Cupcakes de cacao
La mayor era médica. Desde pequeña había sido responsable, estudiosa y admirada por todos. La gente confiaba en ella y acudía a pedirle consejo.
La segunda era artista. Pintaba, viajaba y llenaba cuadernos de bocetos. Nunca sabía con certeza qué haría al mes siguiente, pero hallaba belleza en lugares donde los demás apenas reparaban.
La menor, en cambio, trabajaba en una panadería de barrio. No tenía títulos ni galardones, ni grandes hazañas que narrar.
Durante años se sintió inferior a sus hermanas.
Cuando contemplaba a la mayor, pensaba:
—Ojalá fuera tan segura y respetada como ella.
Cuando conversaba con la segunda, se decía:
—Ojalá tuviera su talento y su libertad.
Y, cuando alguien le preguntaba a qué se dedicaba, respondía con cierto pudor:
—Tengo una panadería.
En una reunión familiar mientras preparaban la cena, la pequeña permaneció ensimismada.
Su madre, que llevaba un buen rato observándola, le preguntó:
—¿Qué te ocurre?
—Nada.
—Te conozco bien; sí te pasa algo.
La hija bajó la mirada:
—A veces siento que no he hecho nada relevante con mi vida. Vosotras habéis alcanzado tantas metas... Yo solo tengo una panadería.
La madre interrumpió su quehacer y se sentó frente a ella:
—¿Recuerdas cuando eras niña y venías a buscarme al salir del colegio?
—Sí.
—Siempre traías a algún compañero contigo: uno que se había caído, otro que estaba desamparado, otro que no tenía merienda. Jamás preguntabas qué podías obtener a cambio de ayudarlos; simplemente los traías a casa y les dabas un cupcake.
La hija sonrió.
Su madre prosiguió:
—Tu hermana mayor sana a los enfermos. Tu otra hermana logra que los demás contemplen el mundo con otros ojos. Y tú has dedicado años a una labor que difícilmente figurará en un currículo: has conseguido que la gente tenga un lugar al que regresar.
La hija guardó silencio.
—No necesitas vivir la vida de tus hermanas —añadió la madre—; ellas ya están bastante ocupadas viviendo la suya.
A la mañana siguiente abrió la panadería como de costumbre.
Una vecina entró a comprar el pan y la ponía al día de las noticias que sucedían en el barrio.
Un niño tomó asiento junto a la ventana mientras aguardaba a su madre.
Un anciano pidió su café de cada día con un pastelito.
Y, por primera vez, ella no consideró que la suya fuese una existencia menor.
Pensó:
«Tal vez no deba convertirme en alguien extraordinario; quizá solo precise descubrir qué sé hacer y desempeñarlo con toda el alma».
La historia de los cupcakes se remonta a finales del siglo XVIII en los Estados Unidos, consolidándose como una de las innovaciones más prácticas y creativas de la repostería doméstica. El primer registro documental de estos pequeños pasteles individuales data de 1796, fecha en que Amelia Simmons publicó el emblemático recetario American Cookery. En sus páginas, Simmons describía una fórmula para hornear «una tartaleta en tazas pequeñas», sentando las bases del concepto moderno de porción individual.
El origen de la voz cupcake (literalmente «pastel en taza») cuenta con dos explicaciones históricas principales que convivieron a lo largo del siglo XIX. La primera atañe al método de cocción: con anterioridad a la invención de los moldes metálicos para magdalenas o muffins, en los hogares se empleaban tazas de barro individuales, pocillos o recipientes de cerámica refractaria para cocer la masa. La segunda hipótesis se vincula al revolucionario sistema de dosificación por volumen (tazas) en lugar del pesado tradicional por libras u onzas. Este método práctico, que también dio pie a la denominación de number cakes (‘pasteles de números’) gracias a reglas mnemotécnicas tan célebres como la fórmula «1, 2, 3, 4» —una taza de mantequilla, dos de azúcar, tres de harina y cuatro huevos—, democratizó y agilizó la elaboración de dulces caseros.
