramelo para decorar las galletas 
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180 ºC
  2. Pon papel de horno, o Silpat, encima de la bandeja para hornear. 
  3. En un cuenco tamiza la harina, el cacao en polvo, la levadura y la sal.
  4. En la batidora, bate la mantequilla y el azúcar a velocidad media/alta. 
  5. Añade el huevo y sigue batiendo. 
  6. Agrega la vainilla. 
  7. Baja la velocidad de la batidora y añade poco a poco la mezcla de harina. 
  8. Bate. 
  9. Con la batidora parada añade los trozos de chocolate y mezcla con una espátula. 
  10. Con una cuchara de helado forma bolas y ponlas sobre la bandeja del horno.
  11. Hornea 10 minutos y deja enfriar sobre la bandeja unos 5 minutos. 
  12. Transfiere sobre una rejilla. 
  13. Con un poquito de chocolate derretido pega los ojos.


Relato y  fotografías @catypol - Circus day

Melón al mojito

Creció entre historias de piratas, mares de un azul turquesa, aguas cristalinas y toneles de ron. Ser hija de marineros en tiempos revueltos, de tierras sin dueños y tesoros escondidos, hizo crecer su interés por esas historias que su familia se empeñaba en mantener vivas para atraer a los turistas perdidos en aquella isla.

Se decía que su antepasado más ilustre fue Sir Drake. Ella no tenía ni idea de si era verdad o no, pero si decir que sí significaba atraer a más gente a la excursión de la búsqueda del tesoro... ¡que así sea!

Su padre hacía mucho que se había marchado de la isla. Su madre quedó perdida, con la mirada fija cada mañana en el mar, por si él regresaba. Y a ella no le quedó otra que orquestar un plan para ganar dinero y no morir en el intento.

Allí creció, y allí moriría. Era la perfecta pirata —menos por lo de los dientes insanos y las borracheras nocturnas—. Podría haber participado perfectamente en cualquier película de piratas, conocía los códigos, los tacos, y los nombres (inventados por ella) de todos los corsarios "ilustres" que habían habitado el océano.

Solo le faltaba una cicatriz en la cara para dar miedo hasta a la mismísima Armada Invencible. Bueno, eso le gustaba imaginar... y eso contaba a los turistas. Le encantaba pensar que era una leyenda viva, y le divertía tanto como un buen trago de ron.



El antecedente genético del mojito es una mezcla conocida como Draque, o Drake, que consiste en combinar aguardiente de caña, azúcar, limón y hierbabuena. Esta combinación fue creada por un colaborador del famoso corsario inglés Sir Francis Drake que curiosamente llevaba el mismo apellido que su capitán. La mezcla era usada en los tiempos de la piratería para combatir males estomacales, prevenir el cólera y para aliviar en algo el intenso calor de las Antillas. 

Comúnmente se piensa que el Mojito fue inventado en La Bodeguita del Medio, pero no, los cubanos ya lo hacían antes de la aparición del local. Su verdadero origen data de 1910, en un bar de la playa de La Concha. El nombre proviene de la españolización de “Mojo”, un término británico que significa “mezcla” y que hacía alusión al popular cóctel hecho con ginebra y vermouth de aquél entonces, hoy conocido como “Gin-Tonic”. 

El Mojito más famoso sin dudas es el de La Bodeguita del Medio, porque el escritor Ernest Hemingway lo hizo célebre con su frase “Mi Daiquiri en El Floridita y mi Mojito en La Bodeguita” en los años 50.

Curiosamente mi primer mojito fue en La Bodeguita del medio, pero no en Cuba sino aquí, en esta isla mía. Y tenía que ser un americano que le diera una vuelta de tuerca y nos lo presentara fresco, con fruta dulce y sabrosón. Qué, te atreves? mira que si empiezas no podrás parar de comerlo, sírvelo a los invitados mientras preparas una barbacoa y serás el pirata preferido de las fiestas.

· MELÓN AL MOJITO HELADO ·

Ingredientes
8 sticks de madera
1/2 melón dulce, pelado y cortado en 8 trozos

Ingredientes del mojito
1 cucharada de azúcar
El zumo de 3 limas
5 ramitas de menta
3/4 taza de ron blanco
1/2 taza agua

Elaboración

  1. Coloca las cuñas de melón en una fuente o bandeja.
  2. Haz la mezcla de mojito: Coloca todos los ingredientes en una licuadora y pica. 
  3. Vierte la mezcla sobre las cuñas de melón y refrigera 1 hora.
  4. Cubre una bandeja que quepa en el congelador con papel de hornear. 
  5. Saca las cuñas de la fuente. 
  6. Pincha cada cuña de melón con un stick, y ponlo sobre la bandeja. 
  7. Congela de 20 a 30 minutos. 
  8. Sirve frío.



Fotografías y relato @catypol - Circus day.

Tiramisu fácil

El confesionario está en penumbra. El aroma a cera vieja se mezcla con la respiración agitada de Don Roberto, que se aprieta la boina contra el pecho. Al otro lado de la rejilla, el Padre Anselmo aguarda con la paciencia de quien ha oído de todo desde 1974.

Don Roberto: —Padre, confieso que he caído. Ha sido una debilidad de la carne... bueno, de la carne no, de algo más tierno, más húmedo.