Durante el siglo XX, la comercialización a gran escala transformó el cupcake de una solución cotidiana en un producto de consumo masivo. Tras la Primera Guerra Mundial, los obradores industriales y las cadenas de panadería comenzaron a distribuirlos de forma generalizada, afianzando su éxito gracias a un coste asequible y a un tiempo de horneado sensiblemente menor que el de las tartas enteras. No obstante, el auténtico furor estético y global se desató a comienzos del siglo XXI. Alentados por la cultura audiovisual y apariciones icónicas en la pantalla —como la visita a la neoyorquina Magnolia Bakery en la serie Sex and the City—, los cupcakes experimentaron una metamorfosis hacia la categoría de bocado selecto. A partir de entonces, trascendieron la condición de modesta magdalena para erigirse en piezas de pastelería creativa engalanadas con suntuosas cremas de mantequilla (buttercream), coberturas de fondant, tintes llamativos y florituras artesanales.
En este caso, mis cupcakes no llevan un relleno cremoso ni un glaseado de mantequilla, sino una alternativa fresca y deliciosa que ideé para aligerarlos. También he empleado harina de espelta en lugar de la de trigo refinada, pero porque últimamente experimento con otras harinas a raíz de una posible intolerancia que me están valorando. Por esta razón, he incluido ambas opciones en los ingredientes. Además, últimamente me he acostumbrado a revisar las etiquetas: es la mejor forma de saber qué como por si debo adaptar o modificar algún ingrediente, aunque me demore un poco más haciendo la compra.
Cupcakes de cacao, fresa fresca y frosting de merengue
- 2 huevos grandes
- 100 g de azúcar
- 50 g de azúcar moreno o panela
- 120 ml buttermilk (Si no tienes, puedes mezclar 120 ml de leche con media cucharada de jugo de limón o vinagre y dejar reposar 5 minutos)
- 80 ml aceite suave
- 95 g harina de espelta (o trigo)
- 40 g de cacao puro
- 1 cdta. de café instantáneo
- 1 cdta. de levadura en polvo
- 1/2 cdta. bicarbonato
- 1 cdta. extracto de vainilla
- Una pizca de sal
- Fresas enteras, limpias y sin el tallo
- 3 claras de huevo
- 2 cdas. de azúcar glasé
- Gel colorante rojo
- Precalienta el horno a 175 °C (350 °F) y coloca 12 capacillos de papel en un molde para magdalenas.
- En un bol grande, mezcla la harina, el cacao en polvo, el café instantáneo, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal.
- En otro bol, bate los huevos, el azúcar blanca, el azúcar moreno, el aceite, la vainilla y el suero de leche hasta que todo esté suave y bien integrado.
- Vierte los ingredientes húmedos en el bol de los secos. Revuelve con suavidad con una espátula o batidor de alambre hasta que no queden grumos de harina, pero sin batir de más. La mezcla quedará un poco líquida, ¡es completamente normal!
- Reparte la masa llenando cada capacillo solo hasta las dos terceras partes de su capacidad.
- Llévalos al horno durante unos 18 a 21 minutos. Sabrás que están listos cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
- Déjalos reposar en el molde durante 5 minutos y luego pásalos a una rejilla metálica para que se enfríen por completo.
- Una vez fríos haz un agujero central para introducir la fresa dentro y tapa.
- Precalienta el horno a 160º C.
- En la batidora sube las claras a punto de nieve.
- Agrega el azúcar glas, mezcla y reserva.
- En una manga pastelera, coloca la boquilla que más te guste, o sin boquilla.
- Pincela un lateral del interior de la manga con un poco de colorante rojo, unas líneas son suficientes. Introduce el merengue dentro.
- Decora las cupcakes.
- El colorante saldrá en forma de línea con el merengue y dejará una bonita línea en el decorado.
- Pon las cupcakes en el horno, durante 7 minutos, hasta que el merengue se tueste un poco, o hazlo con un soplete.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se añade café soluble y buttermilk a una masa de cacao en lugar de usar solo leche común?
El café instantáneo no aporta sabor apreciable a café en esta proporción; actúa como un potenciador químico y sensorial que acentúa las notas profundas, terrosas y tostadas del cacao puro. Por su parte, el buttermilk (suero de mantequilla) aporta ácido láctico: este medio ácido descompone las cadenas de gluten para lograr una miga tiernísima y reacciona de inmediato con el bicarbonato sódico liberando burbujas de gas. El resultado es un bizcocho mucho más esponjoso, húmedo y de color oscuro que el que se obtendría con leche entera convencional.
¿Por qué es crucial llenar los moldes solo hasta dos tercios y no batir la masa en exceso?
Al tratarse de una mezcla que combina polvos de hornear y bicarbonato sódico activado por la acidez del suero, la masa posee una fuerza de impulsión vertical muy pronunciada. Si se sobrepasan los dos tercios de capacidad de las cápsulas, el exceso de volumen rebosará formando bordes planos y hundiendo el centro al enfriar. Asimismo, batir en exceso una vez unidas las fases seca y húmeda sobreactivaría el gluten de la harina de trigo en una masa fluida, convirtiendo un bizcocho etéreo y suave en una estructura gomosa, densa y con túneles de aire irregulares.
¿Qué ventaja tiene volver a tapar el orificio con el recorte de bizcocho tras introducir la fresa fresca?
Al realizar el vaciado e insertar la fruta, colocar de nuevo la «tapa» de bizcocho antes de escudillar el merengue cumple dos funciones estructurales esenciales: crea una barrera física que aísla la humedad de la fresa para que no humedezca el merengue desde abajo (lo que provocaría que resbalara o licuara sus azúcares) y proporciona una base sólida, plana y uniforme para sostener el peso de la manga pastelera, logrando un copete de merengue equilibrado y simétrico.















Cate, que hermosura de cup cakes, con su fresa en el medio! Así da gusto!
ResponderEliminarBesos
Waowww!!
ResponderEliminarEstos cupcakes sí que me parecen originales!!
Y no lo digo por la adaptación de ingredientes, que también, sino por esta presentación con una fruta entera dentro y la cobertura merengada.
¡Me encanta, artista!!
Un besote,
Aurélie
¡Ainnn Caty... cuánto te comprendo!... pero la necesidad aguza el ingenio y nos pone creativas y eso es fantástico. Mira qué cupcakes has hecho, ¡tienen una pinta deliciosa, qué texturas y qué colores, es que me puedo imaginar el sabor... mmm... qué ricasss!. Con qué gusto me comería una ahora mismo. La de horas que he metido en el super leyendo etiquetas tratando de encontrar algo que no contenga esto y lo otro... la de horas haciendo pruebas con uno y otro ingrediente para tener un bizcocho decente... pero qué gusto cuando una consigue ¡la mezcla!. Que vengan y nos cuenten lo que es I+D... Un besote preciosa.
ResponderEliminarwww.cocinaamiga.com
Me apunto Caty, la harina de espelta es mi favorita para preparar bizcochos, es un tipo de trigo pero no contiene tanto gluten, seguro que te sienta bien. Me encanta el corte de la magdalena con esa fresita y el copete con rayas rojas ¡que chulo!!!
ResponderEliminaray mi niña, haciendo malabares para adaptar recetas... esta es perfecta: espelta + chocolate + fresas + merengue... todo lo que me gusta! así que adoro! la espelta es de las harinas que mejor sustituye a la de trigo en repostería y pastelería, un acierto total! aún así mucho ánimo con tus experimentos, ya nos contarás!
ResponderEliminarun beso gigante!
Pues se ves que tienes recursos para afrontar esto de las intolerancias y además quedar tan bien con estas magdalenas tan ricas.
ResponderEliminarSon una pasada y además con las ganas que tengo de estrenar mi soplete nuevo.
Un besote.
Pues tienen una pinta estupenda, ánimo con esa intolerancia!