Padre Anselmo: (Persignándose) —El espíritu es fuerte, pero la carne es débil, hijo. Cuéntame, ¿cómo ocurrió?

Don Roberto: —Fue ayer tarde, en la penumbra de la cocina. Estaba allí, delante de mí, con ese color tostado tan sugerente... yo intenté resistirme, lo juro, pero me miraba con esas capas de suavidad, tan blancas, tan puras por fuera, pero pecaminosas por dentro.

Padre Anselmo: (Apretando el rosario) —La tentación siempre se disfraza de belleza, Roberto. ¿Hubo... contacto?

Don Roberto: —¡Y de qué manera! Al principio fue solo una cucharada... apenas un roce para probar. Pero una vez que notas ese aroma a café, ese regusto a alcohol que te nubla el sentido... me perdí, Padre. Me hundí en ella con una pasión que no es propia de mi edad.

Padre Anselmo: (Escandalizado) —¡Válgame el Señor! ¿En la cocina de tu propia casa? ¿Y qué hay de tu esposa, de la pobre Sofía?

Don Roberto: —¡Ahí está el drama! Ella estaba en la habitación de al lado. Yo lo hacía a escondidas, casi sin respirar para que no oyera el ruido. Fue un encuentro rápido, intenso... y cuando me quise dar cuenta, me había limpiado la boca y no quedaba ni rastro del pecado. Pero el remordimiento me quema por dentro.

Padre Anselmo: (Con voz temblorosa) —Hijo mío, la infidelidad es una mancha difícil de lavar. Has profanado el hogar con esa... esa extraña ebria de café. ¡Debes confesarle todo a Sofía!

Don Roberto: —¡¿Está loco, Padre?! ¡Si le digo a mi mujer que me he comido yo solo el tiramisú de la nevera que era para la cena de los invitados, me mata con el rodillo!

Padre Anselmo: (Silencio sepulcral tras la rejilla) —... ¿Me estás diciendo que estamos hablando de un tiramisú?

Don Roberto: —¡Pero Padre, que llevaba mascarpone del caro y mucho cacao! ¿No es eso gula de la peor especie?

Padre Anselmo: —Roberto, vete a tu casa ahora mismo. Rezate tres padrenuestros por hacerme perder el pelo que no tengo y, por el amor de Dios... ¡déjame un trozo la próxima vez para que yo pueda juzgar la gravedad del pecado!



[RETO COOKING THE CHEF]

Yo nunca debería haber llegado hasta aquí__dijo el chef a la CNN, desde luego las declaraciones humildes no son su marca después de haber visto su carácter en el programa Hell's Kitchen, o como lo conocemos aquí pesadilla en la cocina británica.

Pero este chef escocés tuvo una infancia difícil, entre los 5 y 16 años fue a 17 escuelas diferentes y crecer en las calles hizo surgir el fuego interior para llegar a tener éxito y eso que no tuvo unos inicios relacionados con la cocina sino con el fútbol. Habla sinceramente sobre las drogas en el mundo de la cocina aunque él reconoce que nunca las ha tomado, pero ha vivido de cerca la experiencia, quizás cercano a los 50 quería explicar la rabia, sus raíces y que él es auténtico.

Hoy en día está casado es padre de 4 hijos, tiene 3 estrellas Michelin, 35 restaurantes y 1.500 empleados, uno de los chefs protagonista en varios programas de cocina, tiene numerosos libros de recetas y es admirado y odiado por igual. Ya sabes de qué chef escribe la entrevista de la CNN?.

Este mes las chicas de Cooking the chef nos retan a cocinar las recetas del chef Gordon Ramsay y al no tener mucho tiempo me he decidido por su tiramisu rápido, fácil y delicioso. Además, he usado un molde para hacer cucharitas de chocolate blanco con azúcar rosado, pero no es necesario, y no hay mucho más que decir, espero que os guste el show. 

· TIRAMISÚ ·

Ingredientes

150 mililitros de nata para montar
4 cucharadas de azúcar glas
250 gramos de mascarpone
1 cucharadita extracto de vainilla
3 cucharadas Masarla (o brandy o Tía María)
200 mililitros de café, a temperatura ambiente
20-24 bizcochos savoiardi (o soletilla)

Elaboración
  1. Monta la nata con 3 cucharadas de azúcar glas.
  2. Mezcla con el mascarpone, el extracto de vainilla y 1 cucharada de Marsala. 
  3. Endulza el café con la cucharada de azúcar restante.
  4. Remueve hasta su disolución, a continuación, añade el resto de la Marsala.
  5. Moja 4 bizcochos de soletilla en la mezcla de café y coloca en un recipiente (puede ser una copa, un vaso, un bote de cristal o en un molde más grande). 
  6. Con una cuchara esparce la crema con mascarpone sobre los bizcochos. 
  7. Repite las capas de bizcochos y mezcla de mascarpone hasta llegar a la parte superior del recipiente. 
  8. Enfría mínimo de 20 minutos antes de servir. 
  9. Antes de servir ralla chocolate sobre el tiramisú.




Con esta receta participo en el reto Cooking the chef.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Pastel filo de queso

Una mañana cualquiera, Filomena —la vecina más divertida del edificio, y posiblemente la más ruidosa— llamó a la puerta de Clara con un pastel filo entre las manos.
—¡Prueba esto! Lo hice yo misma… y no preguntes qué lleva —dijo, guiñando un ojo como si estuviera en una misión secreta.