ResponderEliminarostres Caty! ha de ser un rotllo ser intolerant amb certs aliments, però crec que no ho passaràs massa malament si fas aquestes receptes!!! t'han quedat genial. petonets reina
ResponderEliminarPor suerte pudiste adaptarlo....no entiendo que pasa en el mundo que cada vez hay mas intolerancias.....ojala tu vida sea mas facil.....en todo caso....tu adaptacion es preciosa!....me encanta!........Abrazotes, Marcela
ResponderEliminarWowwww menuda miga y corte, son preciosas y fijo que deben estar ricas¡
ResponderEliminarComo bien sabes me sumo al grupo de intolerancias o en mi caso alergias, lo peor es cuando no llevo las gafas y no me llega la vista a leer bien los ingredientes ¡
Un beso grande grande, Teresa
Impresionante Caty!!!! los intolerantes son el trigo, el maiz, la leche, el queso y demás no saben lo que se pierden contigo!!! jejej, como siempre receta espléndida, presentación aún más y delicadeza al summummmmmmm. Me ha encantado el frosting, me recuerda a la pasta de dientes Signal, no sé si existe ahora, cuando era pequeña me tenía fascinada pensar como podían salir de aquel tubo las rayitas rojas, por supuesto, no utilizaba otro, es que soy muy mayor, jejej!!!
ResponderEliminarOoooh Caty que bonitos, las intolerancias son un rollo, tienes que mirar todo con lupa ya que se encuentran trazas "de" en la mayoría de los productos, ten paciencia. Un beso.
ResponderEliminarPues mucho ánimo. Lo bueno en tu caso -porque siempre hay que agarrarse a lo bueno- es que ya tienes un diagnóstico, y como está claro que eres una mujer de muchos recursos, ahora toca hacer pruebas y más pruebas para sacarle punta a las recetas y hacer de tu situación otro aliciente para conseguir recetas originales. Y conociéndote, estoy segura de que esta será solo una entre las muchas recetas divertidas y originales que vendrán.
ResponderEliminarMe ha encantado todo de esta receta, Caty, no sólo cómo has adaptado la magdalena a tus intolerancias, sino la fresa y la cobertura. Una chulada. muacs.
Madre mía, unos cupcakes impresionantes, estos sí me los comería. Normalmente no soy mucho de cupcakes, me parecen demasiado dulces, pero estos son perfectos y encima con la fresa que me encanta... Yo no soy de intolerancias, soy de alergias puras y duras, si pruebo el kiwi, el aguacate o la papaya me llevas directamente al Hospital (mi suegra ha intentado varias veces darme kiwi encubierto, menos mal que la he descubierto JAJAJAJA, pero mas o menos desde hace años tienen localizado lo que no puedo ni oler... el tema de las intolerancias y más cuando son raras sí que es una lata auténtica. Bs
ResponderEliminarImaginación al poder si señor Caty¡¡¡Preciosas, divertidas y con un aspecto genial. Bss
ResponderEliminarVirginia "sweet and sour"
La verdad es que nunca te pones a pensar cuántas personas sufren intolerancias y no pueden comer muchas cosas hasta que no lo tienes cerca, verdad? Gracias que hoy en día, ya se tiene al alcance muchos ingredientes para poder comer sano y variado... y disfrutar por supuesto!!!
ResponderEliminarUn besito.
Lore
Preciosas, y deliciosas. Yo voy a hacerme las pruebas, a ver que me sale... de momento tengo fichada a la calabaza, pero estoy convencida de que hay más...
ResponderEliminarQue ricas y me encanta el corte...pues mira yo el próximo mes estoy con pruebas de alérgia porque a parte de la leche-que ya es oficial- parece que hay alguna osilla mas que no se me pone bien...a ver a ver....me llevo tus muffins...beeesos
ResponderEliminarUy, Caty, que delicia. Ese merengue me dan ganas de meterle el dedo, el diente, lo que sea.
ResponderEliminarLas alergias son lo peor. Te considero.
Un besote y feliz finde.
Vero
Desde luego te las has apañado estupendamente para combinar la cocina con las intolerancias. Piensa que mucha más gente te lo va a agradecer y primero tu cuerpo. Unos cupcakes espectaculares!!!
ResponderEliminarBesos. Paula
Que yo sepa solo lo soy a los lacteos, pero es una lata, cualquier producto embasado si lees la etiqueta pone que lleva trazas de lactosa, asi que ese es el resultado de tantos productos que llevamos comido en nuestra vida y que no tenemos ni idea de los procesos a los que los someten, y los conservantes y colorante y demas...lo malo es que las generaciones siguientes iran a peor si no lo remedia alguien, lo siento chiqui, un beso
ResponderEliminarPero esos cupcakes se ven divinos, una cosa no quita la otra jajaja
QUERIDA CATY, NO SABES CÓMO TE ENTIENDO, LLEVO YA TRES AÑOS EN ESTA BÚSQUEDA Y NADIE LOGRA IDENTIFICAR QUÉ ES LO QUE ME PRODUCE INTOLERANCIA, HEMOS ELIMINADO DE TODO Y ALLÍ SIGO, DEPENDE DEL DÍA. A VECES LO IGNORO, PERO A VECES ME COMPLICA LA VIDA MUCHÍSIMO. DE HECHO DE LAS COSAS QUE SUBO AL BLOG POQUÍSIMAS SON LAS QUE HE PROBADO, COCINO PARA LOS OTROS. ESPERO QUE ENCUENTRES LA RESPUESTA Y NO BAJEMOS LOS BRAZOS. POR CIERTO ESTOS CUPCAKES NO PUEDEN SER MÁS LINDOS. TE DEJO UN BESITO
ResponderEliminarMi querida amiga, si que tiene que ser muy latoso, eso de tener intolerancia a algunas cosas, claro que tu eres tan maravillosa que pronto le pones solucion, estos cupcakes, estan de muerte, con ese lindo merengue por encima, y ese corte de lujo, son una maravilla, y lo mejor que tu te los puedes comer seguros al cien por cien. Mil besicos mi preciosa amiga
ResponderEliminarJustamente vengo ahora de comentar la entrada de Carmen (Recetas de tía Alia) donde ella misma decía que es de las que leen las etiquetas de los productos. Ella lo hace por placer, como yo, y en mi caso, para matar el tiempo, ya ves ... Pero no me puedo hacer a la idea de lo que supone vivir con intolerancias y adaptar las recetas a otros productos, y experimentar con ellos, y cambiar si fuera necesario. No me puedo hacer a la idea, no. Lo que tienes y tenéis a vuestro favor quienes jugáis con esta desventaja es que "por suerte" hoy en día hay muchas otras opciones de las que tirar. Muchas veces nos vuelven locas, pero en este caso más lo estaríais si no contarais con otras alternativas.
ResponderEliminarSé que Salomé (Bloc de recetas) ha pasado también recientemente por algo parecido y pelea y pelea con la harina de espelta. Yo espero que esta batalla te dure poco. Lo de las intolerancias ... ¿son para toda la vida? ¿O se pueden corregir?
Los cupcakes te han quedado monísimos, con un bonito corazón rojo.
Besos.
Yo también suelo leer las etiquetas. Esta receta es muy tentadora. Felices pascuas
ResponderEliminarQue ricas, pues como tengo harina de espelta recién comprada ya se lo que puedo hacer con ella (la tenía reservada para hacer una hogaza) el detalle de la fresa como relleno me ha convencido ;) Besicos.
ResponderEliminarFabulosos. Me vas a tentar a hacerlas....
ResponderEliminarMucho ánimo con esas intolerancias. Es un rollo, lo bueno es saber a qué se tiene intolerancia y tener un plan de acción. Hay mucha gente que es intolerante a algo y no lo sabe....
ResponderEliminarEstos cup cakes me han dejado maravillada. Qué monada, por dios! Qué más te puedo decir?
Feliz Semana Santa, espero disfrutes de estos días, guapa!
Besos.
Jo Caty que rollo, ya lo siento...pero bueno seguro que consigues darle la vuelta y sino mira que riquísimas estas cupcakes si es que se hace la boca agua solo de verlas!!!!