Al morder el pastel filo, algo crujió. Era… ¡una nota! Con los dedos llenos de queso, Clara desplegó el papelito grasiento. Decía:

“Reunión secreta esta noche. Trae el cazamariposas rosa.
Filomena.”

Esa noche, Clara bajó al patio trasero con el cazamariposas rosa que usaba su gato como juguete. Encontró a Filomena esperándola detrás de una maceta gigante, con una linterna en la frente.
—¿Lista para la caza? —susurró Filomena, dramáticamente.
—¿De mariposas? —preguntó Clara, confundida.
—¡No! ¡Del tipo del tercero B! Estoy convencida de que oculta un laboratorio secreto en su piso. ¡Lo vi entrar con un saco lleno de naranjas! Un saco, Clara.

No descubrieron laboratorios secretos, pero rieron tanto que Clara deseaba repetir la aventura. Ahora, cada vez que huele pastel filo, sonríe y se prepara, por si Filomena aparece otra vez con alguna nueva misión… y una nota secreta escondida en el postre.




· PASTEL FILO DE QUESO Y NARANJA ·

Ingredientes

  • 600 gramos de ricotta fresca
  • 250 gramos de queso crema
  • 165 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de fécula de maíz
  • 3 huevos
  • 1 cucharada extracto de vainilla
  • 60 mililitros de zumo de naranja
  • 2 cucharaditas de ralladura cáscara de naranja
  • 8 hojas de pasta filo
  • 50 gramos de mantequilla sin sal, derretida

  • Azúcar glas, para espolvorear (opcional)
  • Hojas de tomillo limonero, para servir (opcional)

  • Molde desmontable redondo de 22 cm.

Precalienta el horno a 180º C. 

Elaboración
  1. Cubre la base y los lados del molde con papel de hornear. 
  2. Coloca la ricotta, el queso crema, el azúcar, la harina de maíz, huevos, vainilla, jugo de naranja y cáscara de naranja en la túrmix o Thermomix y bate hasta que quede suave. 
  3. Reserva.
  4. Cepilla la mitad de las hojas de pasta con mantequilla (coloca una toalla de cocina húmeda en la parte superior de las hojas de pasta restantes para evitar que se reseque).
  5. Sienta cada hoja, una encima de la otra para crear un rectángulo. 
  6. Repite con el resto hojas de pasta para crear un segundo rectángulo. 
  7. Cubre el molde con 1 rectángulo y coloca el segundo rectángulo en cruz en la parte superior para cubrir la base y los lados del molde, dejando el exceso de masa en voladizo. 
  8. Vierte la mezcla de queso en el molde y alisa en una capa uniforme. 
  9. Dobla el exceso de masa para encerrar y cepillar con mantequilla. 
  10. Coloca en una bandeja para hornear grande y cuece durante 45 minutos o hasta que el relleno esté cocinado y que la masa esté crujiente. 
  11. Deja enfriar en el molde por completo. 
  12. Espolvorea con azúcar glas y sirve con hojas de tomillo limonero.

Adiós tía Alia

De golpe la ventana se abrió y entró una bocanada de aire fresco, fue la mejor manera de darnos cuenta que ella se despedía para empezar a volar, o los allí presentes al menos así lo pensamos. Respiramos profundo y nos sentamos alrededor de la mesa, cabizbajos y tristes, pero de repente el mayor se puso a reír, al hablar nos recordó las veces que nos regañaba por habernos comido las galletas antes de la cena.

Todos sonreíamos, su cara seria y su pose erguido parecía vaticinar algún castigo, pero ella entendía muy bien que éramos niños, que disfrutábamos de su presencia y por eso nos cocinaba caprichos y dulcería. Nuestro último homenaje quizás fue cocinar para ella cuando ella no podía, volvimos a llenar la cocina de olores y sabores, y volvieron las palabras y las risas que nos animaban a seguir hasta el final. Para tía Alía.


[RETO TIA ALIA]
Hoy el espectáculo de Circus day es para ella:


Durante años hemos seguido el #retotíaAlia, un reto que empezó "traduciendo" las recetas que la tía de Carmen dejó en un recetario, y que en su momento escribió como se hacía antes, a cucharadas, pizquitas, o sin cantidades. Cada persona que participaba podíamos interpretar, añadir, y definir las recetas propuestas a nuestro libre albedrío.

Esta vez hemos venido a despedirla, a homenajearla, y a desearle felicidad esté donde esté. Yo decidí, después de rebuscar en el blog de Carmen, hacer la primera receta salada que se compartió e inauguró el reto, y la última dulce que lo concluyó.

De esta manera me uno al grupo que hoy llenaremos la red para despedirnos de Alia, de nuestra tía Alia y agradecerle los buenos momentos vividos con ella y sus recetas durante estos años, y gracias a Carmen que nos ha transmitido su legado y que permite lo usemos y disfrutemos de él. 

Decir que la primera receta del reto me pareció preciosa, al leerla pensé en que igual sería difícil o engorroso formar la peritas, pero no, fue fácil y el resultado fue muy rico. Y de los mojicones fue como si lo hubieran planeado, no tengo recetas en herencia de mi familia manchega, mi padre nos cocinaba alguna vez gachas y orejas de fraile pero nunca mojicones, así qué mejor que terminar el reto con estos deliciosos bizcochitos, no creéis?. Las recetas las tenéis arriba, cada uno podrá interpretarlas a su manera y formar parte del grupo que alguna vez cocinamos sus recetas. 


Hasta siempre tía Alia.

Relato y fotografías @catypol para Circus day

Kiwis Zespri

Mamá, ¿crees qué existen los extraterrestres?.- me pregunta mi hijo mientras dibujaba. Sí, creo que sí.- le respondo. ¿Y por qué no han venido a vernos aún?.- sigue preguntando. ¡Humm! no lo sé, quizás no tenemos nada interesante que haga que vengan.- digo. ¿Crees que todos son de color verde?o los hay de diferentes colores.- y siguió hablando del tema.

Con el panorama filmográfico infantil de este último año hemos viajado por el espacio, muchas aventuras recorriendo el firmamento, aunque la mayoría de veces son ellos que nos invaden ya que nosotros no solemos hacerlo, "somos más caseros" diría yo.

La cosa es que es inevitable conocer el espacio a través de la pantalla, sea con palomitas, sea con telescopio. Así que cuando debíamos elaborar una receta para el concurso Zespri España, y en casa nos gustan mucho los kiwis Zespri Green, ¿por qué no viajar hasta el espacio para traérnosla? o mejor dicho, ¿por qué no vienen los extraterrestres a elaborarla?, cosa que tienen difícil, debe ser una receta saludable pues el kiwi es rico en fibra y vitamina C, y queremos que todo nos alimente bien. Este era el dibujo que estaba haciendo mi hijo mientras manteníamos la conversación.




· RAVIOLIS DE KIWI 
(PLATILLOS VOLANTES) ·

Ingredientes para 4 unidades

Los ravioli "platillos".
  • 1 kiwi Zespri Green
  • Agua hasta 150 gramos
  • 1 sobre de agar agar de 2 gramos
El relleno "extraterrestre".
  • 1 kiwi Zespri Green
  • 2 cucharadas de crema de leche de coco
  • 1 cucharada de azúcar
Sirope de chocolate para decorar (con él haremos la estela de la nave).

Los ravioli (platillos). 
  1. Prepara un tapete de silicona, o una bandeja, o un papel de hornear sobre una bandeja. 
  2. Pela el kiwi, licua y pesa el resultado, añádele los 150 gramos de agua. 
  3. El nuestro pesó una vez licuado, 50 gramos, por lo que le añadí 100 gramos de agua. 
  4. Remueve. 
  5. Queda algo líquido, no importa es así, al líquido le añades el agar agar, en frío, y lo remueves bien hasta que se disuelva. 
  6. Ponlo al fuego hasta que hierva y retira. 
  7. Vierte poco a poco el líquido sobre el tapete, o bandeja. 
  8. Muévelo para que se escurra y quede una capa fina. 
  9. Deja que se enfríe en el frigorífico.

El relleno (extraterrestre). 
  1. Pela y corta a rodajas el otro kiwi. 
  2. Mezcla la crema de la leche de coco con el azúcar. 
  3. Con un aro de emplatar o con un cortapastas redondo, corta en círculo la capa de gelatina, así hasta obtener 8 círculos, si los haces muy grandes te saldrá menos cantidad. 

Emplatar.
  1. En un plato, vierte un poco de sirope de chocolate, con un pincel extiéndelo, para hacer la estela. 
  2. Coloca en un extremo un círculo de gelatina, sobre el círculo una cucharadita de crema de coco y sobre la crema, una rodaja de kiwi. 
  3. Tapar con otro círculo de gelatina.

A comer...




Es una promoción vía Madresfera.

Receta y fotografías @catypol - Circus day.

Tarte au citron

— ¡Gastón! —exclamó Mademoiselle Jeanne, señalando el párrafo central resaltado en negrita—. Aquí dice que... que yo fui la "auténtica mente maestra tras la pólvora negra" y que lideré un asedio a la Bastilla montada sobre un avestruz de combate.

— ¡Ups! —exclamó Gastón —. Verá, Mademoiselle Jeanne, estaba ordenando las fotos y se me mezcló una ficha con su nombre con un documental sobre la pólvora que vi en la televisión mientras dormitaba. Pensé: "Mademoiselle Jeanne tiene ese carácter explosivo cuando se enfada con el correo, ¡todo encaja!".

Prunelle, que pasaba por allí con un café en la mano, se detuvo en seco al oír lo del avestruz de combate.

— Pero Gastón —continuó Mademoiselle Jeanne —, también has puesto que mi receta de tarte au citron fue la causa principal de la Guerra de los Cien Años porque el rey de Inglaterra no recibió su porción.

Gastón se encogió de hombros con una lógica en su cabeza: — Es que su pastel es histórico, Mademoiselle Jeanne. Cualquiera iría a la guerra por él. Y lo del año 1337... bueno, el teclado se quedó atascado con una miga de pan y me pareció una cifra con mucha personalidad.

Mademoiselle Jeanne suspiró, mirando la foto que acompañaba el artículo. No era una foto de ella, sino un grabado antiguo de una mujer con armadura a la que Gastón le había dibujado, con rotulador, sus características gafas y un moño.