ResponderEliminarMenos mal que cada vez hay más restaurantes se están adaptando a todas las intolerancias que existen y es más fácil encontrar alimentos en los comercios, pero es una pena que sean tan caros.
Un abrazo guapa
Hola Caty, hay que ser muy buena y también tener bastante imaginación para estos temas.
ResponderEliminarEn ese sentido quería felicitarte por el gran trabajo que haces, que no debe ser nada sencillo, al tratarse de una actividad como es la cocina.
Me encanta lo que haces. Que pases una semana agradable y hasta la próxima.
Saludos desde felicidadenlavida
Un abrazo;
Francisco M.
Caty, el corte es impresionante, me encantan!!!
ResponderEliminarademas, la combinacion de fresas y choco es una delicia..unos cupcakes 10!!
un beso y felices fiestas
La verdad es que tenéis mucho mérito para controlar todas esas cosas. La madalena perfecta, me encanta el corte, te han quedado preciosas.
ResponderEliminarUn besazo
Marialuisa
Preciosas estas magdalenas, debe ser un poco rollo lo de las intolerancias.
ResponderEliminarComo dices que en Mallorca no son típicas las torrijas me gustaría saber si tenéis algún postre típico que las sustituya.
besos,
Que sorpreson con esa fresa dentro :)
ResponderEliminarSabes que me encantan las alternativas y por convicción propia.
Por cierto me llevo muy mal con los colorantes... yo tambien requeteleo los ingredientes ;)
Un saludito
Dichosas intolerancias, ainsss que pena que existan pero bueno ... siempre está la posibilidad de "investigar" como haces tú, eso está genial !!! Que cupcakes más deliciosos se ven pero sobre todo que PRECIOSOS !!! Ese copete tostadito y rojo es precioso, al igual que el interior del cupcake !!!
ResponderEliminarMi niña eres una artista !!!
Besotes
Es un follón ser intolerante a algunos alimentos, pero poco a poco te irás adaptando y como una rutina lo incorporarás a tu vida y leerás los ingredientes con mucha rapidez, casi como un lector de código de barras, je, je...Eso es lo que me comenta una madre del cole de mis hijas...A todo se acostumbra uno...
ResponderEliminarLos cupcakes, maravillosos. Vaya textura tan fabulosa tienen y con ese corazón de fruta fresca...Irresistibles Caty!!!
Si te consuela te diré que yo también tengo intolerancia a la leche.Llevo años que tomo leche de avena , soja y ahora de arroz.Y hace unos cuantos años le dije al médico que cuando comía fruta se me hinchaba la lengua y el muy... me dijo que eso era una tontería que nunca había oido nada así. Y ahora resulta que la fruta está en los alimentos que producen alergias .Cada vez que lo pienso me entra una rabia !!
ResponderEliminarTe han salido impresionantes estos cupcakes.
Besos!!
Hola Caty vengo desde el blog de Heva, aunque ya te conocía de mi otra etapa de el dia mas dulce. Solo quería comentarte lo que ya te ha dicho Heva, ojo con la espelta y vigila que te siente bien, es trigo con otro nombre, aso si con menos gluten. Tu blog una fuente de inspiración. Un beso
ResponderEliminarDe lujo, te han quedado de lujo, Caty!!.....
ResponderEliminarY aunque las intolerancias son una lata....da gusto verte investigar y experimentar si el resultado son maravillas como ésta!
Un beso, guapa!
Que faena Caty, cada vez se ven más intolerancias, tendrá algo que ver en el tipo de vida que llevamos??? En cualquier momento nos puede pasar a una de nosotras y es bueno conocer las alternativas y la experiencia de ustedes!! Salomé también tiene problemas con el trigo y está adaptando todas las recetas, la salud es lo primero y además doblemente bueno porque está adelgazando sin dietas, así que no hay mal que por bien no venga!!
ResponderEliminarEstoy segura que no cambia el sabor por cambiar de harina y el resultado está a la vista, se ven estupendas y tan bonitas con esa fresa en el interior!!
Una presentación divina!!
Besotes guapa!!!