— Y lo peor, Gastón... —dijo ella, señalando el pie de página—, es que me has puesto como contacto para "clases de esgrima con paraguas" y tengo cincuenta llamadas perdidas de la asociación de esgrimistas jubilados.

— ¡Ah! ¡Eso es por el orden alfabético! —explicó Gastón—. Busqué "Defensa Personal" y "Dulce Jeanne" y el diccionario de mi cabeza hizo el resto. Además, jefe —dijo volviéndose a un Prunelle petrificado—, el artículo ha sido un éxito. ¡Se han agotado los ejemplares!

— ¡Claro que se han agotado! —rugió Prunelle recuperando el habla—. ¡Los ha comprado todos el Museo de Historia Natural para usarlos en la sección de "Grandes Errores de la Humanidad"!

Mademoiselle Jeanne, incapaz de seguir seria, soltó una risita encantadora. Al final, Gastón siempre lograba que el caos pareciera, de algún modo, un acto de fe.


Inspirado en el cómic de Gastón Lagaffe



[RETO COOKING THE CHEF]
Es uno de los chefs franceses más conocidos, Paul Bocusehijo de chefs y con restaurante en Lyon, yo creo que no necesita presentación pues es sobradamente conocido, es creador de uno de los concursos de cocina con más prestigio de la profesión a nivel mundial, el Bocuse d'or, sí, tiene en su haber estrellas Michelin, otros premios y honores por su trayectoria. 

Pero también, a pesar de que sus platos no estén al alcance de cualquiera o no al menos si los comemos en su restaurante, podemos disfrutar de él a través de sus libros, en ellos nos enseña cocina francesa en casa, en otro la cocina francesa regional o simplemente la cocina de mercado, recetas simples para el chef . Señoras y señores hoy toca reto Cooking the chef.

Así que después de leer y releer que receta me gustaría cocinar me decido por unas simples tartaletas de limón, yo ya sabía que el resultado sería espectacular sobre todo si los limones son del jardín de unos amigos y que huelen maravillosamente y los huevos totalmente camperos (amarillos a reventar, vamos). ¿El resultado? desapareció más rápido que su creación, yo hice tartaletas pero da para una tarta con molde de 23 cm.

· TARTE AU CITRON ·

La masa.
  • 125 gramos de mantequilla
  • La ralladura de 1 limón
  • 250 gramos de harina
  • 75 gramos de azúcar 
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo

El relleno.
  • 100 gramos de mantequilla en pomada
  • 125 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 2 cucharadas de nata espesa
  • 3 limones y su ralladura

La masa.
  1. En una cacerola pequeña derrite la mantequilla. 
  2. Agrega la ralladura de limón y deja reposar 5 minutos. 
  3. Por otro lado mezcla la harina, el azúcar y la pizca de sal. 
  4. Agrega el huevo y la mantequilla derretida. 
  5. Mezcla todo hasta que se integre bien. 
  6. Estira la masa entre dos hojas de hornear y transfiere al molde o moldes, preparados previamente o bien con spray para que no se pegue la masa o untado con mantequilla y harina. 
  7. Deja reposar 1/2 hora en el frigorífico. 
  8. Mientras precalienta el horno a 180 ºC 
  9. Una vez pasado el tiempo saca del frigorífico y pincha la base con un tenedor. 
  10. Extiende garbanzos en la base sobre papel de horno y hornea en blanco durante 20 minutos, o hasta que se dore la corteza. 
  11. Sácalo del horno, quita los garbanzos y el papel de hornear. 
  12. Deja enfriar sin sacar del molde. 
  13. No apagues el horno.

El relleno.
  1. Exprime los limones. 
  2. En un cuenco mezcla la mantequilla en pomada con el azúcar, los huevos y la nata. 
  3. Añade el zumo y su ralladura. 
  4. Bate todos los ingredientes y vierte en la base del pastel. 
  5. Vuelve a hornear durante 30 minutos o hasta que la base se vea firme. 
  6. Saca del horno y deja enfriar antes de servir. 



Y con esta receta participo en el reto COOKING THE CHEF.

Fotografías @catypol - Circus day.

Mattentaart

Habían decidido conocerse en un concierto de Tomorrowland, a ambos les gustaban los DJs y eso les unió, así que después de muchos mensajes creían firmemente que esa era su oportunidad de verse y ver si las fotos que se habían enviado eran ciertas. Habían quedado que cada uno llevaría una pancarta con el título de la canción que más les gustaba, a ella le gustaba Sunset, el atardecer rojo, los últimos rayos de sol, la despedida del día y ahora su canción favorita, no podría asegurar qué canción habría elegido él pero ella creía que sería The End, él le había dicho que a veces el final de algo puede ser el principio de otro algo.

Mi pancarta estaba pintada con un bonito atardecer, yo iba vestida con unos vaqueros un poco rotos con mi camiseta de la suerte verde esperanza y mis zapatillas blancas gastadas de tanto llevarlas, una mariposa en mi pelo y un chicle sabor sandía, ¡qué ilusión!. Él iba vestido con unos vaqueros negros y una camiseta blanca, deportivas rojas y un pendiente en la oreja, además del pelo cortísimo negro como el Betún. Su pancarta era negra, con una tipografía roja que ponía Demon, me hizo reír, y él rió conmigo, ¡qué ilusión!.

Fue una noche inolvidable, una pareja maravillosa y un concierto lleno hasta los topes, nos gustamos, nos besamos, bailamos juntos y separados, reímos y nos llenamos de Mattentaart, a tope, ¡qué ilusión!.



Con motivo del concurso bloganiversario de Aurélie descubrí un postre que por lo visto está protegido legalmente y etiquetado con la indicación geográfica de la Comisión Europea. La Mattentaart de Geraardsbergen. ¡Sorpresa!, para mi claro, después de estar barajando que receta flamenca podría presentar al concurso, me apetecía algo dulce pues las últimas entradas son saladas, y encontrarme esta referencia me decantó por ella.

Mattentaart es un pastel pequeño, aunque por la red he visto muchas versiones, y muchas recetas. Lo que saqué en claro, es que se usa leche cuajada, almendra, hojaldre y huevos, así que al final lo hice a mi manera, creo que el resultado te lo puedo presentar sin ningún tipo de problema ya que es una delicia. 
La receta está sacada de una página de turismo de Bélgica, pero yo lo cambié un poco pues no se entiende muy bien, hay ingredientes que en la elaboración no aparecen y es algo caótica, a rehacer la versión, bueno no tanto solo un poquito, y así fue, la mía es fácil, fácil y muy rica. 
Espero un día llegar a visitar esa ciudad y probarlas allí.

· MATTENTAART ·

Ingredientes 
  • 2 masas de hojaldre 
  • 200 gramos de cuajada (de buena calidad o preparada en casa)
  • 25 gramos de azúcar (si te gusta muy dulce recomiendo los 50 gramos)
  • 2 huevos 
  • 45 gramos de almendras molidas
  • 5 mililitros de ron o unas gotas de extracto de almendra
La masa.
  1. Si eliges hacer la cuajada en casa debes prepararla un día antes, seguir las instrucciones del fabricante, si la has comprado salta este paso. 
  2. Precalienta el horno a 225 ºC. 
  3. Prepara los moldes untando manteca y espolvorea harina. 
  4. Corta y adapta la masa de hojaldre al molde que hayas elegido, piensa que estas tartaletas van cerradas por lo que también hay que hacer lo mismo para la tapa.

Para el relleno.
  1. Separa las claras de las yemas, de los huevos, y monta las claras a punto de nieve. 
  2. Vierte las yemas en el vaso de la batidora junto con el azúcar, la cuajada, el ron o el extracto de almendra y la almendra molida. 
  3. Bate. 
  4. La crema resultante mézclala con las claras, remueve bien para que quede bien integrada. 
  5. Reparte la masa entre los cuatro moldes y con la tapa que has recortado antes, tápalos, debes presionar bien los bordes para que al hornear no se abran. 
  6. Haz un pequeño agujerito en las tapas. 
  7. Hornea durante 30 minutos. 
  8. Saca del horno, y con cuidado saca las Mattentaart de los moldes. 
  9. Deja enfriar. 

A mi me gustaron más al día siguiente que recién hechas.






Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Bizcocho de pistachos

Descubrí que mi felicidad no es ir todo el día con una sonrisa, ni que el corazón vaya desbocado, ni tan siquiera que los pensamientos positivos que puedan pasearse por mi cabeza, sean una estaca inamovible. Ni tengo que ir regalando corazones a todo el que me rodea pero tampoco ofreciéndoles manzanas envenenadas.

Descubrí que la mía es etérea, espontánea, pedante, milagrosa y tiene mala cara cuando se levanta por la mañana. A veces me dice no toques eso, no hagas nada, mira hacía delante o pasa página. Descubrí que tiene su propio lenguaje, o yo no la entiendo o busca equilibrio y está demasiado clara. No tiene color pues un día es rojo, y al otro se vuelve malva, y si es de esos días grises no importa ya cambiará la gama.

Descubrí que está llena de pequeños detalles, de un pasado, de un presente siempre moldeable, descubrí que a veces es pena y a veces hasta lágrima. Que se va pero siempre vuelve y me sorprende despeinada. Mi felicidad no tiene nombre, ni dueño, ni casa, todo forma parte de mi y a veces hasta va de prestada.



Descubrir un libro que me gusta desde principio a fin, me hace feliz, además me encanta la maquetación del mismo. Y si me gustan todas las recetas del libro, más feliz estoy, pero no te voy hablar del libro en cuestión, si no de una receta que espero que si un día la pruebas te haga feliz (al menos un ratito) como me lo ha hecho a mi.

· BIZCOCHO DE PISTACHOS ·

Ingredientes 
  • 4 huevos 
  • 175 gramos azúcar 
  • 125 mililitros de aceite neutro
  • 220 gramos de harina
  • 70 gramos de crema de pistacho
  • 1 sobre levadura en polvo
  • Pistachos troceados para decorar
  • 1 poquito de miel 
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200 ºC
  2. Prepara un molde, con el spray o untado de aceite y harina para que no pegue.
  3. Bate en la batidora los huevos con el azúcar, hasta blanquear. 
  4. Añade la crema de pistachos. 
  5. Mezcla y añade la harina tamizada, con la levadura en polvo. 
  6. Por último mientras se mezcla, vierte a la masa, el aceite. 
  7. Deja de batir cuando todo esté bien integrado.
  8. Vierte la masa en el molde y hornear 5 minutos a esa temperatura. 
  9. Baja la temperatura a 160º C durante 35 minutos. 
  10. Comprueba que el bizcocho ya está listo pinchando con un palillo y si sale limpio está en su punto. Desmolda y deja enfriar. 
  11. Pincelar un poco con miel y espolvorea con los trocitos de pistacho para que se quede pegado.




Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Rose cookies

En un barrio tranquilo de Kioto, justo cuando los sakura empezaban a florecer y todos se emocionaban sacando fotos, algo insólito ocurrió en el combini de la esquina. 
Entró una señora llena de misterio, con gafas de sol gigantes, un kimono de lentejuelas y un paraguas cerrado… ¡aunque no llovía!

Una misa corta, por favor —le dijo al dependiente, que parpadeó y miró a su alrededor como si estuviera en un lugar equivocado.

—¿Perdón? preguntó por si había entendido mal.

¡Una misa corta! —repitió ella, y sacó de su bolso un incienso y una campanita.

El dependiente, que hasta entonces solo había lidiado con estudiantes somnolientos y abuelitas comprando pan de melón, no sabía si llamar al jefe. La señora, mientras tanto, ya había montado un pequeño altar entre las revistas de manga y los onigiri. Clientes curiosos empezaron a entrar al combini. Uno aplaudía. Otro grababa con el móvil.  La señora, imperturbable, hizo sonar la campanita y lanzó pétalos de rosa artificial.

El gerente, salió de la trastienda, se inclinó y dijo:

—Señora Midori… ¿otra vez?



Me fascina Japón y su gastronomía aunque me resulte difícil encontrar los ingredientes necesarios para realizar sus platos. Y en esta búsqueda estaba yo con las famosas flores de cerezo llamadas en Japón: sakura, que no es el árbol que da las cerezas, que es de otra variedad, sino un árbol que sólo se cultiva por sus flores. 
Busqué sakura en conserva para hacer estas bellas galletas pero no las encontré, no al menos cerca. Así que estuve un tiempo buscando con que otra flor podría sustituirlas, hasta que en el supermercado de alimentación asiático encontré rosas para el té de rosas, son pequeñitas no tienen tallo como las flores japonesas y no están en conserva si no secas, pero sólo era cuestión de probarlo. 

La diferencia de estas galletas con las de mantequilla, evidente están hechas con aceite pero haciendo una mayonesa, no pones solamente el aceite, la textura es parecida que las de mantequilla y la galleta una vez horneada sale perfecta. 

· ROSE COOKIES ·

Ingredientes (17 unidades de 6 cm. diámetro)
  • 215 gramos de harina de trigo
  • 75 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de rosas para té secas, trituradas
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar para poner sobre las galletas
  • Rosas para té de rosas, secas para decorar las galletas
Para la mayonesa
  • 125 gramos de aceite de girasol alto oleico
  • 25 gramos de agua
  • 2 yemas de huevo

1. Prepara la mayonesa:
En un vaso alto, coloca las yemas y el agua. Con una batidora de mano, comienza a emulsionar mientras viertes el aceite en hilo fino, poco a poco, hasta obtener una mayonesa espesa y homogénea. Reserva.

2. Mezcla la base:
En el bol de la batidora (o a mano), mezcla los pétalos de rosa triturados, el azúcar y la sal. Añade la mayonesa y mezcla con el accesorio de pala o una espátula hasta que todo esté bien incorporado.

3. Agrega la harina:
Tamiza la harina e incorpórala poco a poco a la mezcla anterior. Mezcla hasta formar una masa suave y algo húmeda. Si es necesario, termina de unir a mano sobre una superficie ligeramente enharinada.

4. Reposo:
Forma un disco con la masa, envuélvelo en film transparente y refrigera durante 30 minutos.

5. Forma las galletas:
Precalienta el horno a 175 °C.
Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta un grosor de unos 5 mm. Corta con un cortapastas redondo de unos 6 cm.
Coloca las galletas sobre una bandeja con papel de hornear. Decora cada una con pétalos secos de rosa y presiona suavemente para fijarlos. Espolvorea con un poco de azúcar extra.

6. Hornea:
Hornea durante 15 minutos, o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente.
Retira del horno, deja reposar 5 minutos en la bandeja, y luego transfiérelas con cuidado a una rejilla para que se enfríen completamente.

Si quieres darle sabor dale unas gotas de algún aceite alimentario que te guste o simplemente vainilla ya que no esperes el sabor de la mantequilla que no tiene, jeje. 




Esta entrada, receta y fotos fue seleccionada por una revista francesa, me hizo mucha ilusión que lo hicieran, además me enviaron una copia a casa, fueron muy amables. ¡Qué ilusión!.

Fotografías @catypol - Circus day.

Empanadillas de pan

En pleno salón con moqueta marrón y cortinas que parecían sacadas de una telenovela venezolana, la abuela Paquita servía sus famosas empanadillas, rellenas de lo que hubiera en la nevera y mucho cariño. —¡Esto es receta de guerra y de gloria! —decía.

En la esquina, un televisor extranjero que hablaba en alemán mostraba anuncios de salchichas bávaras mientras Paquita lo golpeaba con una zapatilla para que volviera a TVE. —¡Ponme a Doña Rogelia, que hoy canta a Camilo Sesto! —protestaba.

Era pleno 1983, y la casa olía a ensaladilla, crema de chocolate y nostalgia. El primo Javi apareció con hombreras, la hermana con calentadores, y el perro con una peluca. El televisor, cansado de ser golpeado, decidió por su cuenta sintonizar una misa polaca. —¡Basta, esto no es Rogelia! —gritó Paquita, empanadilla en mano, lista para la batalla.





En esta ocasión preparé empanadillas con ensaladilla rusa, quería una versión salada, pero después preparé una versión dulce con crema de chocolate, la tentación pudo más.

· EMPANADILLAS DE PAN DE SANDWICH ·

Ingredientes
  • Pan de molde
  • Relleno salado o dulce

Utensilios
  • Rodillo de cocina
  • Molde para empanadillas pequeño

Elaboración
  1. Poner una rebanada de pan sobre el molde de empanadillas.
  2. Poner un poco de relleno y cerrar el molde, apretar. Quitar el sobrante y listo. 

Nota: no rellenes mucho la rebanada, ni aprietes demasiado fuerte o puede que el relleno salga por el otro extremo.



Relato y fotografías @Catypol para Circus day.

Kürtöskalács

En un pueblo donde las chimeneas escupen más confeti que humo y los semáforos hacen sonidos de trompeta cuando cambian de color, vivía la señora Brígida, que juraba ser prima lejana de Mary Poppins, aunque nadie supiera de qué lado de la familia. Una mañana helada pero con sol, la señora Brígida salió a pasear sobre su cama voladora, vestida con su sombrero de flores, un paraguas con luz LED y un abrigo que parecía robado a un sofá del siglo XIX. Desde arriba, saludaba a todos como si fuera la reina de una feria de pueblo.

Debajo, en la pista de hielo del parque, un grupo de niños jugaba a lanzar dados de colores que, por alguna razón, decidían la coreografía de patinaje. Un cuatro rojo implicaba triple giro, un seis azul exigía cantar mientras girabas. Caídas y carcajadas por igual. En el quiosco de la esquina, se vendían Kürtöskalács, esos dulces húngaros en espiral que olían a gloria celestial con canela. Ese día, uno se escapó. Literalmente. Salió volando de las manos de una turista alemana y empezó a girar sobre sí mismo como un donut poseído. Fue entonces cuando aparecieron los pájaros del campanario, volando hacia él.

La señora Brígida, viendo el dulce fugitivo, decidió intervenir: giró su cama voladora, bajó en picado, y lo atrapó justo antes de que se metiera en el saxofón de la banda municipal que ensayaba en la plaza. Aterrizó con aplausos y un modesto “de nada, queridos”, mientras los pájaros le dedicaban un trino maléfico.




Nos vamos a ir a la comida callejera de Hungría, a sus dulces originarios de Transilvania y que se hicieron tan populares que se extendieron a los mercados, su nombre que significa pastelillo de chimenea viene dado porque el humo atravesaba los pastelillos y salía por arriba, igual que una chimenea. El otro nombre conocido es el de Kürtöskalács, seguro que cuando paseáis por ferias o mercados se pueden ver puestecitos en los que se elaboran estos pasteles, con unos palitos de madera y cocidos a la brasa, rebozados de azúcar, canela, cacao, semillas de amapola o frutos secos.

Y esta es mi aportación al juego que nuestra querida Juana nos propone para el concurso comida callejera del mundo. Nunca he estado en Hungría, pero desde hace mucho tiempo me sentí atraída por esta elaboración aunque yo no tengo los artilugios para hacerlo igual que ellos, si tengo otra forma y resulta que salen muy bien.  

· KÜRTÖSKALÁCS ·

Ingredientes (para 6 de tamaño medio)

  • 375 gramos de harina
  • 15 gramos de levadura fresca
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 huevo grande
  • 130 mililitros de leche tibia
La masa.
  1. Mezcla en un cuenco la leche tibia, el azúcar y la levadura, remueve hasta su disolución. 
  2. En otro cuenco de la amasadora mezcla la harina, la sal, el aceite, y el huevo. 
  3. Por último mezcla la leche con los otros ingredientes. 
  4. Amasa unos minutos hasta que la masa se haya integrado bien y no se pegue. 
  5. Forma una bola y déjala reposar hasta que doble el volumen.
  6. Cuando la masa esté crecida estírala con un rodillo y con un cortador de pizza separa una cinta larga.
  7. Precalienta el horno a 200 ºC, sólo la placa de abajo y el ventilador, no hace falta la parte de arriba del horno. 
  8. Forra con papel de aluminio, un palo tan grueso o parecido al rodillo de madera de cocina. 
  9. Engrasa igual con aceite y empezando por un extremo envuelve la masa alrededor del palo, pinta la masa con aceite y después hazla rodar sobre azúcar para que se impregne bien. 
  10. Pon el palo de aluminio con la masa en vertical sobre la placa de horno y entre 5 - 10 minutos.
  11. Una vez que el pastelito está cocinado pero aún caliente, pásalo rodando sobre el sabor que más te guste: cacao, canela, vainilla, semillas de amapola, frutos secos picados...





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